Los 10 discos femeninos más bellos de 2013

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Por @RaiKa83

Las chicas siempre tienen una sensibilidad especial para decir las cosas, desde una sutileza y contundencia simultáneas. En la música sucede seguido. Es más frecuente encontrar mujeres con un sello propio que en el mundo masculino del rock, sin embargo, dentro de esa frecuencia, la cantidad suele ser de perfil discreto; aunque hay muchas mujeres artistas hoy en día, pocas son las que sacan un disco de altos vuelos que trascienda géneros y épocas. Pero sucede cada tanto, que las perlas aparecen y los cometas recogen nuestro deseo (musical).

Este año vimos cómo chicas queridas como Goldfrapp demostraron ya no tener demasiada contundencia en su obra, cómo artistas hacen un disco memorable y agradable sin innovar necesariamente (Mazzy Star), o cómo el cacareo de la moda a veces carece de capital artístico suficiente como para mantener el interés en un disco completo (Sky Ferreira).

2013 también fue un año para escuchar grandes discos, a mujeres memorables, vanguardistas, clásicas, algunas que se reinventan y otras que reconfiguran a la mujer dentro del panorama musical. Una belleza y una delicia escucharlas. Aquí va la selección Freim, con las flores más bellas de la música en el año.

10.- Jessica Pratt- Homónimo (2012).

El único disco del año pasado en la lista. Lo pusimos por dos razones: el debut de esta voz encuerada y honestamente folk artista se dio en noviembre del año pasado, por lo que se le escuchó realmente poco en 2012, y el otro motivo es sencillamente que no podíamos dejarla pasar: el debut de esta chica tímida de San Francisco no tiene mayores aspiraciones que cantar sus canciones, tocar la guitarra ponerle ‘record’ a la grabadora. Con eso embruja, con eso basta para dejarse tocar por la interpretación sensible y frágil de Jessica Pratt. El disco ideal cuando andas de humor azul y los discos de Neil Young no necesitan ser sacados. Pratt va empezando pero trae con qué, habrá que seguir la pista de esta bella voz.

9.-Chelsea Wolfe- Pain is Beauty

Un tipo tuvo el desagradable tino de tildar al último disco de “dark rock para hipsters”, y más allá de la lectura superflua, el evidente cliché y prejuicios del comentario, el sexto trabajo de esta artista de Sacramento, California tiene algo que se percibe pasteurizado y un exagerado. Pain is Beauty contiene un nivel casi a la altura de dos de los trabajos anteriores de Chelsea (Apokalypsis, 2011 y The Grime and The Glow), a quien la prensa especializada le ha puesto mayor atención desde hace un par de años.
Con todo y lo anterior, Pain is Beauty es un gran disco que sigue navegando de forma dramática entre armonías vocales de pop oscuro, con folk y tintes de drone ahí escondidos. Pese a la irregularidad del disco, una buena parte de sus canciones logra momentos francamente embrujantes. Se extraña cierta abstracción, sí, pero hay atmósferas muy enriquecedoras y elementos que los amantes del post rock más dramático y menos épico sabrán valorar. Es un disco de canciones.

8.-Mazzy Star-Seasons of Your Day

Aunque el esperado regreso de David Roback, Hope Sandoval y compañía, 17 años después de no haber grabado nada, se esperaba con ansias y había cierta expectativa al respecto, el resultado fue recibido con relativa euforia, tibia en general y aguerrida por no todos los fans, aunque sí la mayoría.

Si bien era difícil encontrar temas de altos vuelos como en los dos primeros discos de su carrera, Seasons of Your Day es un trabajo que cumple y mantiene intacto lo que nos gustaba de los angelinos: guitarras melancólicas y a veces vaqueritas, a veces semipsicodélicas o un poco expandidas, bañadas por la dulzura y sensibilidad de Sandoval, quien parece no dejar que otras influencias, incluyendo el tiempo transcurrido, opaquen el “sonido Mazzy”. Un disco bello y sencillo en sus formas, como si fuera… ajá, un cuarto disco de Mazzy Star y nada más. Nada menos.

7.-Sally Shapiro-Somewhere

Podrá ser absurdamente girly, asquerosamente pop y electrónicamente soso y repetitivo, pero prefiero el dinamismo del dueto sueco Sally Shapiro, con la voz nada versátil pero disfrutable, sensual y estilizada a lo Lolita de Shapiro (la chica) y el productor Johan Agebjörn, a cosas como She & Him o Scarlett Johansson o Carla Bruni.

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Influenciados a más no poder por el italo disco, el synth pop nada oscuro y la canción francesa de chicas, Sally quien con este tercer álbum si bien ganó mayor notoriedad en los círculos pop, indie de este lado del continente, sigue perfilándose como algo que podría llegar a ser mejor. El problema de Somewher es que tiene muy buenas canciones, y son las que van desprendiéndose del beat y la pista y se tienden más a la estructura clásica de una canción pop convencional, terreno en el que hay maravillas como ‘What Can I Do’, tema que es el eje del álbum.

¿Les falta? Sí, ¿es un disco irregular y largo? Por supuesto. Sin embargo, el pop tiene ese asqueroso tufo y sabor tontamente agradable que engancha sin más. Sally Shapiro es eso que sucede en la tarde, cuando sonríes sin saber con qué con una canción tontita de amor. Bien disfrutable y pegajoso en varios momentos.

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6.- Widowspeak- Almanac

Le preguntaron a la bella cantante del grupo indie rock neoyorquino Widowspeak, Molly Hamilton, a qué sonaba su segundo disco de estudio, Almanac, a lo que la vocalista dijo que era como mudarse a una casa vieja y grande en medio del bosque, con las hojas que cubren los muebles. Tiene razón.

Guitarras campiranas roquer a la Young, a la The Band, acordes ligeramente roqueros, melancolía sutil, harta reminiscencia a los sesenta, y la dulce voz pop de Hamilton ofrecen un resultado interesante: con la mugrita y poco cochambre de una banda casi nueva (tres años de edad), Widowspeak demuestra que es un grupo solvente que puede llegar lejos, y su segundo opus refleja el interés por encontrar un sonido propio, con resultados bien agradables y guitarreros.

Hamilton a veces suena a The Raveonettes, en ocasiones a Nina Persson de The Cardigans, y luego a una monotonía irónicamente soportable y agradable. A veces muy pop, a veces ligeramente psicodélico, pero cuando menos sientes ya le pusiste repeat a este disco.

5.- Yoko Ono-Take me to the Land of Hell

A estas Alturas de la vida, la bruja japonesa más odiada del pop, está más curada de espantos que muchos artistas: ya pasó por el rechazo familiar, la incomprensión artística, tres matrimonios, el asedio de la prensa por ser la compañera sentimental de John Lennon y recuperarse de la muerte del mismo. Yoko Ono lanza lo que en plano general sería su disco número 20 de su discografía, y que mantiene el ritmo y la coherencia que ha traído durante los últimos seis años, periodo en el que la obra de la Ono ha sido tantito más valorada.

Take me to the Land of Hel es un disco muy similar al Between my Head and the Sky de 2009, en cuanto a sonido equilibrado entre el rock, la experimentación y la sencillez y mensaje directo en sus canciones, bajo el enriquecimiento de ser un álbum colectivo. Esta vez, la Ono deja que la Yuka Honda de Cibo Matto le impregne su estilo a la producción, misma en la que colaboran los miembros restantes de los Beastie Boys (Mike D y Ad-Rock), su hijo Sean Lennon, el fabuloso Cornelius y hasta Lenny Kravitz, haciéndolo sonar ligeramente menos odioso que en los trabajos del divo moreno.

Sin dejar de ir en pro de la paz y seguir con las palomas blancas y las metáforas de sanación universal en sus canciones, la Yoko se suelta un poco más en este disco y da paso a rolas como que más divertidas (es un decir), pero con un resultado igual de agradable, que si bien no se mantiene como obra completa, sí cumple en la mayoría de sus temas.

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4.- Body/Head- Coming Apart

Sonic Youth se deshizo, Kim Gordon y Thurston Moore se separaron, Coco ya está grande, Gordon es una gran artista. Kim nunca fue buena música. Gordon fue más abstracta y ‘artística’. Body/Head es un dueto con huevos, abstracto y minimalista. También lo edita Matador Records, es difícil, reta al escucha, más que los discos de Thurston y Lee Ranaldo. No tiene batería, Bill Nace le rasguña a la lira y Kim le hace al bajo drone, mántrico, noisero. Coming Apart suena a un infiernillo íntimo para exorcizar y resetear. También es uno de los mejores discos de este año. Sin más.

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3.- Matana Roberts-COIN COIN Chapter Two: Mississippi Moonchile

Para quien esté enterado sobre los artistas más frescos y propositivos del free jazz estadounidense, el nombre de la saxofonista de Chicago, Matana Roberts no les es ajeno. Entrada en los treinta y con cerca de cuatro discos antes de este COIN COIN Chapter Two: Mississippi Moonchile, Matana Roberts es una artista con un nombre sólido en la escena avant, comprometida con su discurso, uno lleno de crítica social, defensa racial y de derechos civiles, y sumamente apegada a la historia de sus raíces.
Saxofón furioso, free jazz de altos vuelos, la historia de una mujer, un pueblo, una raza, el fraseo de los negros, la libertad discursiva, la ruptura del tiempo y la forma.

Un disco oscuro, denso, abstracto y a la vez congruente, orgánico y de click inmediato. Si bien este capítulo dos no logra los niveles de su predecesor natural, el COIN COIN Chapter One: Gens de couleur libres (2011), en esta segunda emisión se percibe una introspección más honda, menos salvaje si se quiere pero con una garra mayor en el fondo. Sin duda la obra de Matana Roberts trascenderá el tiempo, las modas y los simples gustos. COIN COIN es un viaje brutal a las entrañas de una parte de la negritud norteamericana.

2.- M.I.A.-Matangi

Jugando en un plano más superficial y en contraparte al discurso de Roberts está M.I.A., quien cada vez saca más de onda en los medios, contradiciendo su discurso y generando polémica en cuanto a su papel dentro de la música. Todos esos factures extramusicales, sumados a una carrera que desde el inicio ha sido irregular y mediana, han generado que a Matangi, cuarto trabajo de la flor más bella de Sri Lanka, le haya ido un poco mal.

Sin embargo creemos que el disco es más de lo que esperábamos, el resultado de por fin depurar al cien una buena producción, invertirle más tiempo y atención parece rendir frutos. Suena al disco de M.I.A. que siempre quisiste escuchar y que esperabas de una artista que ya está creciendo y aprovechando sus recursos dentro del mundo del voraz pop.

Matangi es un disco con temas poderosos, Hip Hop de Oriente Medio, oscuro, con bajos gordos y de repente mala leche, de repente discurso punzante, a veces realmente genial, con bases y secuencias fastuosas y gandallonas. Un discazo, sin lugar a dudas.

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1.-Alela Diane-About Farewell

¿Otro homenaje folk sesentero-setentero para llevar? ¿La próxima Cat Power en su estado Moon Pix? ¿Soledad, dolor y caminos fríos y espinosos? El cuarto trabajo de esta autora de Portland, Oregon sencillamente no le pide nada a la vida, es poco pretencioso, bien copión y fácilmente asimilable. Y a la vez no deja de sorprender por su sensibilidad a flor de piel en una voz no tan edulcorada, que sin ser una producción fastuosa y grandilocuente sabe sacar inteligente provecho del estudio y la postproducción como canal creativo.

La odiada y amada Pitchfork lo llamó “una devastación romántica con honestidad”, mote que se concede y que es brutal en ello, doloroso y sencillo, dulce y melódico, triste y melancólico. ¿El Sea Change de una nueva generación? Los arreglos crudos y el clima de separación de Alela se percibe en todo el disco, que trata, sí, sobre la dolorosa separación. Un disco directo, contundente, que aguanta un número prudente de escuchas y que merece tener el lugar de disco del año femenino por quien esto escribe.

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