Flashback: “Get Behind Me Satan” – The White Stripes

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A partir del lanzamiento de su homónimo álbum debut, a finales del siglo pasado, The White Stripes se embarcaron en un viaje sonoro guiado por los salvajes y pegajosos riffs de guitarra de Jack White y la potente y simple batería de Meg White, consiguiendo nuevos adeptos con cada nuevo material y llegando a consolidarse en 2003 con “Elephant” y ‘Sevenation Army’, una de las canciones más exitosas y populares de lo que va del nuevo siglo.

2005 fue la fecha elegida para que “Get Behind Me Satan”, quinto álbum del dúo de Detroit, viera la luz, con la difícil consigna de superar el éxito tanto comercial como sonoro de su antecesor, pero… ¿Cómo lo harían?

Imagino que Jack y Meg se preguntaron esto varias veces antes y durante el proceso creativo de la placa en Third Man Records y tras una serie de versiones y cambios lograron encontrar la respuesta exacta a la interrogante.

La curiosidad característica de Jack lo llevó a adentrarse en la ejecución de nuevos instrumentos, algunos de ellos poco convencionales como la marimba y la mandolina, y decidió dar un giro de 180 grados a su estilo de tocar, cambiando los riffs rasposos y memorables por más logradas estructuras de canciones y una importancia mayor a la guitarra rítmica. The White Stripes estaba saliendo de su zona de confort.

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Los fanáticos más puristas y aferrados no estuvieron encantados con el resultado final, muchas veces escuche decir que “sólo ‘Blue Orchid’ e ‘Instict Blues’ suenan a la banda, el resto del disco no vale la pena”, y yo sólo pensaba “perdónalos Jack, no saben lo que hacen… o dicen”.

“Get Behind Me Satan” resultó ser un auténtico mosaico sonoro, un viaje auditivo donde Jack y Meg nos llevan por sus géneros favoritos, del rock garage de ‘Blue Orchid’ al country campirano de ‘Little Ghost’, del folk de ‘As Ugly As I Seen’ al blues corrioso de ‘Instict Blues’, del folclor latinoamericano de ‘The Nurse’ a la balada en piano ochentera a lo Elton John “I’m Lonely (But I Ain’t That Lonely Yet)”, todo aderezado con la discordante voz de White y los furiosos impactos a la batería de Meg.

La interrogante fue contestada a la perfección y la prensa no lo dejó pasar, pues recibió al álbum con excelentes críticas, NME le dío 8/10, Rolling Stone 4.5/5 estrellas y al terminar el año “Get Behind Me Satan” apareció en todos los conteos de lo mejor de 2005, confirmando así un gran disco,  parteaguas en la carrera de The White Stripes que desafortunadamente estaba ya cerca de su final.

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10 años después…

Tras tomarse un receso en 2008, The White Stripes finalmente dejó de existir en 2011 y con ello el nombre de Meg White dejó de sonar tanto sobre los escenarios como fuera de ellos, haciendo que hoy, cuatro años después, la baterista lleve una vida alejada de los reflectores y casi en el anonimato.

Sin embargo la inquietud musical de Jack White no se ha detenido ni un momento, desde el 2006 White ha creado diversos proyectos para saciar sus diversas necesidades musicales. The Raconteurs y The Death Weather fueron los proyectos que cobijaron al guitarrista en los periodos difíciles de The White Stripes y después de la separación de esta.

En 2012 llegó el debut como solista de Jack White con “Blunderbuss” y en 2014 “Lazaretto” lo consolidó como un artista solido e interesante, llevándolo a encabezar los festivales más importantes a nivel mundial.

Tras una extensa gira alrededor del mundo, el guitarrista ha decidido alejarse un tiempo de los escenarios, despidiéndose con un concierto acústico el pasado 26 de abril.

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