Los 100 mejores discos de 2016
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Los 100 mejores discos de 2016

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Por Ricardo Pineda y Joan Escutia

 

En “Historia de la Eternidad” (1936), Borges hace una suerte de “juego” lógico, matemático y literario para apelar al infinito y, entre otras cosas refutar la teoría del eterno retorno de Nietzche. Borges argumentaba, palabras más, palabras menos, que si bien la serialidad de números daba con cantidades kilométricas, aparentemente inconmesurables, éstas podían ser finitas, al igual que las estrellas que habitan en el cosmos y los granos de arena en el mar. Lo mismo sucede con la cantidad de buena música que desfiló por nuestros oídos en 2016.

Vale recordar una vez más que la selección de “los mejores discos del año” está supeditada por un sinfín de factores: por un lado está el nivel de curiosidad, bagaje, variedad y criterio del escucha, así como el gusto personal, la discriminación, el tiempo y la relevancia musical tanto en términos técnicos y de ejecución, así como a un nivel de relevancia histórica y cultural. Vamos, es altamente subjetivo.

En esta lista no hay un orden particular de jerarquía, pero sí un consenso más o menos definido de coincidencia, por parte de los elementos más críticos, obsesivos y atentos de la redacción de Freim.

2016 será recordado por infamias varias en términos políticos y sociales, no es de extrañar entonces que la buena música aflore hasta detrás de las banquetas, en medio de propuestas que revisitan y revuelcan cosas ya añejas. Este año pudimos presenciar un número apabullante de decesos de figuras emblemáticas para la música, al tiempo que escuchábamos música por demás apasionante. Sirva pues este vasto muestrario de referencias sonoras, que lo mismo apela a las producciones de calidad, que a los impulsos creativos más genuinos, a la nostalgia más descarada o al guitarrazo más pegajoso.

Nacionales y extranjeros, independientes y mainstreams, estos son los discos que nos volvieron locos durante los casi últimos doce meses. Escúchenlos, disfrútenlos y háganlos suyos.

 

100.- Braulio Lam – Soundtrack For Vision

Última producción del año de Static Discos, que resulta una sorpresa riquísima por parte de este joven artista de San Diego. Ambient de guitarras y voces procesadas. Muy sutil en su ejecución y factura, accesible y de vuelos ligeros. Con “Soundtrack For Vision” uno puede meditar, soñar (despierto o en estado beta), hacer la tarea, trabajar o comer un ceviche en La Baja mientras se piensa en la nada. A veces bello y hermoso pueden significar algo más… o nada. Un disco al gusto.

99.- Puce Mary – The Spiral

Otra vez Posh Isolation. Este año recordó por qué es uno de nuestros labels ruidosos y experimentales favoritos. El mismo sello no se entiende sin Puce Mary, es decir la ruidista de Copenhagen, Frederikke Hoffmeier, quien este año lanza su tercera hostilidad sonora, una con narrativa no lineal, sustancia creativa y capas de trabajo. Sintetizadores, voces oscuras, altos decibeles, gruñidos catárticos, violento como la chingada, en un brebaje de sonido que cada vez se está poniendo más turbio y espeso. “The Spiral” es más hostil que sus predecesores, en especial de su maravilloso Persona de 2014. Varios sentimientos y oscuridades del espíritu humano atacan dejándonos maravillados, en esto que la misma Hoffmeier ha tenido en nombrar como “nueva música industrial”.

 

98.- Underworld – Barbara Barbara, We Face A Shining Future

Un tiempo nos olvidamos de Underworld, la fiesta rave se había terminado tarde. Sin embargo, el dúo dinámico-británico nunca lo ha perdido, siempre ha estado ahí, firmes. Cierto, sus progresiones house suenan de otro tiempo, pero no estorban, al contrario, enriquecen y envejecen con un decoro por arriba del promedio. Pop electrónico sintetizado sin dejar de soñar con la pista de baile, “Barbara Barbara…” es un disco maduro con la abrasividad tech house habitual de casa, su sello, su ensueño progresivo que toca el cielo y nos baja suavemente, aunque con sus oscuridades y sofisticaciones. Karl Hyde y Rick Smith conocen su oficio, y este disco es uno de sus mejores no sólo en años, sino de su discografía entera. Enormes.

 

97.- La Redada – Ábrete Sésamo EP

Ya casi se acababa el año, cuando de pronto seis músicos locales, viejos lobos de mar algunos, dieron al clavo para atender el baile y el sabor como el dios del gozo manda: con danzón, coqueteos descarados al boogaloo, cha cha cha y con chingos de ritmo en todo momento. Hasta ahora sólo hemos visto a este sexteto un par de veces, y en línea apenas hay un EP de tres rolas bastante efectivo. Con eso podemos decirles que es una de las cosas más deliciosas que podrán ver este año. De las mejores propuestas nacientes  del país. Paren oreja.

 

96.- Tindersticks – The Waiting Room

Alguien decía por ahí que esta banda inglesa hasta haciendo discos regulares era genial. Y no le resta verdad, ya que “The Waiting Room” suena a muchas cosas, menos a un disco sobrado en la carrera de este conjunto de culto, que no deja de darnos rolas hermosas, bajonas y sofisticadas, bajo un halo baladístico del pop más retorcido y oscuro (Lee Hazlewood, Scott Walker). Prolíficos y constantes, los Tindersticks han sabido resistir modas y mejorar en sus producciones, a fuego lento. Este es un disco calmo, amoroso y bello pero oscuro y cuasiperverso en sus linderos más profundos.

 

95.- Jesse Baez – B A E Z

Proveniente de una región que no suele ser muy reconocida por sus aportes musicales como lo es Guatemala, Jesse Baez llegó a Finesse Records para brindarle al sello regiomontano una voz que estuvo buscando por mucho tiempo y que hace juego perfecto con todas esas producciones de los proyectos que la integran. “B A E Z”, su primera demostración de talento, no solo es un acierto para Jesse como intérprete, sino también un recorrido por el alma de Finesse en manos de una de sus más recientes adquisiciones y, además, un poderoso manifiesto de la vida post adolescente de Latinoamérica. Un disco suave del que no se puede prescindir.

 

94.- Bitchin Bajas & Bonnie ‘Prince’ Billy – Epic Jammers and Fortunate Little Ditties

Cuando supimos que el proyecto de Chicago del músico experimental Cooper Crain aterrizaría en México para tocar en el festival Aural, nuestro corazón saltó un poco. Uno de los ases más discretos del reputado sello Drag City, lo de Bitchin Bajas es un acompañante perfecto para el ensueño, la secuencia y el viaje onírico. Este año ha sido especialmente prolífico y de alta colaboración para el trío, ya que andan haciendo mancuerna con ese locazo folk transgresor llamado Will Oldham, mejor conocido como Bonnie “Prince” Billy, un figurón que ya se está tardando en venir a México. Un disco bello, melancólico, cuasimántrico, profundo y de altos vuelos, que de repente da sus buenos pincelazos de rock psicodélico. Así, sin más. Hay que escucharlo.

 

93.- The Gaslamp Killer – Instrumentalepathy

Su visita a México fue histórica, su gusto musical es excelso y la forma en la que este greñudo californiano dispone sus pistas, samplers y locuras dan de comer al cerebro a mil por hora. Si te gustan los vinilos, el rock, el trip hop y la buena música del mundo recontextualizada, éste es un disco imperdible, pachecote, viajado, altamente versátil, plagado de un dinamismo contemporáneo genial. Un locazo arriba de la tarima.

 

92.- Rihanna – Anti

Rihanna entendió que sus posibilidades histriónicas podían ir más allá de solo bailar y ser un ícono pop pasajero que se cuelga de otros músicos. Con “ANTI”, Ri-Ri le apuesta a hacer canciones pop más memorables, mismas que para algunos puedan sonar igual de chocosas, sin embargo las diferencias ahí están. Hay carnita que nos puede hacer trascender “Umbrella” y acercarse a un trabajo mucho más sustancioso. Buen comienzo para darle forma a una carrera hasta ahora más mediática que musical. Y bueno sí, un cover calca a Tame Impala cotorro, ya.

 

91.- Fuego – Fireboy Forever II

En un año en el que el trap se convirtió en un fenómeno mediático dentro del mainstream de las rimas iberoamericanas, haber tenido como precursor inmediato el más reciente trabajo de Fuego es una especie de bendición. Lejos de todo aquello que hicieron los demás a lo largo de 2016, “Fireboy Forever” es una de esas curiosidades que vale la pena descubrir, un mixtape lleno de rimas poderosas, de producciones asesinas y de un sentido de supremacía que se encuentra en la delgada línea entre el sensual estereotipo y el malianteo más clásico. Atrás están sus covers a raperos gringos, Fuego arde con más fuerza que nunca hoy en día.

 

90.- The Rolling Stones – Blue & Lonesome

Otra cosa que pasará de largo para quienes no son fans de hueso colorado de sus Satánicas Majestades. Parece más un cumplimiento contractual que otra cosa, pero “Blue & Lonesome” es un compendio rico de blues, de ese que rara vez hacen los Rolling y que de paso es su mejor disco desde el “Bridges to Babylon” (1997). Vamos, este álbum se la mata a mucho de su trabajo ochentero. Agradable, sinceramente no esperábamos un disco así de ellos a estas alturas, se agradece. Menos la portada, está espantosa.

 

89.- Andy Stott – Too Many Voices

Stott saltó al ojo público con su disco antepasado, el maravilloso “Luxury Problems” (2012), con un techno rico, dubsoso y sosegado a la low-fi. “Too Many Voices” se disloca un poco más pero mantiene el sentido de belleza y exploración en la constante trayectoria del productor inglés. Disco hermosamente pop.

 

88.- Croatian Amor – Love Means Taking Action

Otro acierto del sello Posh Isolation en esta lista. La música del danés Loke Rhabek posee una belleza inusual, desafiante, gandalla y oscura. Conectando la perversión carnal con la fealdad y el amor humano. Una gran obra deliciosamente contrastante.

 

87.- Wire – Nocturnal Koreans

A estas alturas, un disco más de la banda inglesa setentera de culto, Wire, resultaría un despropósito lleno de nostalgia y aferre dado lo variopinto de su discografía. No obstante, “Nocturnal Koreans” está lleno de calidad, calidez e inteligencia. Ocho rolas fenomenales en un disco que si bien pudiera parecer para iniciados, da en el clavo para escucharse sin prejuicios. Su mejor trabajo desde el “Object 47” de 2008. Rock de adulto chingón.

 

86.- El Guincho – Hiperasia

Cierto, “Hiperasia” no es ni de lejos uno de los mejores trabajos del español, sin embargo es de agradecerse que ese pequeño incomprendido de Canarias, Pablo Díaz haya decidido salir de su zona de confort y dejar la dulzura de discos pasados. “Hiperasia” es un intento por ver hacia el futuro, tal vez atropellado y un tanto desafortunado pero son sus tinos interesantes. Un disco difícil de digerir a la primera, pero que con el tiempo revela ciertas capas que no trae nadie de su generación. Bueno, nos sigue recordando poquito a Animal Collective.

 

85.- Dust – Agony Planet

Se puede hacer techno soterrado y alterado con un discurso decadente y apocalíptico sin perder el foco del beat. Este trío de Brooklyn gira en sentido contrario de la moda y la pista de baile con un sonido genuino, sumamente oscuro y altamente trepidante. Bárbaros.

 

84.- Boris & Merzbow – Gensho

Los japoneses de Boris y Merzbow no se andan con mamadas, echan ruido brutal con reminiscencias pop (en el caso de Boris) bien sepultadas. Este año se juntaron para hacer una de sus legendarias colaboraciones, ahora con la tarea de versionar entre ambos lo más granado uno del otro. A veces split, en ocasiones reversión de sus autores, este disco es indispensable para entrarle al ruido rock más importante de Japón y para disfrutar de dos de los artistas más altisonantes del orbe. Chulada.

 

83.- Animal Collective – Painting With

A estas alturas de la vida un nuevo disco de Animal Collective pocas veces puede de verdad sorprender a los oídos más cercanos al grupo. Sin embargo, una de las virtudes de todos esos nuevos discos es que esconden secretos que pican el recuerdo nostálgico de quien los escucha. “Painting With” es mucho mejor que “Centipede Hz”, pero menos entrañable que “Merriweather Post Pavillion”  si se habla de la historia más contemporánea de Animal Collective. Lo valioso aquí es la manera en que el grupo logra crear atmósferas y texturas que van desde la alucinación más vibrante hasta el sentimiento de cariño más genuino. Divertidos como siempre, mucho más enfocados que en su antecesor.

 

82.- Kumbiamberos Internacionales – El Siguiente Nivel Vol. 12

Hoy en día existe mucha gente haciendo cumbia, pero pocos con una verdadera pasión y con toda una tradición detrás de cada experimento como aquellos que forman la familia de los Kumbiamberos Internacionales. Juntos llevan años manufacturando muchas de las mejores cumbias editadas del bajo mundo sonidero en México, Argentina y Latinoamérica y su más reciente compilación, ese volúmen 12, no tiene desperdicio en cada una de las canciones que la conforman.

 

81.- Lumen Lab – Nos están matando

Lumen Lab es una voz discordante que no va en línea con la escena electrónica actual. Sus trallazos sonoros son violentos, agrestes, potentes y violentos. El título de su disco es claro y confrontativo sobre lo quiere decir. Sus presentaciones en vivo suelen ser escasas y su disco no está en los estantes de las tiendas de discos convencionales, lo que es más una fortuna que una calamidad. Pocas propuestas tan directas e inteligentes como la del tapatío Diego Martínez.

 

80.- Vanessa Amara – You´re Welcome Here

Posh Isolation es un label pequeño, experimental, de culto y sumamente desafiante. El tercer trabajo en solitario (segundo álbum en forma si nos ponemos exigentes) es una muestra de esa preocupación y arriesgue de ese sello danés. Amara confecciona drones oscuros, sumamente inmersivos y bellos, espectrales y emocionales. “You´re Welcome Here” es un trabajo de altos vuelos, con órganos de iglesia en primer plano, que se dislocan sutilmente para hipnotizarnos con eficacia, manipulándolos con pericia y sensibilidad. Un álbum que nos lleva a lugares insospechados y de embrujo. Vuelen.

 

79.- Eleanor Friedberger – New View

Después de un memorable paso por los Fiery Furnaces al lado de su hermano, la carrera como solista de Eleanor Friedberger se ha convertido en una llena de sorpresas para el oído curioso que busca un pop lejos de la melosidad del que se puede encontrar ahí afuera con facilidad. Sus discos están llenos de una autenticidad que se siente propia, tan empáticos como conmovedores y tan lindos como tremendamente bien ejecutados. “New View” es su más reciente pero no la excepción. Lo que aquí se escucha es un episodio más en la vida de Friedberger, algo entre lo más complejo de Miranda July y lo más banal de Lena Dunham. Cosa linda que hay que oír.

 

78.- Fatima Al Qadiri – Brute

Lejos de mucha de la música que nos había mostrado Fatima Al Qadiri -como solista y con Future Brown- “Brute”, su más reciente disco, es más bien una colección de sonidos que sirven como perfecto soundtrack a toda la violencia generada dentro del globo. Y, aunque todos esos sampleos de armamento militar ya hayan sido escuchados un montón en el dancehall panameño de antaño, lo que hace Qadiri es valioso por llevarlos a un estrato insospechado, a un utópico lugar en el que no hay salida y la resignación es el único camino a la gloria. O algo. Buenazo, pues.

 

77.- Kevin Gates – Islah

Al lado de todos los Kanye Wests y los Kendrick Lamars del rap gringo de hoy en día está Kevin Gates como un solitario dispuesto a remar contracorriente con todo lo que tiene para ofrecer. Su “Islah”, el disco más atinado que lanzó en 2016, está lleno de una visceralidad que pocas veces se ha escuchado en el género, lejos de provocaciones o de manifiestos de superioridad. Escucharlo es formar parte de una catársis que se hace propia al paso de las rimas, como una película llena de rabia y redención. Uno de los mejores discos de rap en mucho tiempo.

 

76. – Beyoncé – Lemonade

Beyoncé ha sabido jugar sus cartas con inteligencia, sabiendo que su carrera es algo más que soul, R&B y show sexualizado para las masas. Con una voz poderosa, se anota otro acierto con el sucesor de su obra maestra (“Beyoncé”, 2013). En “Lemonade”, la cantante de “Crazy in Love” echa mano de sus recursos interpretativos (y quizás de la cada vez más erosionada aunque aún viva creatividad de su marido) para arrojar un disco-concepto con sustancia, atendiendo los tiempos actuales en donde lo visual permea sobre lo sonoro, sin chocar demasiado. “Lemonade” no es un álbum con demasiados hits o con la “fiesta de la mujer libre” en alto, como había sido su costumbre. En su lugar, es un disco inteligente, sensible, sumamente pop y que puede decepcionar a muchos de sus fans de antaño, engañar a las masas y acercar un público más exigente para desafiar los contextos y de paso subir su propuesta de nivel, cosa que muchas figuras de su generación se encuentran lejos de hacer.

 

75.- PESI – Drink More Pesi

Pocas son las personas que le brindan el valor que merece a El Mini. Parte de la familia de Pxxr Gvng y Takers actualmente, su carrera está llena de pequeños aciertos que se ven opacados por el éxito de sus contemporáneos familiares. Sin embargo, lo que hace está lleno de cosas para apreciar. De ahí que “Drink More Pesi” sea uno de los mejores mixtapes de rap en España de los últimos meses, uno que cuenta con producciones que incluyen a Overlord y Marvin Cruz y que cuenta con personalidades como La Zowie y Fat Montana. El Mini es un tesoro que hay que cuidar con entusiasmo.

 

74.- N.A.A.F.I – Pirata 3

La serie de bootlegs que NAAFI comenzó hace unos años entregó su tercera parte en este 2016 y, de la misma manera que las anteriores, es un recorrido por la ilegalidad no como una informalidad sino como todo un punto de partida para crear diálogos sobre su posición como cultura en una sociedad como la de Latinoamérica. Además, este volúmen tres es uno que habla más fuerte que sus antecesores, con piezas más resistentes que nunca y con un brazo levantado en todo momento dentro de la pista de baile. No mala forma de darle nuevas virtudes a sus integrantes.

 

73.- Camille Mandoki –We Used To Talk For Hours

Llevamos un par de años presenciando la propuesta de Camille Mandoki con atención, misma que ha experimentado en estilo y posibilidades. Finalmente logramos apreciar una obra reunida en esta suerte de debut, editado bajo ese pequeño gran oasis sonoro local que es Static Discos. Canciones oscuras, espectrales y a veces de ensueño, Mandoki tiene una propuesta ya más definida y consistente que embruja a la primera, con una sensibilidad pop inusual en la escena local. Discos así refrescan y empujan notablemente la zona de confort de los músicos nacionales.

 

72.- Carmen Sandiego – Mapas Anatómicos

Esperarse a que termine bien el año para poder armar las listas correspondientes tiene sus ventajas y tal vez la más importante sea darle tiempo a los días para que lleguen esos tesoros de fin de año que después se quedan en el limbo por apresurarse a hacer listados. Uno de ellos en el 2016 fue “Mapas Anatómicos”, el más reciente disco de Carmen Sandiego editado en Fuego Amigo Discos. Contrario a su antecesor, éste es uno mucho más cadencioso y con un sentimiento más psicodélico que aquel. Está lleno de bromas en versos, de pesadas atmósferas y de una honestidad que hace contraste con lo profundo que de pronto parece todo en conjunto. Un disco de finales del año que hay que escuchar más durante el nuevo año.

 

71.- Loscil – Monument Builders

El prolífico productor canadiense Scott Morgan es una de las voces más discretas y refinadas del ambient y la electrónica experimental, al tiempo que es una de las cartas más trestigiadas del sello Kranky. “Monument Builders” no es ni de lejos lo mejor de su carrera, aunque sigue siendo un trabajo que rezumba belleza, inteligencia y despliegue creativo genuino, que si bien resulta digerible en comparación con el resto de sus discos, tampoco es accesible ni inmediato, ya que el onceavo disco de Loscil se caracteriza también por ser oscuro y destructivo a ratos, con una melancolía que no es para nada edulcorada. Un veterano que sigue defendiendo su puesto con coherencia y consistentcia.

 

70.- Lao – Piso

Con los años Lauro Robles ha perfeccionado una técnica para crear discos que se encuentra alejada de la locura para la pista de baile que son sus sets en vivo. Un disco de Lao nunca se escuchará igual que un set suyo. “Piso” no es la excepción, aquí lo que se crea no son monumentales obras arquitectónicas al oído como su pasado “Catedral”, sino más bien escenarios apocalípticos listos para ser interpretados por su creador. Desde un ballroom a reventar, hasta un estadio catatónico cantando canciones pop al unísono. “Piso” es un recorrido utópico por la mente inquieta de Lao y uno de esos discos que, mientras más y de más formas distintas se escuche, más se puede disfrutar.

 

69.- T.Y. – Dirty Love

2016 fue el año en el que BrunOG por fin se convirtió en el gran productor a oídos del mundo que siempre estuvo destinado a ser. Desde sus poderosas musicalizaciones para la Homegrown Entertainment y amigos hasta sus experimentos de reggaetón más sucios con Tony Money y Young Miky y El Bruja, Bruno hizo de todo este año. Su “Dirty Love” no solo es la carta de presentación ideal para dos de los reggaetoneros mejor personificados del país, sino también un paseo por los talentos de la mente maestra detrás de las mejores rimas hoy en día. Y, además, un Ep  con mucho del mejor reggaetón del futuro manufacturado en Latinoamérica.

 

68.- Danny Brown – Atrocity Exhibition

Danny Brown es una figura sui generis en un mundo como el de la música contemporánea y lo es todavía más en un género como en el rap que se hace hoy en día. Escucharlo es una bocanada de aire fresco que cambia por completo la perspectiva de la composición natural de las rimas y, además, de la construcción de aquellos sonidos sobre los que reposan. “Atrocity Exhibition” es, tal vez, su mejor disco hasta el momento. Está lleno de un dolor que no solo pertenece a Brown, sino que se hace parte del escucha gracias a la visceralidad con la que es transmitida. Un disco de exorcismo de demonios que se escucha todavía mejor de lo que la descripción pudiera sugerir.

 

67.- Blood Orange – Freetown Sound

Aunque “Freetown Sound” no se escuche tan bien como su antecesor, guarda un manifiesto que lo hace tremendamente valioso en tiempos como en los que vivimos hoy en día. Lejos de ser atemporal, se siente como un perfecto levantamiento en instrumentos contra la discriminación alrededor del mundo, además de que es un poderoso relato de mucha de la vida pasada de Hynes que recae en sus acciones de la actualidad. Se escucha sincero, profundo, divertido y encabronadamente acertado con cada nueva vuelta que se le da.

 

66.- Soledad – Guerra / Peste

Resulta sorpresivo cómo es que Soledad puede crear algo tan poderoso con tan solo un par de canciones que llevan sin avisar. Su serie que relata la putrefacción de la sociedad que los rodea y que comenzó -desde luego- con “Fe” hace ya cuatro años, llegó a un punto en el que el desenlace cruel y horroroso es la único destino. En “Guerra / Peste”, el grupo recrea el agonizante destino de la mano de una guitarra y percusiones que se funden en un grito de auxilio que se escucha más como un esperanzador lamento que como un suplicio. A partir de aquí imaginar lo que vendrá después es casi imposible, qué bueno que Soledad siempre está ahí para decirnos que todo puede ser peor de lo que pensamos.

 

65.- Siete Catorce – Ep3

Parecía que la tercera parte de la serie que le dio vida a Siete Catorce nunca llegaría. Y casi sucede así. Marco Gutiérrez asegura en la descripción oficial que “ya ni pedo” y que las canciones incluidas aquí no están terminadas como uno quisiera. Sin embargo, puede ser que también se trate del Ep más ambicioso de su creador. Y es que es aquí en donde se le puede escuchar más inmerso en su gusto por las texturas y en su meticulosa manera de recrear sentimientos humanos a través de máquinas. Comienza como un delirio, pero termina como la historia de amor más triste jamás contada, y eso es un mérito que hay que reconocer.

 

64.- Habibi Music – Habibi Music

Hay colaboraciones que resultan de ensueño en papel y que en la práctica son todavía más especiales de lo que uno hubiera podido imaginar. Habibi Music es algo similar. Cuando El Mini y Khaled decidieron hacer música referenciando las raíces árabes del segundo impregnando todo el corazón latino del primero e invitando a Shean Beats a musicalizar los versos, todo parecía estar muy bien. Sin embargo, al momento de escuchar el resultado todo se pone mucho mejor. Habibi Music es un experimento que se esconde entre tanta cosa para ser descubierto con emoción, el mejor reggaetón de España esta aquí. Solo hace falta que el mundo se de cuenta.

 

63.- Exploded View – Exploded View

La cantante alemana-británica Anika Henderson se afincó un rato en México para darle rienda suelta a sus referentes musicales, en complicidad con Martin Thulin, Hugo Quezada y Amon Melgarejo. El resultado es un disco oscuro, agreste y gandallita bajo el nombre de Exploded View. Mugre rítmica, jams krautrock y una química afortunada editada bajo ese gran sello que es Sacred Bones, “Exploded View” es uno de los mejores discos del año, altamente disfrutable, decadente, a ratos fatalista, hermético, de repente melancólico. Escuchar a Exploded View es como viajar en diazepam con náuseas, adentro de un Chimeco… y disfrutarlo. Vale mucho la pena dárselos en vivo, ya que esos bajos crudos en conjunción con la dulce monotonía vocal de Anika y los guitarrazos atribulados de Amon amarran perfectamente, en algo que parece simple en sus lindes roqueras, pero que al parecer cada vez se escucha menos en la escena local.

 

62.- Policías y Ladrones – Flores

Como si se tratara de una bocanada de aire fresco al rock latinoamericano contemporáneo, “Flores” de Policías y Ladrones llegó para ofrecer una nueva perspectiva a todo aquello que hemos escuchado desde hace años. El disco, tan divertido como astutamente bien ejecutado, es una remembranza de tiempos mejores, un eterno manifiesto de juventud que no sabe a otra cosa sino a un genuino recuerdo del que todos pueden formar parte con tan solo escucharlo. Es un disco que corre tan veloz y que al mismo tiempo se siente tan frágil que es imposible no tomarle cariño desde la primera vuelta que se le da.

 

61.- Whitney – Light Upon The Lake

Cuando los Smith Westerns se separaron dejaron un vacío que parecía no poder llenarse incluso si alrededor de ellos existían otros grupos haciendo música adolescente. Su manera de ejecutar y la perspectiva que guardaba sobre todo aquello parecía particular, hasta que Whitney -conformado uno de ellos y un Unknown Mortal Orchestra- llegó para continuar el legado. Con su disco debut, el lindísimo “Light Upon The Lake” se siente como un primo lejano de cualquiera de los mejores discos de Smith Westerns y como el complemento perfecto para aquel como solista que Cullen Omori también lanzó este año. Es pura prosa llena de corazón adornada con la música más dulce salida del corazón que, por si fuera poco, se escucha mucho mejor y menos empalagoso de lo que la descripción pudiera sugerir.

 

60.- Cyané – Stand Sol

Otro tino del label tijuanense Static Discos, Cyané es una nobel voz pop electrónica de tintes ensoñadores, al que si bien aún le queda mucho tramo por lograr una propuesta sólida, va por muy buen camino. El tercer disco de esta artista proveniente de Guadalajara es el mejor en su carrera a la fecha, mismo que rezumba frecuencias bellas, etéreas y de corte elegante. Delicioso.

 

59.- Anderson .Paak – Malibu

Al escuchar “Malibu” se siente algo muy distinto. Tal vez cercano a hacer lo propio con cualquier disco de Shabazz Palaces antes de él. Se trata de un disco que no solo contiene muchas de las mejores rimas hechas en todo el año, sino que también cuenta con un montón de demostraciones de talento musical que las sostienen. Es uno de los discos más honestos de rap de los últimos años y uno de los ejemplos claros de que una obra tan larga solo puede ser escuchada muchas veces si se cuenta con el talento necesario para hacerla brillar.

 

58.- Deakin – Sleep Cycle

Antes de que el primer disco como solista de Deakin viera la luz, se habían podido escuchar los experimentos de todos los demás integrantes de Animal Collective. Unos llenos de lugares de los que no se quiere salir (Panda Bear), otros con una ansiedad que se disfruta a cualquier grado (Avey Tare) y otros con experimentos que todavía están pendientes por descifrarse (Geologist). En “Sleep Cycle” la referencia a Van Dyke Parks no solo está en el título que empareja perfecto con “Song Cycle”, sino también en su ambición por ir de un lado a otro sin chistar, de lo más complejo hasta el pop más conmovedor. El disco permanece hasta la fecha como una curiosidad que cualquier fanático del grupo debe abrazar por lo menos una vez.

 

57.- LUH – Spiritual Songs For Lovers To Sing

Cuando la historia de Wu Lyf terminó, parecía que su legado permanecería intacto únicamente en aquel “Go Tell Fire To The Mountain” de hace unos años. Sin embargo no fue así, pues su fundador y vocalista, años más tarde, formaría LUH, un proyecto al lado de su novia en el que se pueden encontrar muchas de las cosas que enamoraron al mundo con su primer grupo. Lejos de toda esa rabia, “Spiritual Songs…” es un disco mucho más reflexivo, más mórbido incluso y con un sentido de inconformidad a la sociedad actual que se siente en cada uno de sus versos. ¿Lo mejor? El corazón de Wu Lyf permanece ahí, esperando a ser escuchado una vez más.

 

56.- Christian Fennesz & Jim O’Rourke – It’s Hard for Me to Say I’m Sorry

Una dupla que sonaba tramposa y cansada, dada la sobreproducción y fama de sus autores, “It´s Hard for Me…” es todo lo que se podría esperar de los prolíficos Christian Fennesz y Jim O´Rourke, un disco hermoso y ruidoso de tintes ambientales y experimentales de dos pistas de largo aliento. Seguro se perderá en la amplísima panoplia de los registros sonoros de ambos músicos y del catálogo del reputado sello Editions Mego, pero de que es un trabajo bello por su simpleza, sin duda lo es.

 

55.- Mock The Zuma – Gauss

Como si se tratara de un renacimiento de la cultura prehispánica en tiempos modernos, “Gauss” de Mock The Zuma se encargó este año de revalorar la herencia precolombina más allá de un simple género musical o de una expresión artística sui generis. Lo hizo con un montón de sonidos que no solo revitalizan todo aquello, sino que al mismo tiempo mutan de una manera pocas veces vista con anterioridad. El disco es un homenaje a una herencia que permanece intacta ante el paso del tiempo, que resulta atemporal a pesar de todo y que siempre estará ahí para ser redescubierta de nuevas formas para el oído curioso. “Gauss” se escucha como ese eslabón perdido entre el tribal más divertido y aquel más meticuloso, es un discurso sonoro, un manifiesto que vale mucho la pena tratar de descifrar.

 

54.- San Pedro El Cortez – Un Poco Más De Luz

Resulta increíble que un grupo como San Pedro El Cortez no se encuentre de gira por el mundo ofreciendo todo lo que han hecho hasta el momento a audiencias mucho menos rejegas que la nuestra. Con un montón de años haciendo música como nadie en este país y con un documental que lo refleja, el grupo ha construido una carrera que había brillado más por factores externos al estudio que por cualquier otra cosa, hasta ahora. “Un Poco Más De Luz” es el mejor disco de San Pedro El Cortez no solamente porque es aquel en donde se escuchan mucho mejor, sino también porque es ese en el que comienza un periodo a parte del mito de desmadre en el que el grupo se había convertido. El disco es todo ese descaro que habíamos abrazado y toda esa locura que compartíamos encausada a un lugar mucho más ambicioso y menos a la deriva. No solo se escuchan más producidos, sino que producen más a la emoción del futuro. Uno no puede ver sino un futuro -por fin- prometedor cuando se escucha este disco sin pausas de principio a fin.

 

53.- Audri Nix – El Nuevo Orden Vol. 1

El 2016 fue un año lleno de éxitos para Audri Nix como solista y para Overlord como genio detrás de muchas de las mejores producciones de rap y trap desde Puerto Rico hasta España. Y todo comenzó poco antes de iniciar el año, con sencillos colgados en la red y con un secreto a voces de su existencia hasta que el volúmen 1 de su serie “El Nuevo Orden” vio la luz. Es un disco que va directo al punto, que no desperdicia un solo minuto y que se encarga de crear una carta de presentación para sus creadores de la mejor manera. Muchas mujeres riman hoy en día, pocas tan efectivas como Audri Nix.

 

52.- Car Seat Headrest – Teens Of Denial

Aunque el catálogo de Car Seat Headrest esté conformado por más de diez discos hasta la fecha, su espectro musical no puede haber sido llamado revelación sino era hasta el día de hoy. Descubierto por Matador Records el año pasado, Will Toledo lanzó su disco debut con la mítica disquera a mediados de este 2016 y fue un perfecto sucesor de “Teens Of Style”, aquel disco que recopilaba las mejores canciones en toda su carrera de habitación. Ahora suena mejor que nunca y más que ser la consolidación de su proyecto, se siente como el inicio de tiempos mejores para todo lo que hace.

 

51.- Run The Jewels – RTJ3

Valió la pena esperar hasta el último día del año para empezar a armar esta lista, pues poco antes de que terminara llegó la tercera parte de la serie de disco de Run The Jewels, el grupo conformado por Killer Mike y El-P. Se trata de un disco que tiene todo aquello que hace de Run The Jewels uno de los tesoros de la música actual: un montón de beats poderosos que no se comparan con nada, dos personalidades que se complementan perfecto en cada canción y, sobretodo, un par de mentes que se conjuntan para crear canciones llenas de rabia que se ajustan de manera perfecta a los tiempos en los que vivimos. “RTJ3” llegó después de toda la mierda que le cayó al mundo en 2016 y se escucha como el madrazo que ayuda a limpiarla de un solo jalón.

 

50.- Iggy Pop – Post Pop Depression

Por ahí andan diciendo que Iggy Pop ya se despide con éste. La leyenda pop más punk y el punk correoso más idealizado del rock confecciona un compendio de rolas memorables, ayudado del a veces insoportable Josh Homme (Queens of Stone Age, Eagles of Death Metal), que en esta ocasión sirve a Pop para crear un disco clásico de rock, en el mejor de los sentidos. Un álbum que suelta guiños a la muerte, que recuerda a Bowie en sus formas y algunos coros y que de paso se anota una palomita doble en la siempre inconsistente discografía de Pop solista, quien parece no había hecho un disco memorable de guitarras desde finales de los ochenta. Atrás quedaron las concesiones a la canción francesa, las colaboraciones de medio pelo y al punk gringoide más chamacón. “Post Pop Depression” es un buen disco, sin mayor ambición que la de echar guitarrazo rico y bien colocado. En recientes fechas se ve a un Iggy Pop que renguea, al que le cuesta el en vivo, poco menos que decoroso e incompatible con ese aferre que la gente quiere ver en él, como un tipo valeverga y descarado. Si este es el último trabajo del cantante de “I wanna be your dog” y “Lust for life”, sería una buena manera de despedirse con la frente en alto. Disco chingón.

 

49.- Our Solar System ‎– In Time

Unos post-hippies locazos de Suecia que se hacen llamar Our Solar System lograron un disco memorable de dos piezas de largo aliento, que lo mismo nos recuerdan a Sun Ra, que a Coltrane o el Godspeed You! Black Emperor más accesible. Un disco poderoso, seductor y amablemente psicodélico. “In Time” se deja escuchar con la cabeza y el cuerpo. Para los fans del rock de cepa clásica y el cool jazz contemporáneo más delicioso.

 

48.- Kendrick Lamar – Untitled Unmastered

Si el año pasado el rapero californiano catapultó de una vez por todas su carrera con “To Pimp A Butterfly” haciendo una oda contemporánea conceptual a la negritud norteamericana, Lamar decide acabar de exprimir la jerga de su buena fortuna para darnos un disco casi sin rostro, pseudominimal con piezas igualmente cabronas, que abrevan del jazz y hasta del rock, menos ambicioso en términos de producción pero igualmente notable que su predecesor. Por ahí dicen que Lamar es una suerte de opuesto de Kanye, y si bien Kendrick está jugando en una pista en la que quizás sacrifique credibilidad, “Untitled Unmastered” es un compendio de “sobras” bastante afortunada, que a muchos nos hizo bajarle de huevos al hype de “To Pimp…” para ver éste como uno de sus discos más completos.

 

47.- Alias 616 – XXXXXX

Luis Berrón y Rodrigo de la Garza (mejor conocido en la novel escena electrónica como Erreopeo) dan por fin forma a su proyecto nacido en 2012 bajo el nombre de Alias 616, bajo una cinta editada por el colectivo Ensamble. Otra joya del corpus electrónico local que es digna de mención: techno pasado de verga, rudo, duro y cochinote. Sintes análogos y sofocamiento para la pista, XXXXXX es un trabajo modular, adictivamente progresivo, y de rompe y rasga a la hora de poner el activo de sus texturas en vivo. Poderoso.

 

46.- Fumaça Preta – Impuros Fanaticos

El rock en portugués tiene el handycap idiomático y localista, que hacen que los gabachos y los llamados hispanoparlantes pierdan la atención fácilmente. Fumaça Preta parece un abrevadero preciso de esa época memorable de la tradición brasileña, en la que el cine de José Mojica Marins, la psicodelia y el rock más funketero y ruidoso se dieron rienda mutua para provocar a las huestes más conservadoras de la época. Impuros Fanaticos es el segundo LP de este proyecto portugués-venezolano-inglés, que rockea con huevos, inteligencia y voz propia, sin negar la cruz alrevesada de su pervertida parroquia. Se extraña que el rock sea así de gandalla, oscurote y pasado de rosca. Divertidos.

 

45.- Kanye West – The Life of Pablo

Sí, sí, a todos nos caga Kanye. Su ego, su fanfarronería, su megalomanía y ansiedad enferma que es más hype que rap. Sin embargo, el tipo sigue haciendo discos cabrones en términos de producción. ¿Metaironía?, ¿Provocación pop para los millennials advenedizos? Vaya usted a saber, lo cierto es que “The Life of Pablo” tiene carnita, una que es difícil de tragar dadas las ínfulas chocosas de su autor, pero que aún salpican creatividad, más allá del morbo y el bluffing.

 

44.- Paul Bowles – Music of Morocco: Recorded by Paul Bowles, 1959

El sello Dust to Digital, más que editar discos de verdadera música del mundo que escape de la pasteurización occidental, se preocupa por confeccionar archivos sonoros importantes a nivel histórico para comprender mejor los sonidos que dan forma a la tradición cultural. Recolectar el trabajo de Paul Bowles en 4 CDs resulta todo un agasajo para quienes desean entender mejor el mundo de Oriente. Editado en una hermosa caja de madera y con un texto a cargo de Lee Ranaldo (ex Sonic Yputh), este compendio es indispensable para comprender de dónde viene toda la psicodelia y cosmovisión de la que mamaron los beats y los hippies. Un archivo sonoro vital, sin duda.

 

43.- Dengue Dengue Dengue! – Siete Raíces

Desde los inicios de su carrera, Dengue Dengue Dengue! se ha caracterizado por ser un proyecto musical que enfoca muchos de sus esfuerzos a la recopilación y exhibición de los sonidos más tradicionales de Latinoamérica. Sin embargo, es en “Siete Raíces” que su cruzada se vuelve mucho más teórica que práctica, pues no solo se conforman con crear híbridos electrónicos de alta manufactura, sino que también muestran todo lo recopilado en su manera natural para brindar una perspectiva más profunda a su trabajo de investigadores. No intensiva, mucho menos total, pero “Siete Raíces” es una de esas clases sonoras de la que ningún afectuoso de los ritmos locales puede renegar.

 

42.- Angel Olsen – My Women

Son ya demasiadas las voces que confluyen en torno al folk contemporáneo de tradición Americana, por lo que es difícil perderse. El trabajo de Angel Olsen relució con fuerza hace cuatro años, cuando lanzó ese extraordinario debut llamado “Half Way Home” (Bathetic Records) con canciones genuinas, altamente llegadoras y hasta dolidas. Este año, Olsen entrega su tercer LP solista, con un sonido más accesible pero con una calidad mayor. Si bien los coqueteos en “My Women” sacrifican mugre y oscuridad, reparan en calidad y sustancia, con reminiscencias indie noventeras, pero con una honestidad palpable, que demuestra que la Olsen no le teme a dar bandazos y diversificar su probada pericia para hacer buenas canciones.

 

41.- Ases Falsos – El Hombre Puede

A través de la discografía de Ases Falsos hemos visto el desarrollo analítico de sus creadores frente a una variedad de temas sociales, políticos y personales que escuchar un disco como “El Hombre Puede” a estas alturas de la vida es un ejercicio que hay que hacer. Atrás quedan la rabia de “Juventud Americana” y la reflexión de “Conducción” para darle un paso a un disco mucho menos atado a sus ideales y más libre hacia sus pasiones, más cariñoso y menos furioso. Uno de esos discos que hay que escuchar con atención más de una sola vez para comulgar con él.

 

40.- Chris Abrahams – Fluid To The Influence

The Necks es una de nuestras bandas favoritas y el trabajo en solitario de sus partes suele dar cosas interesantes sin defraudar. El pianista australiano Chris Abrahams ha brindado un corpus de trabajo de grandes vuelos que data desde mediados de los ochenta a la fecha, con sus vaivenes y raramente inconsistente. Junto con el maravilloso “Instead of the Sun”, al lado del percusionista alemán Burkhard Beins, “Fluid To The Influence” son dos de los trabajos de Abrahams más ingeniosos y memorables de este 2016. En “Fluid To The Influence” confluyen atonalidades, disonancias y texturas adultas, que lo mismo refieren al free jazz que a la música concreta y las nuevas composiciones. Un experimentador al que siempre vale la pena escuchar, un trabajo que reta e hipnotiza si uno se sabe entregar.

 

39.- Luigi 21 Plus – Back To Basics

Alguna vez el reggaetón fue considerado como uno de los géneros musicales más cochinos del mundo y lo era sin sentir desprecio o aberración hacia él. En “Back To Basics” Luigi 21 Plus cumple lo que promete con el título y logra darle vida a un disco que no pierde tiempo en moralidades ni en buena educación y que se enfoca más en el lado más oscuro y pervertido del género. Así de genuino y así de simple. El llamado “bokisucio” creó uno de los mejores discos de reggaetón de los últimos años, tan divertido como acertado y tan vale verga como adictivo al oído.

 

38.- Vijay Iyer & Wadada Leo Smith – A Cosmic Rhythm with Each Stroke

Muchas veces la sobreproducción de los músicos de free jazz hacen que sea difícil encontrar lo memorable de lo meramente anecdótico, más si uno no es un clavado en la materia. Pero la ECM siempre ha sido sinónimo de calidad, y este año el trompetista, académico e instrumentista de Mississipi, Wadada Leo Smith se anota un discazo de altos vuelos y belleza inusual, en mancuerna con el pianista y compositor neoyorquino Vijay Iyer. Obra mayor, sin duda. Obra puntual para entender de qué lado masca la iguana en el free jazz contemporáneo, mismo que a veces se da sus licencias para salir de la tradición setentera del género.

 

37.- María Usbeck – Amparo

Después de una carrera con las Selebrities, María Usbeck se dedicó de lleno a trabajar en un proyecto solista que prometía, en papel, convertirse en uno de los rostros más importantes para su creadora. El resultado fue eso y un poco más. Su disco debut, el bellísimo “Amparo” está talado del mismo árbol que los mejores momentos de Victoria Bergsman en Taken By Trees en materia de manufactura y teñido de seducción en cada uno de los versos de Usbeck, pues uno de sus objetivos era practicar su lengua natal. Todo en conjunto es un dulce sonoro que vale la pena escuchar más de una vez.

 

36.- PUP – The Dream Is Over

El revival del emo se vio mucho más evidente en el disco de Pinegrove, sin embargo el más reciente de PUP es uno de los puntos más altos de esta tendencia que parece ponerse cada vez más fuerte. En donde Cloud Nothings crea espacios para la desesperación y los gritos de dolor, PUP le da cabida a canciones llenas de locura, de venganza y de madrazos directos a la cara. “The Dream is over” es un disco que está repleto de todo eso, un recorrido alucinante por deseos de muerte y frustraciones mal encausadas. Un divertidísimo recordatorio de que sufrir como idiota a veces no está tan mal.

 

35.- Huerco S – For Those Of You Who Have Never (And Also Those Who Have)

Si bien el productor y DJ de Kansas Brian Leed había entregado trabajos bellos y precisos, a través de EPs y con un predecesor de House, Techno Lo-fi genuino (Colonial Patterns, 2013), este año se apunta su trabajo más memorable a la fecha, subiendo las cosas de nivel y belleza. “For Those Of You…” es un trabajo experimental y ambiental, accesible y complejo a partes iguales, un álbum inquietante y reposado, trabajado y dedicado, altamente refrescante, mental y sentimental. Belleza.

 

34.- Maxwell – blackSUMMER’S night

La sensualidad en un disco muchas veces pasa desapercibida y, sobretodo, se confunde con un empujón básico al éxito de muchas cosas mainstream de hoy en día. Lejos de toda la calentura que pudiera esconderse en la música actual de gente como The Weeknd, lo que hace Maxwell es verdadera pasión para los oídos llenos de líbido. “blackSUMMER’S night” es su mejor disco porque también es aquel en el que logra emparejar todo aquello con canciones de amor que están a distancia de sus contemporáneos. Un disco que conmueve al mismo tiempo que te pide despojarte de tu ropa de inmediato.

 

33.- Massive Attack – The Spoils/Ritual Spirit

Sí, Massive Attack parece inactivo desde 2010, cuando lanzó el enorme “Heligoland” (Virgin), pero en su lugar ha sacado piezas increíbles que dan cuenta de que 3D aún tiene el toque y que le importa más ir a su paso, con EPs cabrones y memorables, que con una obra completa para no quedar desfasado y en el olvido. Casi nadie peló las rolas de los de Bristol este año, quizás sea porque ya todos se olvidaron de esa cosa que alguien tuvo en llamar trip-hop. Massive Attack sigue firme, con canciones densas, oscuras y nerviosas, mismas que siempre saben cómo equilibrar a cantantes de altura (Roots Manuva, Tricky o Yung Fathers). Unas bestias.

 

32.- Kate Tempest – Let Them Eat Chaos

Cuando escuchamos a la Tempest hace pocas semanas sentimos que nos estábamos perdiendo de una artista completa, con sustancia. Rapera, poeta, teatrera y litetarata, esta joven británica navega rimas memorables, que si esto fuera concurso de justicias, se orinaría en las mejores piezas de Lady Sovereign. “Let Them Chaos” es un disco brutal, consistente con su reconocimiento por parte de la prensa especializada. Finalista en el Mercury Prize con su banda Sound of Rum, Tempest se lanza de a solapa con un disco que ya suena maduro, con tablas y de suma relevancia letrística. Una cabrona.

 

31.- Schoolboy Q – Blankface

De todos los discos de rap que salieron en 2016, tal vez el más tenebroso sea el nuevo de Schoolboy Q. Y no lo es porque se perciba un sentimiento amenazador, sino porque en cada una de sus canciones nos lleva por un tramo oscuro de la vida de su creador. Schoolboy Q no cree en la redención, pero tampoco está orgulloso de todo aquello, lo que brinda es una crónica fiel que en momentos crea escenarios imaginarios para darles vida en la mente del escucha. Además de eso el disco es tremendamente adictivo y se escucha mejor con cada nueva vuelta que se le da. Arma de dos filos.

 

30.- A-rp – I Bleed For Me And Mine

No nos cansamos de decir que Daniel Arp es una de las voces más increíbles y genuinas de la electrónica local. Su música es agreste, rugosa, abreva no sólo del techno más cochino, sino que también tiene un feelling altamente punk, rocker, oscuro y hasta metalero sin rozar descaradamente esas referencias. La propuesta de su debut con el colectivo Ensamble es memorable en buena parte de sus tracks, mismos que da pie para que otros artistas lo trabajen, dando como resultado un par de piezas afortunadas. La propuesta encapsulada en “I Bleed For Me and Mine” tiene una densidad y discurso que dan pauta a la desolación y violencia de los tiempos actuales, mediante beats tronados, dislocados y peludos. Techno oxidado y punzocortante, en el mejor de los sentidos. Pocos trabajos han equilibrado el beat con el ruido a nivel nacional como lo hizo A-rp este año. Vale la pena seguirle la pista al trabajo creativo de Daniel, ya que en vivo suele ser toda una experiencia memorable, que en estudio aún se percibe que lo mejor está por venir.

 

29.- Terror Negro Records – Ilegal

La familia de Terror Negro Records lleva haciendo historia en Perú desde hace muchos años ya. Se les conoce por ser aquellos que patentaron el movimiento de la cumbia plástica en aquel país y por haber sido aquellos que unieran generaciones en cada una de sus fiestas en donde lo mismo tocaban Los Mirlos que un set de Chakruna. Todo ese trabajo ha mutado con el tiempo y hoy en día su música es casi indescifrable aunque la tradición que los motivó permanece intacta. “Ilegal” es su primera compilación en forma, una colección de bootlegs parecida a “Pirata” de NAAFI que reúne a miembros y amigos de la disquera y los pone a hacer lo que mejor saben hacer: música desde cualquier punto de partida. ¿El resultado? Uno de los recorridos sonoros más emocionantes de todo el año.

 

28.- Frank Ocean – Blonde

Hay mucho hype en torno a Frank Ocean que pareciera algo inusual y lejos de los verdaderos talentos del antiguo miembro de Odd Future. Sin embargo todo está sustentado en lo que hace. Con sus dos discos lanzados en 2016 logró ponerle fin a toda esa expectativa que “Channel Orange” había creado y fue con “Blonde” en donde todo se puede notar mucho mejor. Frank Ocean no es un rapero, ni tampoco un cantante de r&b, sino más bien alguien que recita con el corazón en la mano, un tipo que no teme a desnudarse frente al mundo y que cada vez que lo hace sucede con brío. Se puede decir mucho de él, pero “Blonde” es uno de esos discos desgarradores que hay que escuchar.

 

27.- Kevin Morby – Singing Saw

En un año en el que Bob Dylan ganó el premio Nobel de literatura y en el que Leonard Cohen falleció, la existencia de alguien como kevin Morby cobra mucho sentido. Con “Singing Saw” está tan lejano de The Babies y Woods que pareciera otra persona, alguien mucho más cercano a M. Ward y sus antecesores que a otra cosa. Aquí Morby logra crear un disco que no solo evoca a esos personajes inmortales, sino que lo hace con un cariño particular que después decanta en ejercicios propios que se escuchan enteramente frescos. Todo aquello con versos tan profundos que cualquier afectuoso de BoJack Horseman disfrutará en más de una ocasión.

 

26.- Helado Negro – Private Energy

Desde su debut en 2009 con “Awe Owe”, el ecuatoriano Roberto Carlos Lange ha llamado la atención por hacer un pop electrónico a veces espectral, a veces desconcertante pero siempre genuino. Con “Private Energy”, Helado Negro se apunta una doble paloma al generar uno de los trabajos más memorables de su carrera y uno de los mejores del año, difícil de asir, con un sinsentido pop que navega del futuro a la ciencia ficción y de vuelta a las disonancias abstractas, que irónicamente amarran de forma madura un trabajo escuchable y altamente disfrutable.

 

25.- Leonard Cohen ‎– You Want It Darker

Este año, el poeta-cantante canadiense más querido del folk se nos fue con un legado similar al de David Bowie. “You Want It Darker” no sólo es un epitafio musical sentido y triste, hermoso, sino que también es quizás la obra más grande de Cohen desde 1992. La canción que da título al disco, así como piezas de la altura de “Traveling Light” o “”Steer Your Way” tienen flow, destilan poesía sosegada y escalofriante. Se fue uno de los grandes, por una puerta hecha a su medida, un cantante que siempre será referente de su tiempo, que tomó el pulso de las tribulaciones humanas como ninguno. Grande, Cohen.

 

24.- Solange – A Seat In The Table

Con “A Seat In The Table”, Solange logró convertirse en mucho más que la hermana de Beyoncé. Su labor heróica fue la de darle vida a, tal vez, el disco de protesta mejor ejecutado de todo el año. Se trata de un disco que reclama el orgullo de portar su color de piel y que al mismo tiempo levanta la mano por la equidad de género y el poder femenino del mundo, un disco que se escucha tan dulce que resulta un contraste para celebrar que sea tan políticamente incorrecto. Un montón de versos de inconformidad con el mundo nunca se escucharon tan lindo como lo hace en este nuevo disco de Solange.

 

23.- Andy Shauf – The Party

Cuando uno imagina una fiesta y la manera de musicalizarla, de inmediato piensa en sonidos que aceleren el ritmo cardiaco y que provoquen una felicidad interminable. Para Andy Shauf eso es diferente. En “The Party” recrea todas las situaciones que se pueden generar en una fiesta, pero lo hace de la mano de un puñado de instrumentos que lejos están de aquella primera definición. Como una extensión superlativa de Tobias Jesso Jr., Shauf le dio vida a uno de los mejores discos del año que muy poca gente escuchó. Que esta lista le haga justicia como se debe.

 

22.- Alex Anwandter – Amiga

Desde hace muchos años Alex Anwandter ha manufacturado el mejor pop de Latinoamérica y conforme avanza el tiempo también se convierte en el portavoz más fuerte que la región tiene a través de la música. No es ninguna exageración, su cruzada por levantar la mano a través de la pista de baile y las formas más atinadas de enamorar al oído se ha perfeccionado tanto que le ha dado vida a las mejores canciones de los últimos años en la zona. En “Amiga”, su más reciente disco, está su lado más visceral. Más allá del corazón palpable de su catálogo anterior, este disco esconde una perspectiva más salvaje del mundo que lo rodea, una manera más profunda de hablar sobre el desconcierto global. “Manifiesto”resalta entre tantas canciones inspiradoras por ser aquella que habla con más fuerza y con mucho más corazón. No se trata solamente de un himno a la homosexualidad o de una empática pieza para la comunidad, sino es más bien un grito de liberación y la mejor invitación a la igualdad que se haya hecho desde, pues sí, su paisano Pedro Lemebel. En “Manifiesto” están todas las organizaciones e iniciativas en un solo lugar. 2016 fue un año en el que la intolerancia se hizo cada vez más fuerte hasta gobernar y una canción como ésta (dentro de un disco como éste) se escucha hoy más poderosa que nunca.

 

21.- Radiohead – A Moon Shaped Pool

A estas alturas, resulta una irónica fortuna que el nuevo disco de Radiohead haya tenido poca atención por sus huestes de fans más entripadas, aquellas que siguen esperando otro cañonazo del calibre del “The Bends” (1994) o el “In Rainbows” (2007). Los de Oxford se perciben maduros, edulcorados a ratos pero con un cuidado sin igual en su producción. A Moon Shaped Pool es para muchos su mejor trabajo desde hace casi diez años, quizás el más sentido a la fecha. El tibio recibimiento indica que Radiohead ha pasado de moda para bien, y es que esa falta de foco siempre es una contraseña, ya que la banda sigue haciendo discos hermosos y memorables. Punto.

 

20.- Jowell & Randy – La Alcaldía Del Perreo

Puede sorprender a estas alturas de la vida, pero Jowell & Randy permanecen en la historia como uno de los dúos más prolíficos que el reggaetón haya podido tener, como dos de los intérpretes más eficaces que hay y, además, como una de las sociedades más efectivas que el género de la vieja escuela nos pueda brindar hoy en día. No solo eso, sino que los tres – Jowell, Randy y Blass- entienden perfectamente la mutación del género de los últimos años, tanto como para darle vida a un disco que lo acaricia con brío, que ve hacia atrás con nostralgia y que emociona a cualquiera que lo escuche.

 

19.- Anna Meredith – Varmints

El trasfondo de una artista como Anna Meredith podría contrastar mucho con lo que conocemos actualmente de ella. Durante años se dedicó a exprimir el mundo de la música clásica con composiciones tan educadas que cualquier oído las percibiría como una belleza perdida del siglo antepasado. Sin embargo, en “Varmints” Meredith cambió radicalmente su manera de composición y creó una bestia llena de sintetizadores e instrumentos acústicos que por momentos se escucha tremendamente épica y por otros como algún demo perdido de Brian Eno, todo complementado con una voz que permanece atemporal entre el caos en armonía que la contiene. Uno de esos discos que sorprende con cada nueva vuelta y que no termina de entenderse del todo incluso después de disfrutarlo una y otra vez.

 

18.- Princess Nokia – 1992

Hemos sido testigos del ascenso de una carrera como la de Princes Nokia desde hace varios años ya. No importa en cuál de sus alteregos se encuentre trabajando, Destiny Frasqueri siempre tiene algo importante qué decir sobre la sociedad contemporánea y el mundo que la rodea. Y tal vez es con Princess Nokia en donde se desarrolla de la manera más letal que se pueda imaginar. Para prueba “1992”, su más reciente disco y aquel que la llevara a la gloria social. Uno en donde se escucha más poderosa que nunca y en donde porta con orgullo todo su linaje latinoamericano y toda su feminidad para crear canciones memorables. Los huevos no solo están en los hombres.

 

17.- Tim Hecker – Love Streams

Tim Hecker es un músico reputado dentro de la electrónica experimental. Su discografía es variopinta y en ocasiones muy hermética y hasta inconsistente. Sus discos bajo el sello Kranky son de lo mejor de su carrera. Este año debuta con otro label reputado: el legendario 4AD, confeccionando uno de sus discos más bellos, atmosféricos y accesibles hasta la fecha. Un trabajo inmersivo, hermoso y multidimensional, que en ocasiones nos recuerda al mejor Fennesz pero bajo un halo coherente con el tiempo actual. Chulada.

 

16.- Elza Soares – The Woman At The End Of The World

De la misma manera que Omara Portuondo en la República de Cuba, Elza Soares en Brasil ha logrado crear un legado que permanecerá intacto para siempre. Con casi ochenta años y toda una carrera como estrella de samba en sus hombres, Soares hizo uno de los mejores discos de todo el año con un trabajo en donde se mira como la octagenaria que pronto será y que al mismo tiempo se siente tan vital como pocas veces. Del punk al funk, del rock a la samba y de la música electrónica a la batucada, éste es uno de esos discos que arroja nuevas sorpresas con cada nueva vuelta. Uno que crea una historia de la que definitivamente vale la pena formar parte.

 

15.- Nick Cave & The Bad Seeds – Skeleton Tree

Ha sido difícil evaluar en su justa medida el más reciente trabajo del australiano. Habría que precisar dos cosas: Aunque el disco está cubierto por ese halo incómodo de ser “el álbum tras la muerte de su hijo”, “Skeleton Tree” no es un disco que trate o guiñe todo el tiempo al terrible suceso en la vida de Cave. Tampoco es el disco más notable en su carrera. Dicho lo anterior, podemos corroborar que el álbum contiene ocho canciones más o menos desgarbadas, dulces y sentidas en su mayoría, sin demasiado adorno en sus arreglos, aunque sí con la denzura elegante con la que el cantante sabe vestir a sus canciones. Tan sólo “Jesus Alone”, “Girl In Amber” o “I Need You” son de las cosas más hermosas que escuchamos este año, de lejos. Será interesante ver cómo navega las aguas este disco que se percibe transitorio y negro por su contexto, pero que no deja de ser poderoso y consistente.

 

14.- Turbo Sonidero – Killa Kumbias

Desde hace años Turbo Sonidero lleva experimentando con la cumbia, tanto que se ha convertido en un ícono de culto para todos aquellos adeptos al género en toda Latinoamérica. Con una pasión por los sonideros mexicanos y una costumbre alrededor por la cultura del rap de la costa oeste, “Killa Kumbias” es el más reciente disco de su carrera. Lo que aquí se escucha es todo eso que uno se pueda imaginar y otras tantas cosas más: cumbia rasposa que calienta, bajos que revientan bocinas, sampleos de rituales prehispánicos y citas de personajes inmortales de color. No es multiculturalidad, sino una sola conformada por rasgos que cualquiera puede abrazar para crear obras maestras como ésta.

 

13.- Anna Homler And Steve Moshier – Breadwoman & Other Tales

Rvng Intl. es un gran sello que se ha dado a la tarea de desempolvar archivos sonoros que vale la pena rescatar. Breadwoman es un álbum importante para todo aquel que gusta del spoken word, el esoterismo y la música experimental. Un disco originalmente lanzado por el sello independiente Pharmacia Poetica, en California en 1985, hoy prácticamente imposible de conseguir. El resultado es asombroso, coherente y único por donde se le vea. Obra mayor.

 

12.- Jessy Lanza – Oh No

Varios críticos alzaron una ceja de admiración al escuchar el debut de esta artista canadiense, quien se aventó en “Pull My Hair Back” (2013) un compendio electrónico pop, con atmósferas oscuras, R&B sofisticadón a través de unas cancionas redondas y sintéticas, coquetamente clubberas en algunos casos, pero que no desmerecían como composiciones pop, en el mejor de los sentidos. Con este segundo placazo, otro tipo de público volteará a ver (y bailar) la música de Lanza, quien se deschonga perro y se pone más poperona pero metiendo buenos goles, gracias a una producción madura y variada. “Oh No” es un disco adictivo, sensual, hipnoticón pero que proviene de referencias consistentes, que esta vez se acercan a esa intención de la cantante por poner a prueba un espíritu de los cuarenta, en un contexto donde habita el techno y el pop edulcorado.

 

11.- J Balvin – Energía

A diferencia del resto de su discografía, en “Energía” Balvin logró darle vida a un disco que no solamente se puede escuchar de inicio a fin sin problemas (con excepción de “No Hay Título” que parece sobrar), sino que deja varias recompensas en el camino. La más importante tal vez no sea la expansión del reggaetón a niveles insospechados o el hallazgo de la fórmula perfecta para lograrlo, más bien es algo todavía más profundo: el primer manifiesto a gran escala sobre las bondades de la invasión latinoamericana a nivel mundial. No somos más, ni somos menos, pero sí los únicos que tocan tantas partes de la mente y el cuerpo con una sola canción. Esa energía tiene certificado de origen.

 

10.- Chance the Rapper – Coloring Book

Rap millennial entrenado y colmilludo, con ínfulas pop que no chocan por lo inteligente de su disposición. “Coloring Book” es un compendio equilibrado de letras contundentes, bellas, sensibles y listillas, en una producción sólida, que lo lleva con todas las de la ley a ser uno de los discos de hip-hop más importantes del año, posicionando a Chance Johnathan Bennett como uno de los rapero jóvenes más notables de su generación y, claro, un fenómeno mediático millonario.

 

9.- Weyes Blood – Front Row Seat To Earth

Con un disco y un ep detrás, Weyes Blood pudiera, asi a botepronto, no parecer una ‘revelación’ porque no debutó en forma en este 2016. Eso no importa, pues el mundo comenzó a ponerle la atención merecida justo en su mejor momento. Su “Front Row Seat To Earth” es una de las cosas más bellas que nos dejó el 2016, una nueva pieza clave de la nueva chanteuse americana y un ejercicio que recuerda a lo más dulce de “Have You In My Wilderness” de Julia Holter en 2015 y que guarda los versos más letales de soledad y extrañeza en todo el año. Una de las mujeres imperdibles para entender el sentimiento global de 2016.

 

8.- Julius Eastman – Femenine

La figura de Eastman es fuente de inspiración para quienes han escarbado en el vasto mundo del free jazz negro setentero. Pianista de culto y visionario que ha influenciado a músicos como Meredith Monk o Dj Rupture, “Femenine” es una obra poderosa, que data de una presentación en vivo de las obras del músico afroamericano en 1974, con él al piano. El relanzamiento de ese registro es prácticamente una premiere misma de dicho registro, el cual está empapado de una progresión y belleza incomparables en su sutileza, además de servir de pretexto para conocer la música de un artista transgresor, notable y un tanto olvidado en una tradición importante del jazz más arriesgado y politizado de la historia.

 

7.- Jenny Hval – Blood Bitch

De toda la discografía de Jenny Hval, “Blood Bitch” bien podría ser el disco más amigable al oído promedio, pero también se trata del disco más intenso que haya hecho hasta el día de hoy. Con un trasfondo que parece mucho más banal de lo que en realidad es y cuyo tratamiento es único en su tipo en manos de Hval, “Blood Bitch” es la antítesis de todos esos experimentos de feminidad que vieron la luz en 2016. Se trata de un disco crudo, lleno de matices siempre opacos y por momentos tenebroso que definitivamente vale la pena experimentar. Una vez que se hace propiamente, es muy difícil de olvidar.

 

6.- Childish Gambino ‎– Awaken, My Love!

Estaban todos los editores de las publicaciones musicales ahí en sus computadoras, cerrando sus listas de lo mejor del año, cuando este joven rapero y actor llamado Donald Glover dijo algo así como “¡Aguántenme!”. Y rakata, uno de los mejores del año. Nuestro compa “Graneme” de discos Revancha, quien tuvo a bien mostrarnos este álbum, afirma que  “Awaken, My Love!” es el disco más Funkadelic desde “Funkadelic”. Asentimos con la cabeza mientras suena ese primer track que es todo un portento: “Me and your mama”. Soul y funk del mantecoso, del salado. Pesado. El ejercicio de nostalgia de Glover aguanta las escuchas con rigor, trae voz propia y un armado preciso que se sale por mucho de los linderos rappers que el cantante venía trabajando. ¿Su trabajo más memorable a la fecha? Sin duda. “Awaken, My Love!” es increíble porque pega a la primera, tiene acidez roquera, cadencia y sensualidad negra por todos lados, es salvajón pero jala las riendas para zurcir temas increíbles que se sostienen solitas de manera asombrosa, aunque el disco junto es aún más musculosos en términos totales de obra: producción, letras, concepto, ejecución y discurso. Y bueno, con esto comienza.

 

5.- -A Tribe Called Quest ‎– We Got It From Here… Thank You 4 Your Service

La espera por un nuevo disco de A Tribe Called Quest en forma fue larga. Tuvieron que pasar 18 años para que por fin pudiera ver la luz y, como era de esperarse, no solo lo hizo, sino que resplandeció a todo aquel que se le puso en frente cuando llegó. En todo ese tiempo suceden muchas cosas, presidentes van y vienen, se crean nuevos instrumentos musicales, los softwares se actualizan y el rap sufre mutaciones conforme todo aquello avanza. Como si hubieran estado planeando un golpe de estado, el grupo lo dice perfectamente en el título del disco: “Gracias por su chamba, ya regresamos”. Y sí, mucho hay de eso. Escuchar el disco de inicio a fin es clara muestra de que todo ese tiempo no pasó en vano y de que el regreso es tan triunfal como uno esperaba. Al final del día su cruzada es la misma en versos, pasa el tiempo pero la mierda contra la que hay que rapear permanece intacta. Gran disco para darse cuenta.

 

4.- Bon Iver – 22 A Million

La carrera de Bon Iver ha sido una de las que más mutaciones ha sufrido desde el inicio. Con su más reciente disco, el lindísimo “22, A Million”, Justin Vernon se convierte en uno de los compositores más emocionantes de la nueva era. Aquí logró crear un disco que pudiera parecer sencillo de digerir, pero que resulta más como un objeto del espacio exterior decidido a conquistar el corazón del mundo. De la misma manera que cualquiera de los códices indescifrables del mundo moderno y con toda la pinta del trabajo de Royal Robertson, “22 A Million” luce como uno de esos discos que son casi imposibles de absorber del todo. Escucharlo es tan sencillo como complejo porque su composición así lo requiere y dar una hojeada por el booklet que lo acompaña es toda una aventura que deja más incógnitas que conjeturas. Es un disco que se disfruta por donde se vea, que le da un nuevo punto de partida a la carrera de su creador y que se siente como pocas cosas ahí afuera hoy en día.

 

3.- Babyfather – BBF Hosted By DJ Escrow

Más que músico o cantante, Dean Blunt es un tipo hábil; su genio creativo suele ponernos en jaque como escucha casi todo el tiempo. En ocasiones, sus charadas no son lo que parecen, otras tantas nos está diciendo “hey, estoy en casa del Carlos fumándome un porro y escuchando dub, traete el micro”. Claro, y cuando se le antoja hace piezas cabronsísimas, que funcionan por todos lados. “Meditation” no es solo uno de los mejores temas del disco creado por ese aparente personaje alterno en el universo siempre retorcido de Blunt, sino que es también su eje más contundente. Piezas que duran nadas, samplers dub pervertidos, ruidos violentos que interrumpen, en una producción bastante deliciosa que no sabemos a bien seguirle la pista, si está inacabado, o qué. Pero al escuchar el álbum completo sabemos que estamos ante uno de los placazos más firmes del otrora mitad de Hype Williams. Alto disco.

 

2.- The Avalanches – Wildflower

A la distancia, escuchar “Since I Left You” de los Avalanches provoca una nostalgia particular. Y no es que se trate de un propósito establecido, pues más bien se produjo con toda la intención de convertirse en el soundtrack de una fiesta interminable llena de locura. Después de tantos años ese sentimiento cambió y se alojó en una parte de la mente del escucha más profunda y menos catatónica. Ahí mismo es a donde llega “Wildflower”, el disco que le sucede después de dieciseis años y aquel que le regresó a los Avalanches su postura como uno de los grupos más emocionantes del mundo. La música de los Avalanches va mucho más allá de erudiciones técnicas de cualquier estudioso de la música electrónica. Lo dicen ellos mismos, lo que mejor saben hacer es crear el soundtrack perfecto para enmarcar momentos inolvidables. En Wildflower le dieron vida a una historia que todos recordamos de distinta manera pero que es universal. No se trata de un recordatorio de que nunca volveremos a ser niños de nuevo, sino más bien es un manifiesto que nos hace tener claro que todo aquello detrás de nosotros es tan valioso como lo que somos en la actualidad. Ser adulto no es tan malo, Wildflower es el universo perfecto para recordárnoslo una y otra vez.

 

1.- David Bowie – Blackstar

Se habló de Bowie todo el año. Se habló de él en muchas ocasiones. Y nos referiremos a él como uno de los artistas más completos del rock y el pop. Y Blackstar es el legado a la altura de un cantante como él, y de paso su mejor disco desde el Hours (1999). Epitafios oportunos y coherentes. Un adiós consistente, denso e impecable por donde se le quiera abordar. No hay más. Lazarus es ahora el cerrojo de peso de un baúl importante.