Echo & The Bunnymen en el Plaza Condesa

Echo and The Bunnymen TF 01

Por Ale Altamirano

Con el pretexto de un nuevo disco bajo el brazo, la banda inglesa liderada por Ian McCulloch, Echo and the Bunnymen, se presentó la noche de ayer (15 de noviembre), en el Plaza Condesa de la Ciudad de México.

Un breve retraso sirvió para que más gente llegara al recinto, que se quedó corto de lo que podríamos llamar un gran lleno, sin embargo ésta situación no afectó en nada la energía y emoción que se percibía por parte de los fans de la banda.

Echo and The Bunnymen TF 06

Siendo muy sincero, no me considero ni de cerca fanático del grupo, conozco varias de sus canciones, me gustan y reconozco el significado e influencia que éste grupo ha dejado en el new wave y post punk desde hace décadas, y por éstas razones era un poco difícil asimilar que no fueran capaces de llenar un lugar medianamente pequeño como lo es El Plaza. Entonces, antes de que comenzará el espectáculo vinieron a mí las preguntas: ¿Será ésta una de esas bandas en decadencia que se convierten en un monstruo hambriento que sólo se alimenta de la nostalgia de sus fieles (ciegos) seguidores y alguno que otro joven despistado que quiere ver que se siente escuchar en vivo a una banda de culto? ¿Estaré totalmente equivocado al pensar que Echo and the Bunnymen merece más atención que muchos grupos que vienen y llenan casi cualquier foro, a pesar de sólo cuentan con un disco medianamente bueno pero una bestia enorme de hype detrás de ellos los respalda, y más bien los ingleses son un grupo más en la atiborrada mansión de los One Hit Wonder? ¿La gente ni se enteró o no le importó que el grupo se presentaría esta noche por estar más preocupados debido a la situación actual del país? ¿Los fans de Ian y compañía prefirieron invertir todo su dinero en el buen fin y perderse la oportunidad de escuchar a su banda favorita? Y finalmente ¿Me hago muchas preguntas pendejas y le estoy dando demasiada importancia a un concierto de una banda de la que ni soy fan?

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Un poco nervioso por esta situación y porqué sinceramente me sentía frío de regresar a un concierto para “reseñarlo” después de varios, varios meses, el quinteto, del cual ya sólo dos son miembros originales (Ian en las vocales por supuesto y Will Sergeart en la guitarra principal), se instaló en el escenario con una naturaleza y confianza que abruma, como si fuera la banda local de un bar que toca cada fin de semana, las mismas canciones, el mismo orden y para las mismas personas.

Un saludo inicial y los primeros acordes de ‘Meteorites’, tema que le da nombre a su disco de estudio más reciente, activaron la cuerda que daría inicio a la marcha en reversa de nuestro reloj de consciencia.

‘Rescue’ segundó el tema inicial y de pronto ya no era 2014. La voz casi intacta de McCulloch y la ejecución de los instrumentos nos regresaron de golpe más de dos décadas atrás, un viaje que duraría hora y media aproximadamente con varios saltos más en el tiempo.

Echo and The Bunnymen TF 05

No sé si entre los “EchoAndTheBunnymenlievers” haya más de 15 o 20 temas clásicos de esos que luego llamamos “infaltables”, el caso es que la banda se valió de algunos covers para aderezar la gran luna de queso que todos queríamos devorar, siendo un extracto de ‘Roadhouse Blues’ y ‘People Are Strange’, ambas de The Doors, además  de una dulce porción de ‘Walk on the Wild Side’ de Lou Reed, las cuales prendieron más que varias de las propias canciones del grupo, sobretodo del nuevo disco, que aunque sonaron muy bien, sinceramente a nadie le importaban.

Afortunadamente o no, aún no lo sé, estuve hasta el frente del escenario, a pesar de no haber llegado temprano, junto a un par de parejas que iban juntas y que sí eran muy fans y al final de cada tema hacían comentarios de esos que sólo los clavados suelen hacer: “Esa es la versión que tocaron en el festival de…”, “’Lips Like Sugar’ ya no la tocan” – éste en especial me puso muy desanimado – “Esa sale en la escena de la película… ¿Cómo? ¿No la has visto? A pues se trata de…” y así más o menos, lo cual me respondió algunas de las preguntas que me hacía antes de que iniciará el concierto y entonces supe que aquella impresión de poder, el mismo con el que seguramente tocaban en sus años de gloria y que hoy en día los lleva, aún, a seguir tocando en el escenario principal de Glastonbury, el festival más grande del mundo, frente a una multitud impresionante, que la banda me daba desde el escenario se sentía y era real.

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Las clásicas ‘Never Stop’, ‘All my Colours’, ‘All that Jazz’, la coreada por todos ‘The Killing Moon’, ‘Nothing Last Forever’ y un épico cierre con una versión extendida de ‘Lips Like Sugar’, que al final sí tocaron – lo cual agradecí mucho – dejaron satisfechos a todos esos vampiros que pertenecen a una clase extraña que sí envejece por fuera pero que mantiene intacta la juventud dentro de su alma y siguen sonriendo.

Setlist:

‘Meteorites’

‘Rescue‘

‘Villiers Terrace’ (Con extracto de ‘Roadhouse Blues’ de The Doors)

‘Never Stop’

‘People Are Strange’ (The Doors cover)

‘Seven Seas’

‘Bedbugs and Ballyhoo’

‘Holy Moses’

‘All My Colours (Zimbo)’

‘Over the Wall’

‘Constantinople’

‘All That Jazz’

‘Bring On the Dancing Horses’

‘The Killing Moon’

‘The Cutter’

Encore:

‘Nothing Lasts Forever (Con extracto de ‘Walk on the Wild Side’ de Lou Reed)

‘Lips Like Sugar’

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