Bruja. El antiregreso de La Mala

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Escrito por: Ricardo Aguila

A estas alturas de la carrera, uno ya no espera un disco contundente de rap por parte de La Mala Rodríguez. “La Mala” ha tenido que cargar con el estigma de no superar un disco tan poderoso y soberbio como lo es “Lujo Ibérico” (2000), y en cambio se ha decantado por diversificarse cada vez más, ampliar su rango vocal y artístico, para ir por todas las canicas ante un público masivo y salir de la escena underground del hip hop español, para pegar en las grandes ligas.

“Bruja” es el quinto álbum de estudio de esta andaluza que por lo menos en México se ha ganado una reputación a base de rima y abucheos. Sin embargo, pese a su desarrollo estilístico y cada vez más pulcritud en las producciones, lo cierto es que desde “Malamarismo” (2007), la española cambió el microfoneo oscuro, por canciones con una estructura un tanto más convencional, cantos más soul o R&B y sobre todo, ojo aquí, temas rockeros furiosos cantados con el toque flamenquillo de la guapa. Los cuales, a mi parecer han venido a dar al traste en sus producciones.

Desde el tema 2 de aquel “Malamarismo”, `Te Convierto´, vinieron cosas que dividieron y le granjearon público a la Rodríguez: temas más cantados que fraseados, himnos feministas pop, videos cada vez más sexuales, colaboraciones con artistas mexicanos, su debut como madre… y sus últimos dos discos: “Dirty Bailarina” (2010) y “Bruja”, que tiene escasos días de haber salido al mercado, y con el cual vendrá a visitarnos el 28 de agosto, en lo que a mi parecer será una noche crucial para la relación de La Mala con su público mexicano. Por muchos motivos.

“Dirty Bailarina” fue una suerte extraña de exotismo que se presumía forzoso, impostadamente kitch, sin hilo y, en mi opinión, muy carente de flow salvo en tres o cuatro temas. Ya había avisado un estilo que sonaba sin tanta onda como esos temas que hacen menear la cabeza de arriba hacia abajo, y mover las caderas mientras rimamos al unísono de la Rodríguez.

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“Bruja” es un disco que a la larga será entrañable porque reúne todo lo que la Mala María es y ha sido. En lugar de un “grandes éxitos”, La Mala le toma una fotografía a la rapera musical versátil, con un espíritu muy maduro y más sosegado. Y es precisamente eso lo que hace de “Bruja” otro disco irregular en su carrera, pero aguas, es el puente de lo que podría venir, un gran disco de la Rodríguez. El disco lleva muchos temas sobre la relación, agarra vuelo con el fraseo y unas bases hop deliciosas, bien trabajadas, para de repente caer en aquellos atisbos de querer sonar forzosamente en el disco, un tema rock enfurecido. Y además presentar el tema como sencillo de presentación.

`33´ es un tema que suena sobrado, repetitivo, que toda su gandallez y altivez no logra cuajar en la credibilidad por el resto de canciones, que son una colección de ratos memorables (trae un par de rimas que no traían tanta inventiva lírica desde “Alevosía” (2003), con esos cortes abruptos e innecesarios, como encender la mecha en `33´ y quedarse a media vela a los dos minutos. “Bruja” me suena más a un recuento de todo lo bueno y lo malo, para algo que puede afinarse aún más y lograr el cometido de un álbum contundente.

“Malamarismo” es el primer punto de inflexión y el más propositivo hasta la fecha. “Bruja” es muchísimo mejor que “Dirty Bailarina”, pero aún tiene algunos de sus vicios que ya asomaba en “Malabarismo”. Tiene contundencia en la mayoría de los temas, se siente como esos temas deliciosos clásicos de La Mala, pero le falta la cohesión de “Alevosía”. No es un disco malo,  y a mi parecer el secreto total de su regreso y su encanto, será corroborarlo por sentidos propios en directo. Ya nos vino a dar una prueba al Vive Latino de este año, y lo cierto es que trae un show renovado en las bases y en plena forma interpretativa. Ya no es dominatrix y parece volver al bajo gordo, los tenis y la mueca sexy, acompañada del gran rapero Kultama como micro de apoyo. Y por otro lado sigue ganando adeptos que parecen estar más emparentados a Calle 13, que a Hablando en Plata o Violadores del Verso. Lo cual, por supuesto, no tiene absolutamente nada de malo. He ahí el encanto de un disco como “Bruja”, se puede interpretar como un buen disco clásico y sin complicaciones para seguir en el camino, o seguir explorando algo más que el sonsonete que le dio ventas en discos.

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“Bruja” trae un flow más rapero pero no terminó por arriesgarse, con temas de corazón abierto y dramatismo andaluz, el sello Mala sigue sonando sólido pero seguro de que es bueno. Será interesante ver para dónde tirarán las producciones de la Mala, si seguirá haciendo temas pop como `Quien Manda´, `Miedo a Volar´ o `Dorothy´, o ponerse la gorra y reventar las carpas con canciones grasosas como la oscurísima y a mi ver el mejor tema,`Cuando tú me apagas´, o incluso como `Caliente´ (que recuerdan un poco en sus coros al dueto roquero flamenco de los setenta, Las Grecas), o `La Rata´. El pueden verse como una colección de temas que no soldan del todo, contribuyendo a la idea de un disco irregular.

Pero, insisto confiando en el talento bien peculiar de una artista que vale la pena; hay que verla en vivo. Es otra cosa completamente distinta. Pero como suele pasar en las presentaciones y discos de la Rodríguez: todo puede pasar.

@Raika83

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