“High Hopes” el baúl de los recuerdos innecesarios que abrió Bruce Sprinsgteen

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Por: J. Ismael Canales | @YoSoyIshael

 

La vida es una caja llena de momentos valiosos y muchos de nosotros, literalmente, tenemos cajas donde guardamos algunas memorias, a veces de no mucho valor: la colección de tarjetas que nunca necesitarás en tu vida, el álbum de stickers de futbol que llenaste en su totalidad, el casette de aquel grupo que ahora detestas, pero que aún conservas sin saber por qué.

“The Boss” Bruce Sprinsteen tenía escondidas una serie de cintas que por alguna u otra razón no habían visto la luz en alguno de los 17 discos de la basta carrera de este icono, canciones que finalmente en “High Hopes” han salido a la luz, acompañadas de un par de covers y la versión nueva de antiguas canciones de Springsteen.

El álbum comienza con el tema que le da nombre al disco, una versión más fresca y dinámica que la que conocimos en el EP “Blood Brothers” de 1996. A la batería y las percusiones caribeñas se les une una guitarra con una suave distorsión que domina los fondos con sus riffs divertidos y bien elaborados que junto con las trompetas y los vientos que llegan a la segunda mitad, hacen del tema inaugural un track lleno de fuerza y masculinidad, ad hoc con la personalidad del jefe Bruce, uno de los grandes momentos de esta placa.

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‘American Skin (41 shots)’ es otro de los momentos cumbres del álbum, tema que Springsteen escribió a la memoria de Amadou Diallo, inmigrante guinés de 23 años que fue asesinado por policías de Nueva York vestidos de civiles, un tema lento donde la voz es protagonista y que va creciendo mientras más elementos se unen, culminando en un emotivo coro con guitarras que ruegan, voces de fondo y un Bruce pidiendo una explicación, el clásico tema del héroe desconocido americano.

Los grandes tracks lentos también están presentes en la obra, ‘Down In The Hole’, ‘Hunter Of Invisible Game’, ‘The Wall’ y ‘Dream Baby Dream’ (cover a un tema de Suicide, banda de punk neoyorquina) comparten la misma línea: arreglos muy bien elaborados de trompetas y vientos y una voz melódica de letras dulces que las dota de una gran emotividad y nostalgia.

Pero el momento cumbre de la obra viene de la mano del jefe y Tom Morello, la nueva versión de ‘The Ghost Of Tom Joad’ cambia la armónica y la guitarra acústica de la pista lanzada en 1995, por la intensidad vocal, una batería explosiva y la fiereza de la guitarra eléctrica de Morello que moldea la pista con acordes, quintas, punteos y un excelente solo, hipnótico, armónico, perfecto, siete minutos y medio de magia, lo mejor de este álbum sin duda alguna.

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El resto de los temas de esta placa conservan el sello característico del norteamericano, aunque no encontramos otra pista que destaque, son un conjunto de temas bien hechos y ya.

“The Boss” es el más americano de los americanos, el “All American” por excelencia y su música lo demuestra, crea una amalgama perfecta entre los sonidos más característicos de los estados unidos, las guitarras acústicas que nos recuerdan el country, los riffs eléctricos de rock clásico norteamericano y la potente y cuidada interpretación que le conocemos al jefe.

Sin embargo con “High Hopes” entendemos por qué estas canciones estaban guardadas en el baúl, a excepción de algunos tracks, este álbum es mediano, bueno a secas, una obra para que no olvidemos que Bruce sigue con nosotros, pero no para demostrar el gran potencial que El Jefe tiene.

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