Abriendo apetito: una noche en la boca de la Bestia

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Fotos cortesía Bestia Festival

Un entorno complicado, más que otras veces. La ciudad cultivaba su habitual caos previo a un día importante a nivel social y político (jueves 20 de noviembre 2014). Sin embargo, la media semana no desalentó al público del Festival Bestia, quien en relativo sigilo se dio cita la noche del 19 de noviembre para el concierto de apertura de la segunda edición. Música y resistencia se respiraría este miércoles.

El caos también permeaba en la antesala del Teatro Esperanza Iris: listas de invitados extraviadas, ganadores que no están registrados, reacomodo de localidades. Pero afortunadamente, y amén del cambio de horario anunciado previamente en el cartel, A las 20:00 Hrs. público y artistas estaban listos para arrancar, con la mejor de las actitudes y en una expectativa que se recargaba sobre todo en el segundo acto de los tres programados: Marc Ribot.

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Para abrir apetito, tocó el turno de dos ejecutantes de vientos de gran cepa jazzistica: Ray Anderson & Bob Stewart reventaron un jazz de gran factura al trombón y la tuba respectivamente. Es increíble ver la mancuerna que estos dos veteranos hicieron en vivo, mitad sencillez mitad callo que sólo los años de técnica e improvisación saben brindar. El bajo rítmico y con bastante cuerpo que imprime Stewart, contrasta equilibradamente con el trombón de Anderson, jovial casi todo el tiempo, bien arraigado en EU, con un clásixo dixieland descontextualizado, un cover a Thelonious Monk ligeramente desmembrado. El primero de los tres actos amarró la atención de un público variopinto y de inicio disperso, que terminó con una distensión en su sonrisa, misma que se transmitió a los músicos.

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Llegó el turno de Marc Ribot, primera vez en solitario con guitarra acústica en nuestra ciudad, y cuarta vez en el país. Ribot ya había tocado solo con su guitarra eléctrica en el Zinco Jazz, una más justo en el Teatro de la Ciudad al lado de Roy Anderson y Hank Bennink (quien tocaría más tarde), y otra el año pasado con Ceramic Dogs. Sin embargo, la guitarra de madera, tallada y “destartalada” de Ribot, prometía un set rico en formas y “feeling”, cortesía de uno de los mejores guitarristas del mundo.

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Ribot llegó al escenario como quien llega a la oficina, con reloj de arena en mano y la disposición a que suceda cualquier accidente en las manos. Unos arpegios iniciales prometían un set de “americana” abstracta y decontextualizada, muy a la Derek Bailey y la John Fahey. No obstante, de a poco los arpegios descompuestos se destronaban aún más, las líneas comenzaron a trastocarse en un misma de improvisación hipnótico, tropezadísimo (en el sentido más positivo del término) y con un color en las cuerdas, que parece que única y exclusivamente Mr. Ribot le sabe sacar. Difícilmente se podría decir que el set fue lo mejor que le hemos visto a Marc en nuestro país (su desconcierto ante el efusivo aplauso del público al terminar su set derivó en una expresión bastante graciosa). El reloj decantó el último grano de arena, y el guitarrista salió de lo que pareciera una noche más en su habitual Nueva York.

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Comida gourmet de tres tiempos: Un colmilludo y siempre activo Hank Bennink se fue directo al suelo para prender el motor de sus manos al comando de las baquetas, para luego irse a la batería y prender la mecha al lado de los guitarrazos de Terrie Ex, quien con su característico atuendo bermudas-playera y baqueta en la boca, le imprimía ese aire antisolemne en el que cae en muchas ocasiones el free jazz.

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Improvisación, ruido, agresión lúdica y creativa, un cierre memorable y sin duda el gran cerrojo de oro a una primera noche en la boca de la Bestia, quien se apuntó un primer punto a favor, en una noche complicada para la ciudad.

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El festival Bestia resiste y continúa, este jueves 20 de noviembre se llevaron a cabo las clínicas musicales con parte del talento y seguirán las actividades hasta el domingo próximo (23 de noviembre), en el que el cine, las mesas redondas y las presentaciones especiales son la antesala del infierno de concierto que se vivirá el sábado 22 en la estación Indianilla con Neurosis y The EX, cuando ya estemos en el estómago de la segunda edición del Festival.

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