Fragmento de navidades

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@elcadadavere

Nunca me ha gustado el Santa Clos, nunca hice el intento siquiera de escribirle una carta, no se diga el reno que completa el paquete de la estrategia mercadológica del festejo; lo bueno es que a mi mamá también le caga, cuando nos dan un presente en estas fechas que trae a un Santa Clos preferimos no ponerlo, incluso lo regalamos; lo que no puede faltar es el nacimiento y aunque parezca que no, soy creyente, quizá de esos de dientes pa´ fuera pero lo soy, de esos que también van a misa de gallo, arrullan al niño, tiran la bengala, dan el abrazo y se atascan de todo lo que esta fiesta da, al final también me gusta la familia…

Era víspera de navidad, quizá una semana antes del 24, lo abracé con fuerza y tome su mano, le dije “Aquí te espero para la navidad” él con su cara seca y casi fría aun me sonrío pero nunca regreso del quirofano, la enfermedad lo había terminado justo antes de que pasáramos otras fiestas juntos. Nunca fui el hijo más cariñoso, de hecho creo que con las dos fechas decembrinas, mi cumpleaños y el de él podría abrazar a mi padre almenos 4 veces al año.

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¿Y por qué tenía que llamarse la madre del niño Dios precisamente María?, es la época en la que más escucho su nombre.
Flashback Ese nombre siempre me ha gustado, parece el más común, pero creo que hay personas a las que les queda bien y hay otras a las que no, a ti te queda de lo mejor.

Cuando prendo la TV en estas fechas hay dos cosas que me cagan:

1.- Las películas de mi pobre angelito

2.- La fiesta navideña de televisa

Cayó al tambo casi después de navidad, su madre ha estado al pendiente de él desde que pasó, hoy habló a la casa. “Si puedo les marco en la noche, pásensela bien carnal”

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El viaje iba a ser demasiado largo, no sabíamos cuanto tiempo estaríamos lejos, esta sería la primer navidad fría fuera de casa.

Cogíamos por lo menos tres veces a la semana y la navidad solo era un pretexto para coger extra. Además de nuestra adicción al sexo y de ser el plus de las navidades yo acostumbraba regalarle un detalle diferente en estas fechas.

Le dije, “Ábrelo, espero te guste” Cuando lo vio se sorprendido, creo que hasta se enojó, pero yo no iba a dejar que alguien más se la cogiera mientras yo estuviera lejos, así que decidí que un consolador sería el mejor regalo para esta noche buena.

Así, cada noche buena yo imaginaba su calor, la dibujaba sobre mis sábanas y brindaba a media noche con su sombra.

Ella regaló el consolador en un intercambio de año nuevo.

 

 

 

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