De lijas y verijas: trece apuntes sobre Calle 13

Calle 13 VL14. Foto: Liliana Villagómez

1.- Es 2006, mi prima mayor anda en su etapa de marihuana, enamorada de un gringo. El año anterior habían visto en vivo a Calle 13 en Baltimore; una banda de Puerto Rico que traían en su sonido, una suerte de hip hop caribeño con letras jocosas, ingeniosas y desmadrosas, dignas de un episodio sólido de South Park, algo así como el “antireggaetón”. La conexión con mucho público fue inmediata, y de pronto los reguetoneros estaban cabreados porque se les ridiculizaba, ¡los reguetoneros! Esos seres imberbes que generaban escándalo y escozor por sus letras de alto contenido sexual, por su perversión a un género tan sagrado para muchos como el hip hop. Sin embargo, el dueto conformado por los hermanos René y Eduardo no venía tanto de la calle, aunque sí de una familia humilde, trabajadora, sumamente inteligentes y altamente críticos.

La cosificación de la mujer era más un irónico llamado a la liberación en ‘Atrevete’ y no una “denigración sexista” por parte del género de moda. Yo recuerdo que el fan de Green Day y Coldplay estaba indignadísimo, que las cejas se levantaban en la fiesta y que parecía plena época noventera, en donde las tías se persignaban al escuchar a El General o a Caló. Eso me gustó: que la gente no cachara la diferencia entre Don Omar y Calle 13. Pero nada más.

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2.- Al año siguiente, Calle 13 se presentó en el Vive Latino 2007 para estrenar su recién desempacado disco, “Residente o Visitante”, el cual traía una producción menos hop pero con mayor empeño y calidad (y seguro presupuesto), con músicos en vivo y un abanico bien nutrido de géneros musicales; el reggaetón apenas y estaba sugerido. Recuerdo que no fue nada fácil: días previos a su presentación, René Pérez fue objeto de diatribas y amenazas en el programa de Rulo en Reactor 105.7 FM: “te vamos a bajar” decían los radioescuchas odiosos y “roquerísimos”. René sólo reía y retaba: “tendrán que aventarme ceniceros de vidrio en la boca porque no me ‘voabajal’ del escenario, hasta que me salga sangre de la boca”.

Ese día, los fans de Pastilla (banda angelina de relativo culto que tocó antes de Calle 13) se quedaron para robustecer la rechifla contra los boricuas. Los raperos gritaban “improvisa algo y te respeto”, los roqueros no se cansaban de mentarle la madre a los excelentes músicos que tocaban un poderoso rock-hop caribeño. René se bajó antes de tiempo pero supo defender el escenario tanto arriba como fuera de él, con sus opiniones llenas de sentido común y rimas ingeniosas; tenía la chispa, aunque pese a las buenas colaboraciones y la creatividad, comenzaba a sentirse un poco menos irreverente, más accesible y hasta pasteurizado en su obra, en comparación con su primer trabajo.

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3.- Ese mismo año, mediáticamente “Residente o Visitante” recibió más elogios que críticas, al mismo tiempo que se llevaba dos Grammy Latinos por su álbum y por el tema ‘Pal Norte’. Fue el año del éxito, las ventas de discos y las producciones de videos con buen presupuesto no se hicieron esperar. La tirada de René y sus carnales era más pop que under, olía a que tenían a Café Tacvba, Rage Against the Machine, Mano Negra y a Los Fabulosos Cadillacs como modelos a seguir. Siguió pareciéndome buena idea: ahora los fans primerizos como yo, ya nos alejábamos por ver un chiste gastado, para dar pie a la masificación de un fenómeno y no de una propuesta musical como tal.

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4.- ‘Pal Norte’ pegó con tubo y de repente todos fueron Calle 13: desde el roquero hasta el nieto de la abuelita católica. El tema representó la entrada del grupo puertorriqueño a un público mayor, a su programación en Exa y su aparición en MTV y Telehit con mayor regularidad (el video de ‘Atrévete’ se repitió hasta el cansancio, aunque aún levanta un par de despistadas y mochas cejas). También implicó que las preocupaciones y la temática discursiva del grupo se inclinaran hacia lo social, la reflexión de valores y la crítica. ¡Ah! En esa época también llegó el patrocinio de Adidas.

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5.- Es 2008 y Calle 13 lanza “Los de Atrás Vienen Conmigo”, un manifiesto musical menos humorístico, con un refinamiento letrístico e interpretativo por parte de René, quien crecía como frontman y saludable voz crítica dentro de los canales latinos comunicativos en masa, en los que imperan las marcas, la vacuidad y todo eso que critica Calle 13 en sus letras. Su hermano también se consolidó como genio musical y la hermana, Ileana Cabral, cobra mayor injerencia dentro del grupo, con un carisma y talento notables. En este disco vienen muchos de los temas que el público más heterogéneo maneja aún en las fiestas: ‘Electro Movimiento’, la balcánica ‘Fiesta de Locos’, y sobre todo ‘No hay nadie como tú’, en colaboración con el consentido de México, Café Tacvba. Me dio la impresión de que Rubén, Meme, Quique y Joselo tuvieron que hacer evidente la similitud entre ambas bandas para que todos dejaran entrar sin prejuicios a Calle 13. Para entonces, el sonido y presencia mediática del conjunto puertorriqueño fue tomada y gastada como ejemplos de “irreverencia” y originalidad. Algo se rompió de la frescura que tenían originalmente; la grandilocuencia y congruencia del grupo parecían no pelearse con las ventas y los programas televisivos de bajo calado cultural.

6.- Calle 13 es, sin embargo, un grupo sólido que gusta, que es aceptado y que ha generado una sólida y fiel base de seguidores que no cesa de corear sus canciones, e ir a sus ahora multitudinarios conciertos, a los cuales suele acudir gente de todos los estratos sociales. No me parece poca cosa; lo cierto es que son excelentes como show en vivo, son divertidos, aunque inevitablemente su sonido es otra cosa, algo que puede ser comparado con lo que hace cualquier artista pop, desde Juanes hasta Los Tigres del Norte.

7.- Para mediados-finales de 2009 parece que el grupo siguió vigente en el gusto popular, pero la atención o el relativo furor registrado descendió de a poco. El chiste se había agotado o quizás ya sonaba más acorde a lo que siempre estuvo: la intención popular.

Calle 13 VL14. Foto: Liliana Villagómez
Calle 13 VL14. Foto: Liliana Villagómez

8.- En “Entren los que Quieran” (2010), Calle 13 termina contrato discográfico con Sony y declara sus “principios” en torno al patrocinio de Adidas (“Adidas no me usa, yo estoy usando a Adidas” canta René en el primer sencillo ‘Calma pueblo’, instaurándose como vocero del de a pié), entre otras críticas furiosas y diatribas sociales en temas como ‘Digo lo que pienso’, ‘Baile de los pobres’ o ‘Latinoamérica’, en donde las referencias al Che Guevara, Salvador Allende o al Subcomandante Marcos los comienzan a orillar a otro sitio, con una mayor credibilidad ideológica, sí, pero con un sonido más digerible aún y repetitivo, soso tal vez. En buena medida, el nombre mismo del disco pudiera parecer una extensión más solemne de su trabajo anterior. Los sencillos exitosos (cosa que por supuesto tiene sin cuidado a René y a sus dos carnales) son menores: ‘Fiesta de locos’ es quizá el tema más “divertido” de todo el disco.

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9.- Calle 13 tiene una solidez suficiente como para colaborar con quien quiera, tocar o grabar casi en donde sea, la canción reciente de Calle 13 tiene entre sus coescritores a Tom Morello de Rage Against The Machine y al controversial Julian Assange, se mantiene la línea crítica del disco anterior, aunque el sonsonete rock-caribe sigue sonando igual de repetitivo y hasta cierto punto, genérico. ‘Multi_Viral’ salió en marzo de este año y la recepción fue cálida y masiva por un séquito enorme que parece nada tener que ver con el público inicial. La decepción por los fans más aguerridos está más acentuada. Ni modo. No obstante, muchos han tildado al quinto álbum del grupo como su disco más “Revolucionario”. Seguro Marx tendría un par de observaciones al calificativo.

10.- Para quien quiere ver a Calle 13 como una voz crítica, quizás la decepción pueda parecer evidente, las lecturas suelen figurarse comunes y llenas de consignas panfletarias. Sin embargo, hay un público al que le está llegando la música del grupo de Puerto Rico, que sigue ganando adeptos, sigue dando de qué hablar mediáticamente y llena estadios, justo como los grupos a los que han admirado, lo cual, no me parece pernicioso.

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11.- Tal vez, lo mejor que le ha podido pasar a Calle 13 es que siempre se les ha puesto atención, a veces negativa, otras tantas ciega e inocentemente entregada. En ciertos círculos, a la gente les saca de onda que canten ‘Atrévete’ en el antro de Polanco de moda y que las primas hagan karaoke sexy con ‘No hay nadie como tú’. Calle 13 no es hop, no trae el cochambre y las leperadas que les escuchamos en el primer disco, no hay temas picudos como en los que participaron La Mala Rodríguez o Tego Calderón. Calle 13 hace pop rock latino, ¿qué no era “reggaetón que se te clava por los intestinos”. Está bien, los grupos cambian y evolucionan de la forma que ellos eligen, pero para quien logra ver las profundidades discursivas y la variedad estilística, Calle 13 parecería ya una banda que dio sus mejores discos.

12.-No obstante, aún será interesante ver qué hace el grupo boricua en esta nueva etapa, ya le conocimos hasta dónde pueden llegar en cuanto a producción y forma técnica. Seguro seguirán sorprendiendo a las multitudes, pero musicalmente tienen un reto mayor que el del arrastre de la masa.

13.- Muchos anteponen miles de bandas underground mejores que Calle 13, y sí, las hay a carretadas. No obstante, Calle 13 sigue ahí y parece que pese a quien le pese tendrá un lugar decoroso dentro de la música popular latinoamericana.

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