“Indie Cindy” y el decepcionante regreso Pixie

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Por: @J_Ismael_ Canales

 

Cuando escuché que los Pixies volverían a entrar al estudio para grabar un nuevo álbum, no supe qué pensar. No me esperaba una obra de arte como “Surfer Rosa”, es más, no tenía expectativa alguna sobre esta nueva placa, lo que tenía era temor a que la banda editara un álbum gris, que no fuera el regreso triunfal que todos esperábamos…

‘What Goes Boom’: una guitarra que no alcanza a ser fuerte ni baladezca aparece en escena para inaugurar el último álbum de Pixies en 23 años, las cuerdas en palm mute y la voz de Black Francis intentando sonar rasposa, sin lograr hacerlo del todo, son la metáfora perfecta de lo que será el álbum: una larga canción que no logra explotar.

‘Greens And Blues’ y la mezcla de guitarra acústica y eléctrica nos llevan a un viaje por el BritPop noventero agringado, ‘Indie Cindy’ con su riff hipnótico, al igual que el del inicio de ‘Snakes’, y una voz en versos fuertes y marcados, tratan de emular el relajado, digerible y atractivo sonido de la música independiente actual, sin conseguirlo del todo.

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El álbum avanza, con ‘Silver Snail’, ‘Ring The Bell’, ‘Another Toe In The Oean’, ‘Andro Queen’ y ‘Jaime Bravo’.  Cada pista es una lucha de Pixies por conectar con las nuevas generaciones, por presentar un sonido fresco que llegue a los oídos jóvenes y se consolide en los oídos de los fans de antaño, sin embargo cada tema es una calca del anterior, un camino plano que carece de momentos importantes, excepto, quizá, por dos tracks.

‘Bagboy’ y su reminiscencia al trabajo vocal de los raperos blancos, como Beastie Boys o Eminem y ‘Blue Eyed Hexe’ con su guitarra poderosa que coquetea con el hardrock y el grounge, son el par de temas que destacan de toda la obra, son brillantes, nos atrapan a los primeros segundos de escucharlos, se muestran como pequeños oasis de agua helada en medio de un cantidad gigantesca de tierra que se metió en tus oídos, siendo las grandes pistas del álbum.

Veintitrés años alejados de la música sí causaron mella en Pixies, “Indie Cindy” es una obra que deja mucho que desear, en inicio porque extrañamos esas líneas de bajo creativas y divertidas que creaba Kim Deal, de hecho extrañamos todo lo que hacían los Pixies de hace dos décadas.

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Esta placa es un intento fallido por volver, es una lucha desesperada por tener reflectores de nuevo. Parece que Black Francis y compañía forzaron cada tema para encajar con las tendencias actuales, fallando rotundamente, convirtiéndose en un álbum débil, con temas que suenan a indie genérico de hace 10 años, y donde las pistas no tan afortunadas arruinan los tres o cuatro buenos temas que tiene.

Carlos Gardel decía que “veinte años no es nada”, pero los norteamericanos se encargaron de demostrarnos lo contrario con creces, ya no hay esa magia, ya no hay encantadoras canciones, sólo hay trece tracks que esbozan una idea sin llegar a concretarla. Lo mejor será olvidar este material, ir a la caja donde guardamos los discos viejos y poner todo el “Doolitlle”.

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