Interpol- El Pintor

interpol el pintor

Por Joan Escutia / @JoanTDO

 

Interpol pertenece a esa estirpe de grupos que hoy en día se encuentran en un momento complicado para su carrera. En esa parte de su existencia en donde están muy lejos de ser una revelación generacional, así como de ser una leyenda viviente. Se encuentra –al igual que los Strokes, Yeah Yeah Yeah’s, The Walkmen y varios más- en ese momento en el que sus fanáticos más aguerridos habrán de defender su legado, mientras que sus detractores más furiosos habrán de maldecir su futuro; en donde una batalla eterna entre los que fueron afectuosos y los que lo siguen siendo nunca terminan de buena manera. Un momento en el que su música actualmente parece ser lo menos importante. Nada más alejado de la realidad.

La carrera de Interpol –como la de aquellos más nombrados- comenzó con poderosos manifiestos de revelación, forjando un sonido que eventualmente traía consigo una herencia de tiempos añejos, pero que fue moldeada para insertarse en momentos en donde una generación necesitada de himnos esperaba sin paciencia. Sin embargo, esa misma generación es la que ahora muestra la espalda al grupo, como si se sostuvieran de un solo valioso recuerdo y lo demás no importara. Parte de su reputación dudosa es, no lo neguemos, gracias al afecto en retroceso de toda una generación que no aprendió a valorar más que a agradecer. Que les volteó la cara para revalorar la nostalgia más que vislumbrar una emoción. Todos esos grupos siguen en el camino tratando experimentos que regresen esos rostros de afecto. Interpol ha aprendido que es necesario hacer todo lo contrario.

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A diferencia de todos los demás, Interpol en 2014 dejó atrás el terreno que Our Love To Admire pisaba con cautela, que Interpol exploró sin vergüenza y retoma lo que hacía de Turn On The Bright Lights y Antics un poco reprochable producto en conjunto. El Pintor es su mejor disco desde hace diez años porque el grupo dejó de preocuparse por todas esas personas que se arrepintieron y recordó que la ventaja comparativa brinda una oportunidad para el triunfo, porque la especialización es el mejor camino a la satisfacción personal. Aquí se escuchan como no lo hacían desde entonces: poderosos, épicos, misteriosos y tremendamente oscuros. Aquí caben todos esos adjetivos que la crítica incisiva alguna vez publicó en ediciones especiales de sus mejores discos.

No es sorpresa, el grupo tuvo tiempo de sobra para dedicarle a sus experimentos personalistas. Banks como solista en sus múltiples alteregos y su amor al hip hop, Fogarino con sus otros amigos reviviendo la sensación de tener un grupo de recién aparición, Kessler en la cocina y Dengler en el abandono. En cuatro años suceden muchas cosas y todos ellos las exprimieron sin empacho. No fue una mala forma de exprimir cada una de sus pasiones por separado para dejar a Interpol en descanso de recuperación.

Lo han dicho ellos mismos, El Pintor es un “regreso a la forma”. Y si la hipótesis de la intención autoral es cierta, entonces la percepción de quien lo escucha no será otra sino cerrar el trato con el grupo en un acuerdo unánime. La fuerza de All The Rage Back Home, el sufrimiento de Anywhere, el poderoso aislamiento de My Blue Supreme, el lamento de Breaker 1 y la bellísima armonía de Twice As Hard son precisamente algo que sugiere esa intención: una especie de nueva vieja forma. Una representación contemporánea de aquellos trajes oscuros que alguna vez fueron una revelación generacional y que ahora son un recuerdo que vive en el presente. Porque El Pintor no es más que un reacomodo de las piezas.

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El nombre del disco, al final del día, es un anagrama porque el grupo hoy en día es, en efecto, el reajustado que cobra un nuevo sentido. Tal vez el de ese Interpol sea el dejar de preocuparse por una generación que abandonó el barco antes de tiempo y comenzar a revivir el sentimiento de tener un grupo por primera vez. El Pintor se escucha como los días viejos, porque en esos días viejos todos ahí carecían de otra cosa que no fuera el entusiasmo de pertenecer a uno de los mejores grupos que el mundo no conocía. Ese entusiasmo de nuevo se contagia a quien lo escuche. Lo que suceda a partir de aquí, es cosa que debería preocuparnos hasta que pase. El disco habla por ahora bastante bien.

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