Esta vida pide otra, Rafa Angulo

rafa-angulo-malapascua

Por Karina Almaraz

Conocí a Rafa Angulo en 2007, durante la primera gira de El Columpio Asesino (ECA) en México. Tocaron un viernes en el Hard Rock Live, que hoy ya no existe, y el domingo siguiente, 28 de enero, en el Alicia. La entrada costó 100 pesos y entramos menos de 50 personas.

Ahí pacté una entrevista con su manager, el hoy muy estimado Francisco Koloffon. Al día siguiente entrevisté al Columpio para la revista Grita, editada entonces por Icauhtli Téllez.

Al terminar la entrevista, Rafa, que era guapísimo y tenía en los ojos un azul que nunca volveré a ver más que cerrando los míos, me pidió una entrevista a mí. Porque tenía una revista en España y estaba cubriendo la gira del Columpio y quería saber lo que opinaba la prensa mexicana. (Esa entrevista apareció en un especial digital que ya no está colgado en ningún lado. Yo era la única periodista entrevistada y me volví loca: era la plumilla mexicana hablando de ECA para España).

La revista resultó ser MondoSonoro, que se edita en toda España y tiene cuatro oficinas y la que está en Aragón la dirigió Rafa por 12 años, me dio un ejemplar y me senté a leerla en Álvaro Obregón.

La MondoSonoro es una revista enorme, en todos los sentidos, ese día le conté unas 80 o 90 páginas, todas con publicidad y llenas de música. Reseñaba tantos discos en un número que me apabulló pensar cuánto dinero y tiempo necesitaba una en la vida para escuchar todo lo que un sólo número ofrecía. Tenía una agenda enorme de eventos underground y entrevistas con bandas internacionales indie. Y era gratuita.

Mandándole mails a Rafa y gracias a MySpace descubrí la escena underground de Zaragoza. En la Mondo ya había leído sobre Bigott, a quien escuché en MySpace y me encantó. Escuchen a Bigott, la banda que el sacó con su sello King of the patio.

Supe de Big City, de Iván Jiménez, de Love of Lesbians, de Tachenko, de un montón de bandas y de que Rafa se la tenía montada en España. Desde la pantalla de mi computadora parecía un elfo del underground que lo mismo entrevistaba, tomaba fotografías, organizaba conciertos, iba a programas de radio, dirigía la redacción aragonesa de la Mondo, producía discos y se iba de gira con las bandas.

Lee también:  Mira en un video todas las películas que salieron en 2016

Siempre quise ir a Aragón sólo a ser parte de eso. Pero la verdad es que a Rafa nunca lo volví a ver. Nos mandábamos correos en los que hablábamos de música, de neo nazis, del eurocentrismo, de acabar con el capitalismo y esas cosas. Un día descubrí la rebelion.org y se la mandé y me dijo que la leía cada mañana.

Otro día, todo lo que hacía me llevaba a pensar en Bigott y le escribí para contarle y pedirle que los trajera a México, pensando que para él era muy fácil. Me contestó que en un mes salía un disco nuevo que estaban mezclando y me lo mandó track por track por correo, pidiéndome que no se lo mostrara a nadie, no le gustaría verlo colgado por ahí. No se lo enseñé a nadie.

Otro día me puso en contacto con Mertxe Valero, su socia en MondoSonoro Aragón, quien vino a México en febrero de 2011 a promover a Bigott y le dijo que yo podía conectarla. Eso fue un fiasco, porque se la mandé a uno de esos fraudulentos que existen en el rock (Mauricio algo). Aunque recuerdo haberle dado un par de nombres y teléfonos más. Mertxe me dejó unos discos de Bigott para repartir y un acetato de ECA que pocos años antes no había podido comprar, en mi calidad de estudiante.

Hice llegar uno de los discos de Bigott a Radio Ibero y el otro, aunque Rulo me dijo que se lo llevara, nunca pude hacerlo. Finalmente, un día Vicente Carcaño tocó a Bigott en Mercado Negro y ahí se acabó mi intento por traer a México la escena aragonesa que Rafa y Mertxe han impulsado con cada fibra de su ser.

Luego ECA se fue de gira a Filipinas y Rafa se fue con ellos. Para mí, ECA y Rafa son lo mismo. Dicen que Corazón Anguloso, que está en el Diamantes de los ECA se la escribieron a él. Y seguro también era el Rey Mugre de Julio de la Rosa.

Allá se quedó. Ahí estaba cuando el huracán Yolanda azotó a la isla de Malapascua, su hogar. Vía Facebook sus amigos nos enteramos de las condiciones en la isla, que él ayudó a reconstruir, siempre dando. Doné esa vez porque él estaba ahí. Mertxe, que es doctora, le mandaba habitualmente medicinas.

Dejó su look de punkito guapo y se dejó crecer la barba. Su blanquísima piel se bronceó. Le aparecieron canas. Pero era el Rafa guay que revolucionaba todo a su alrededor. Ahora estaba revolucionando el paraíso, su isla.

Lee también:  Los mejores personajes de series de 2016

El lunes, me posteé necesitada de un abrazo y una chela; me mandó un abrazo infinito y me dijo que pidiera la chela, él se la pagaría al mesero en su próxima visita a México. Abrazos y chelas son la otra faceta de Angulo después de su incansable promoción de la música. O son la misma. El jueves, Ricardo Pineda, editor de este medio, me preguntó si Rafa estaba en el avión que se estrelló en los Andes.

Era muy temprano, estaba dormida. Abrí el face y lo primero que vi fue un mensaje desde la cuenta de Rafa escrito por su hermana. Confirmando que Rafa había muerto. Pero no estaba en el avión.

(Escribo esta líneas y me doy cuenta que You Feel so lonely You Could die de David Bowie está de fondo. Así son las canciones en la vida de algunos).

No puedo creer que Rafa se sintiera solo (Oh, no love, You’re not alone). Era infinitamente amado porque dejaba tantito amor en todo lo que hacía y ese amor crecía. Su amor y su pasión por la música, por impulsarla y difundirla, la llevaremos siempre porque lo que nos es querido siempre quedará.

Una amiga me dijo que entre más maravillosas, las personas se sienten más solas. Que dan y dan y dan y no les queda nada.

Por eso no quiero pensar que él era persona como nosotros, que sufrimos en esta vida buscando algo siempre. Como las viles personas que somos. Me gusta pensar que él, tan mágico, sólo se dio cuenta de que ya había vivido lo que debía vivir y se fue. Miró al mar, miró el cielo, pensó en cada banda que ayudó a ser escuchada, en cada niño de la escuela que reconstruyó en Malapascua, en cada persona que recibió amor de él. Pensó en todos los besos que dio y en los abrazos y en las birras. En cuánto celebró y cuánto fue amado. Y se fundió en ese amor.

Adiós, Rafa. Gracias por las canciones.

Términos de búsqueda:

  • rafa angulo
  • quien era rafa angulo

Compártenos tu opinión:

share on: