Dinosaur Jr. El reptil que devoró a la Condesa

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Dinosaur Jr.  se presentó en la primera fecha del Rubber Tracks 2015 de Converse en el Plaza Condesa. Aquí una reseña de lo que sucedió.

 

Por Arturo Solís | Fotos: Miguel Ángel Luján

 

La cita era a las ocho, pero el reptil de Massachusetts apareció después de las 10. Sus jóvenes teloneros, con tres guitarras,  sonaban como si fuera una y sus influencias parecían más un lastre que un acierto.

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El tejido social del Plaza Condesa estaba compuesto en su mayoría por jóvenes. También estaban los seguidores con la fotografía de Joseph Szabo, Priscilla, estampada en el pecho, además de residentes de la zona y uno que otro ¿músico? de la escena local  mexicana.

Luego de un intervalo de 15 minutos,  el cambio de ánimo fue inmediato: apareció Lou Barlow y lo siguió Murph,  quien se apoderó sobre su Ludwig. Un lánguido «hola»  de Joseph Mascis encendió el entusiasmo de las  ‘pequeñas cosas furiosas’ que constituían al primer batallón frente al escenario del Plaza Condesa.

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En medio del foro, los ánimos del segundo escuadrón mermaban sólo en actividad física: no había cuerpos o pies en el aire; abundaban ojos cerrados, sonrisas, cabezas asintiendo ante la estridencia de Dinosaur Jr., cuyo primer trueno de la noche fue Forget The Swan.

Después cayó Thumb  que, con un ritmo más lento, tampoco apaciguó el combativo frente, que seguía lanzando gente al aire (de alguna forma recordaba la portada de su noveno álbum, Beyond).

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También hubo gente perdida en el concierto o quizá pasmada por los decibeles. Tal vez algún seguidor de la banda perdió sus boletos ¿cómo saberlo? Dinosaur Jr. continuó con la tercer pista de su disco Bug,  No Bones y ese diamante de su segundo álbum,  In a Jar.

J lanzó un par  de ‘wuuuuus’  entre una canción y otra que rompían con su habitual seriedad en los conciertos, al menos en comparación con su última presentación en México, pues la respuesta de la audiencia parecía reconocer lo que estaba escuchando en El Plaza: una de las bandas más influyentes de la década perdida del rock. J no escatimó solos de guitarra llenos de feedback.

El auditorio parecía insuficiente para contener al dinosaurio; la estridencia estaba ahí,  los seguidores más jóvenes no cedían terreno con el slam.

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La burguesía, como suele suceder en los conciertos, guardaba distancia de la violenta camaradería de aquel monstruo que es la juventud estimulado por la distorsión del reptil. Fugaces células de slam en la parte central que más bien parecían emular el movimiento de algas  marinas totalmente inofensivas.

Vino un bloque con tres canciones de sus  últimos álbumes; Back To  Your Heart, Watch The Corners y Pieces.

El resto de la noche, el dinosaurio recetó  sencillos y canciones favoritas de la familia reptiliana, como Feel The Pain y Out There, que no fueron grabadas con la alineación original, pero que reflejan la cohesión de la banda,  incluido el cover de su primer proyecto  Deep Wound, Training Ground. Luego Murph abandonó brevemente la batería y al volver, casi derrumban el escenario con Freak Scene,  que trae de fábrica uno de los mejores solos de guitarra del grupo y quizá, si nos aventuramos, del rock.

El concierto casi concluye con Kracked y SludgeFeast.

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De nada servía quedarse quieto; el plaza Condesa estaba herido y, tras una sangrante incertidumbre, Barlow, Mascis y Murph regresaron al escenario para interpretar Budge.

“Tenemos un par más para ustedes”, dijo Mascis.

La última mordida al  la víctima fue Just Like Heaven que se escuchó en coro, a manera de estertor.

Uno tras otro,  los organismos sobrevivientes abandonaron el cadáver.

 

Setlist:

Forget the Swan
Thumb
No Bones
In a Jar
Back to Your Heart
Watch the Corners
Pieces
Out There
Feel the Pain
Little Fury Things
Start Choppin
Training Ground  (Deep Wound cover)
Freak Scene
Kracked
Sludgefeast

Encore:
Budge
Just Like Heaven

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