Jim James y los caminos hacia el amor

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Por: Ricardo Pineda | @RAikA83

Versa el dicho popular “crea fama y échate a dormir”. Jim James ha creado fama con My Morning Jacket desde 1999, con una calidad sin precedentes. Se ha dormido en sus laureles y ha despertado ya varias veces para retomar el vuelo y corroborar su calidad a lo largo de los años.

Los caminos del hambre creativa y el ego son muy caprichosos. Casi todas las buenas bandas de rock, tarde o temprano, tienen que decirle no a un par de ideas de sus integrantes para que el todo siga sonando sólido y esencial.

En medio de uno de los momentos más encumbrados de My Morning Jacket (quien vio sus brutales presentaciones en nuestro país el año pasado sabe de lo que hablo), Jim James decide desmarcarse un poco del universo Jacket para adentrarse en los terrenos del camino solitario, y nos entrega Regions of Light and Sound of God, un LP de ensueño, que se adentra en los vericuetos del lado más emotivo y sensorial del ser humano.

Sería injusto para el grupo del que forma parte James, decir que Regions of Light and Sound of God es un disco excepcional con algo jamás escuchado en el barbón cantante, Jim James muestra la ineludible marca de My Morning Jacket en su debut solista (si no contamos el EP tributo a George Harrison), sin embargo denota también en este hermoso disco sus influencias y colores que no siempre entran en los discos del grupo.

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Canciones como “Of the Mother Again” o “Dear One” muestran ese lado sumamente sentimental, más orgánico aún de James, que lo evidencian como un amante de la música de Marvin Gaye o Ottis Reding, sin ser siquiera un soul. Un sonido más vintage quizás, con algunas guitarras rock escondidas, pero siempre manteniendo la buena letra sensible, precisamente como lo que él dijo que quería lograr: una suerte de sueño, como si sonara al pasado de un futuro (los coros y ecos le ayudan bastante).

Regions of Light and Sound of God es un disco para escucharse solo o íntimamente acompañado, para ponerle atención y disfrutar con sus dulces y agradables acordes, sin el dramatismo y potencia de My Morning Jacket, pero sí con la dulzura y excelente voz que posee Jim James.

Alguna vez alguien dijo que la tarea actual del arte ya no era provocar sino sanar. Más allá de si esa sentencia es o no comprobable o certera, creo que James ayuda a dar un alivio con este disco, uno de los más sólidos del año que apenas comienza, uno nostálgico, de un tiempo que aún no sucede, que tiene de parientes Mercury Rev, los Flaming Lips o Foals y los Fleet Foxes, pero bajo una impronta madura y musicalmente elocuente y natural.

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Hay quien ha dicho que este disco suena como un todo, que se deja escuchar de un tirón y que las nueve piezas que lo conforman no sobran para nada. No están tan alejados de la verdad, ya que el álbum está originalmente inspirado en la novela gráfica God´s Man de Lynd Ward de 1929, que narra los periplos de un artista para encontrar el amor, tras fuertes atribulaciones de vida. Al final, el disco habla de ficciones pero también de cosas cercanas, universales, cosas que suceden en la vida real. Una forma hermosa y dolorosa de encontrar la voz interior.

Regions of Light and Sound of God se torna un poco oscuro y dramático casi al final con “Al lis Forgiven”, tema con toques orientales y eco lejano acompasado, una especie de lamento en pro del perdón. Para terminar de forma redonda con el sueño acústico y desnudo que es “God´s Lover to Deliver”. Un disco que no hay que dejar pasar, sin duda alguna.

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