El poder de ver. The Cavernarios lanzan Puertas Cerradas

c54cd01619725a4dabebc35be504cd7b

El pasado viernes 16 de noviembre, The Cavernarios presentaron su más reciente disco, Puertas Cerradas, disco que es garantía del rock más básico y guitarroso, con sonido a garage grasiento y ritmos listos para bailar como loquito primitivo.

Como ya es costumbre en las presentaciones del Alicia, la presentación del disco corrió a cargo de una lista larga de padrinos. Por ahí anduvieron Las Navajas, banda de chicas liderada por la ex Ultrasónicas, Jenny Bombo, quienes andan por su primer aniversario y listas para entregar el primer hijo discográfico.

Estuvo también el ex Sekta Core de Matorralman y una banda española de rockablly y swing instrumental de nombre Los Mambo Jambo, quienes pese a prender al personal y sonar impecables, dejaron un poco que desear; están muy genéricos.

Cuando The Cavernarios salieron al escenario se sentía ese aire de familiaridad, la calidez de las chelas entre amigos estaba presente, y también ahí estaba lo que uno espera de una banda que se dedica sólo al rock: guitarras sucias, bajo marrano y poderoso, voz rasposa y batería a tope.

Temas clásicos mezclados con lo nuevo, que trae la misma línea: potente, movido, rítmico, corto, directo. Si te preguntan a qué suena la ciudad, a qué huele un sudor leve de cachondeo nocturno o una correteada de tira, siempre pienso en bandas como The Cavernarios.

Es difícil hacer una evaluación de la nueva grabación del grupo de Cuatitlán Izcalli, ya que en directo funcionan más todos sus temas, tienen sentidos. Los ves en vivo y lo entiendes todo: una banda de rock, no una banda que rostrea (aunque sí tienen su coqueteo en la tarima, lo cual es parte del show), una banda de morenos, mexicana, que le trabaja, que no es famosa y les gusta grabar viniles y splits con otras bandas. Un grupo para cotorrear, para andar con actitud y entender la parte dura del rock más basicote, sin que ello implique sinónimo de limitado o fácil. Lograr lo que hacen no me parece poca cosa.

Y para la muestra, está la parte final de la presentación, en donde se dejó sentir la influencia más ruidosa del grupo, que mama de jimi hendrix, sí, pero con ese despliegue de feedback que dieron la madrugada ya del sábado 17, también recordé por qué me gusta Sonic Youth, Sun O))) o cierto metal. El rock también es capas de noise duro y machacón. Y The Cavernarios logra esa masa energética y la conecta con el público de una manera de menos honesta y sí muy divertida. Pero eso no lo escucho tanto en el disco. Hay que ver a The Cavernarios.

 

Lee también:  Aural día 1: de la necesidad del tiempo y el espacio

Fotografías de Miguel Ángel Luján{gallery}cavernarios{/gallery}

 

Compártenos tu opinión:

share on: