Los mejores discos mexicanos de 2016

Los mejores discos mexicanos de 2016

Seguimos con nuestro recuento de lo mejor de 2016 con uno de los apartados más emocionantes que se pueden hacer. La música hecha en México es tan valiosa como la de cualquier otra parte del mundo y año con año se pueden encontrar obras que vale mucho la pena escuchar más de una sola vez. La idea de hacer una lista con los mejores discos nacionales no viene porque haga falta resaltarlos como si se tratara de una estirpe lejos del resto, sino más bien de revalorar todavía más lo que se hace dentro de nuestras fronteras. Un ejercicio que está lleno de cariño y entusiasmo y que debería provocar lo mismo en todos aquellos que la revisan. 2016 no fue la excepción y estuvo lleno de discos que hablan del perfecto estado de salud de la música mexicana, algo que hay que definitivamente todos tenemos que apreciar. Así fue:

 

15.- Kumbiamberos Internacionales – El Siguiente Nivel Vol. 12

Hoy en día existe mucha gente haciendo cumbia, pero pocos con una verdadera pasión y con toda una tradición detrás de cada experimento como aquellos que forman la familia de los Kumbiamberos Internacionales. Juntos llevan años manufacturando muchas de las mejores cumbias editadas del bajo mundo sonidero en México, Argentina y Latinoamérica y su más reciente compilación, ese volúmen 12, no tiene desperdicio en cada una de las canciones que la conforman.

 

14.- N.A.A.F.I – Pirata 3

La serie de bootlegs que NAAFI comenzó hace unos años entregó su tercera parte en este 2016 y, de la misma manera que las anteriores, es un recorrido por la ilegalidad no como una informalidad sino como todo un punto de partida para crear diálogos sobre su posición como cultura en una sociedad como la de Latinoamérica. Además, este volúmen tres es uno que habla más fuerte que sus antecesores, con piezas más resistentes que nunca y con un brazo levantado en todo momento dentro de la pista de baile. No mala forma de darle nuevas virtudes a sus integrantes.

 

13.-. Dj Syztema – Tribal Artesanal

En tiempos en donde existen cosas como el tribal prehispánico meticuloso de Alfonso Luna y la labor heróica de llevar al género a los oídos del mundo por parte de Guaracha Label, un ep como el debut del Dj Syztema no se escucha fuera de lugar. Su tribal, como el título lo dice, es meramente artesanal, construido a partir de sampleos que su mismo creador ejecutó para después darle vida a una obra llena de sorpresas que van aumentando con cada vuelta. Todo lo que presume el título es real, este año el mejor tribal hecho a mano corrió a cargo de este cabrón.

 

12.- Macizo – Nada Que Pensar

La discografía de un sello como Abstrakt Muzak tiene un espacio en el que todas las obras se intersecan entre sí y es la psicodelia disfrazada de muchas maneras: de un montón de fuzz en manos de Los Mundos, de ambient en manos de Cristo, de locura con Mentira Mentira y más. Sin embargo no se había visto una que portara el mejor traje pop de sus contemporáneos hasta que “Nada Que Pensar” de Macizo vio la luz. Es un Ep que recuerda de inmediato al culto por Dennis Wilson que muchos guardamos hasta el día de hoy y que se escucha como ninguna otra cosa que Muzak haya hecho antes. Y eso es es solo un par de halagos que le quedan a la perfección.

 

11.- Camille Mandoki – We Used To Talk For Hours

El debut de Camille Mandoki en Static Discos es una de las cosas más bonitas que pudimos escuchar. Su título, que contrasta con todo aquello que viene en su interior, invita a una sesión de la que uno no quiere salir, pues a base de un arsenal que va desde los silencios más dulces hasta las sensaciones más profundas, Mandoki logra crear uno de esos discos que exigen al escucha poner atención a cada uno de sus detalles, a cada uno de sus silencios y a cada cosa que provoca en las fibras propias. Un disco del que, pues sí, vale la pena hablar un par de horas.

 

10.- Lao – Piso

Con los años Lauro Robles ha perfeccionado una técnica para crear discos que se encuentra alejada de la locura para la pista de baile que son sus sets en vivo. Un disco de Lao nunca se escuchará igual que un set suyo. “Piso” no es la excepción, aquí lo que se crea no son monumentales obras arquitectónicas al oído como su pasado “Catedral”, sino más bien escenarios apocalípticos listos para ser interpretados por su creador. Desde un ballroom a reventar, hasta un estadio catatónico cantando canciones pop al unísono. “Piso” es un recorrido utópico por la mente inquieta de Lao y uno de esos discos que, mientras más y de más formas distintas se escuche, más se puede disfrutar.

 

9.- T.Y. – Dirty Love

2016 fue el año en el que BrunOG por fin se convirtió en el gran productor a oídos del mundo que siempre estuvo destinado a ser. Desde sus poderosas musicalizaciones para la Homegrown Entertainment y amigos hasta sus experimentos de reggaetón más sucios con Tony Money y Young Miky y El Bruja, Bruno hizo de todo este año. Su “Dirty Love” no solo es la carta de presentación ideal para dos de los reggaetoneros mejor personificados del país, sino también un paseo por los talentos de la mente maestra detrás de las mejores rimas hoy en día. Y, además, un Ep  con mucho del mejor reggaetón del futuro manufacturado en Latinoamérica.

 

8.- Gods Of Speed – II

Memo Guerra y Alejandro Elizondo posiblemente sean dos de los personajes más infravalorados de la música nacional actualmente. Su labor no solo se queda en haber fundado una de las casas discográficas más prometedoras de los últimos años, sino también de formar parte de varios proyectos musicales para tener el radar. Uno de ellos -y aquel en el que están juntos y revueltos- es Gods Of Speed, un experimento sonoro dedicado a exhibir a la psicodelia del rock de antaño de la mano de un arsenal de maquinaria listo para volar. En “II”, su segundo disco, logran eso y todavía un poco más, pues se escuchan más emocionantes que nunca, llenos de poder y con una furia que ninguna guitarra ahí afuera podría igualar.

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7.- Lorelle Meets The Obsolete – Balance

A pesar de toda una vida dedicada a crear mucha de la mejor música en México, Lorelle Meets The Obselete permanece como uno de los proyectos menos reconocidos. Una pena, pues parece que con cada nuevo disco se ponen mucho mejor. “Balance” es un sueño al oído, lleno de atmósferas que van desde la calma más serena hasta el caos más denso en un abrir y cerrar de ojos para después terminar en un lugar al que nunca se imaginó llegar. Pocas cosas como ésta hacen tan bien al oído curioso nacional, un disco que definitivamente vale la pena escuchar.

 

6.- Soledad – Guerra / Peste

Resulta sorpresivo cómo es que Soledad puede crear algo tan poderoso con tan solo un par de canciones que llevan sin avisar. Su serie que relata la putrefacción de la sociedad que los rodea y que comenzó -desde luego- con “Fe” hace ya cuatro años, llegó a un punto en el que el desenlace cruel y horroroso es la único destino. En “Guerra / Peste”, el grupo recrea el agonizante destino de la mano de una guitarra y percusiones que se funden en un grito de auxilio que se escucha más como un esperanzador lamento que como un suplicio. A partir de aquí imaginar lo que vendrá después es casi imposible, qué bueno que Soledad siempre está ahí para decirnos que todo puede ser peor de lo que pensamos.

guerra

 

5.- Siete Catorce – EP3

Parecía que la tercera parte de la serie que le dio vida a Siete Catorce nunca llegaría. Y casi sucede así. Marco Gutiérrez asegura en la descripción oficial que “ya ni pedo” y que las canciones incluidas aquí no están terminadas como uno quisiera. Sin embargo, puede ser que también se trate del Ep más ambicioso de su creador. Y es que es aquí en donde se le puede escuchar más inmerso en su gusto por las texturas y en su meticulosa manera de recrear sentimientos humanos a través de máquinas. Comienza como un delirio, pero termina como la historia de amor más triste jamás contada, y eso es un mérito que hay que reconocer.

 

4.- Policías y Ladrones – Flores

Como si se tratara de una bocanada de aire fresco al rock latinoamericano contemporáneo, “Flores” de Policías y Ladrones llegó para ofrecer una nueva perspectiva a todo aquello que hemos escuchado desde hace años. El disco, tan divertido como astutamente bien ejecutado, es una remembranza de tiempos mejores, un eterno manifiesto de juventud que no sabe a otra cosa sino a un genuino recuerdo del que todos pueden formar parte con tan solo escucharlo. Es un disco que corre tan veloz y que al mismo tiempo se siente tan frágil que es imposible no tomarle cariño desde la primera vuelta que se le da.

 

3.- Cyané – Stand Sol

Cuando Cyané regresó de lleno a la industria con un nuevo disco -editado, claro está, por Static Discos- parecía una noticia que emocionaba a más de un conocedor de la electrónica nacional de hace años. Lo hizo con “Stand Sol”, un disco con apenas ocho canciones en donde Cyané pasa desde la inocencia más conmovedora hasta las atmósferas sintéticas más alucinantes cruzando por un puente lleno de una experimentación que está lejos de lo que la palabra sugiera y que se acerca más a una meticulosa selección de sonidos para interactuar. “Stand Sol” se escucha agresivo, curioso, ansioso y tremendamente lindo a la vez. Un disco para llevar más allá de la pista de baile regular.

 

2.- Mock The Zuma – Gauss

Como si se tratara de un renacimiento de la cultura prehispánica en tiempos modernos, “Gauss” de Mock The Zuma se encargó este año de revalorar la herencia precolombina más allá de un simple género musical o de una expresión artística sui generis. Lo hizo con un montón de sonidos que no solo revitalizan todo aquello, sino que al mismo tiempo mutan de una manera pocas veces vista con anterioridad. El disco es un homenaje a una herencia que permanece intacta ante el paso del tiempo, que resulta atemporal a pesar de todo y que siempre estará ahí para ser redescubierta de nuevas formas para el oído curioso. “Gauss” se escucha como ese eslabón perdido entre el tribal más divertido y aquel más meticuloso, es un discurso sonoro, un manifiesto que vale mucho la pena tratar de descifrar.

 

1.- San Pedro El Cortez – Un Poco Más De Luz

Resulta increíble que un grupo como San Pedro El Cortez no se encuentre de gira por el mundo ofreciendo todo lo que han hecho hasta el momento a audiencias mucho menos rejegas que la nuestra. Con un montón de años haciendo música como nadie en este país y con un documental que lo refleja, el grupo ha construido una carrera que había brillado más por factores externos al estudio que por cualquier otra cosa, hasta ahora. “Un Poco Más De Luz” es el mejor disco de San Pedro El Cortez no solamente porque es aquel en donde se escuchan mucho mejor, sino también porque es ese en el que comienza un periodo a parte del mito de desmadre en el que el grupo se había convertido. El disco es todo ese descaro que habíamos abrazado y toda esa locura que compartíamos encausada a un lugar mucho más ambicioso y menos a la deriva. No solo se escuchan más producidos, sino que producen más a la emoción del futuro. Uno no puede ver sino un futuro -por fin- prometedor cuando se escucha este disco sin pausas de principio a fin.