“Música de instinto y corazón”, entrevista con Ela Minus

Ela

Muchas de las grandes cosas de la música colombiana de hoy en día tienen que ver con una revaloración de toda una tradición en Latinoamérica que se remonta a muchos años atrás. Es un esfuerzo que se aplaude y que se celebra en cualquiera de sus formas, además, es una de las ofertas que aquel país hace en la edición 2016 del festival Nrmal estos 12 y 13 de Marzo en Lomas Altas. Sin embargo también está otro de los rostros de la música sudamericana, esa que está más apegada al pop con artefactos electrónicos más que otra cosa y que habla directo con el alma y corazón.

Ela Minus es la gran embajadora de ese ámbito en esta edición del Nrmal. Con apenas unos meses haciendo música por su cuenta pero con una extensísima carrera en otros grupos detrás, Gabriela Jimeno llega a México como una de las cosas más conmovedoras que se podrán presentar en vivo. Su música -aunque no mucha- es un claro ejemplo de que la música es una extensión de los sentimientos más profundos de sus creadores, una mezcla de música electrónica con espíritu y una composición directa de las entrañas y tremendamente sincera. Es una de las cosas más bonitas que van a escuchar y no podíamos quedar sin hablar con ella.

De ahí que nos haya dado la oportunidad de cotorrear con ella un rato para preguntarle algunas cosas que sabemos todos querían conocer. Aquí Gabriela nos habla sin empacho de Ela Minus como proyecto musical y como producto del instinto y corazón, además dice cosas sobre su carrera a futuro, el hecho de trabajar como solista, su personalidad, las lecciones en la industria y muchas cosas más que no se pueden perder. Agéndenla en su itinerario, así se puso el cotorreo:

elas

Freim: Primero que nada háblanos un poco de quién eres y de qué trata Ela Minus

Ela: Soy Gabriela y Ela Minus es música electrónica con voz. Me gusta decirle tiny dance porque así me parece que suena. Tengo un Ep y hace poquito que hago canciones, es algo muy nuevo para mí.

Dices que es algo nuevo pero en realidad llevas toda la vida en el mundo de la música. Tienes un proyecto llamado Balancer y hace muños años tocabas punk, además los tres suenan distinto. ¿Cómo lograste participar en distintas cosas que se escucharan tan diferentes?

Todo lo que he hecho en mi vida ha sido música. Lo que pasa es que han pasado muchísimos años entre cada uno de los proyectos, Ratón Perez fue cuando tenía once años y ahora tengo veinte. Balancer lo empezamos como hace casi tres o cuatro años, para ese entonces ya había estudiado música y crecido, ha sido un proceso de toda mi vida literalmente. Eso explica que todos sean tan distintos.

¿Cuál es la diferencia entre tocar en un grupo como lo hacías antes y hacer canciones tú solita como lo haces ahora?

Es muy diferente. Me emociona mucho porque Ela nació porque me frustré, en un momento me aburrí de trabajar en equipos. Lo sigo haciendo y me parece increíble pero me hacía falta el balance, llegó el momento en el que quería hacer mucha música que estaba escuchando en mi cabeza y no la podía lograr por medio de bandas. Ahí todo es muy democrático, es otro forma de hacer música y es precioso porque salen cosas que no saldrían trabajando sola, pero yo tuve esa necesidad muy fuerte en algún momento.

Lee también:  Esta parodia del video de "Famous" de Kanye West con perritos es lo mejor que verás hoy

También tiene mucho que ver con que soy muy acelerada y me gusta estar haciendo música todo el tiempo, estar creando todo el tiempo y cuando trabajas en equipo si el resto no está en el mismo ritmo no funciona. Entonces exploté y supe que tenía que hacer algo sola, sin explicarle nada a nadie y sin defender nada de nadie, hacer lo que quiera y no pensar. Para mí la música es algo muy instintivo, a pesar de que yo haya estudiado y tocado toda la vida sigue siendo puro instinto y corazón. Solo quería hacer música y jugar y la verdad es que me ha hecho muy feliz. Me devolvió el balance y la libertad que necesitaba.

Hablas sobre algo muy instintivo en la música y sin embargo lo que haces suena muy dulce y muy conmovedor. ¿Tu instinto fue, de hecho, que saliera todo así?

Creo que tiene que ver con mi personalidad, así soy y así me nace la música. Supongo que soy tranquila. Eso tiene mucho que ver con que la música no tenga filtros, a veces soy una persona como súper rosada y a veces no me gusta eso, el instinto es ocultarlo porque cuando muestras que eres tan sensible estás más a la deriva, te sientes desprotegido. Yo antes intentaba tapar eso, me daba pena de alguna manera. En cambio ahora hice música sin pensar en nada y entonces salió la música más gay del mundo porque así soy, no filtré nada.

Pero siento un poco que en las canciones nuevas ya salen otras cosas, incluso hay algunas que me asustaban porque sonaban súper agresivas y que me encantan. Yo creo siempre que en la música y en mi vida oscilo entre estos momentos de hiperluminosidad y esos de oscuridad, y eso es una de las partes más importantes de estar vivo. Mi música ahora está empezando a mostrar eso también y siento que en lo que viene tengo el lado más oscuro a flor de piel.

¿Entonces qué vamos a poder escuchar en lo nuevo?

Voy a sacar dos Ep’s y creo que se pone más oscuro en el tercero. El que salió ahorita es como el intermedio entre los dos mundos: el de “First Words” que es pura luz y el tercero que tiene un lado más oscuro y melancólico.

¿Es una especie de trilogía?

Totalmente. Estoy construyendo una trilogía y cada uno de los Ep´s tiene tres canciones, puros números 3 por todas partes.

Has sido una baterista de toda la vida, ¿qué sientes al ahora dejar las percusiones del lado y hacerlo todo de manera sintética?

Creo que fue una evolución bastante natural porque pues llevo toda la vida tocando batería, hasta el día de hoy es mi instrumento favorito y tengo un amor muy profundo por los tambores todavía. Llevo muchos años explorando y sacándole todos los sonidos a ese instrumento hasta tal punto de que se volvió una extensión de mí, ya me siento muy cómoda sentada en una batería. En un momento comencé a escuchar cosas que no podía tocar así, entonces empecé a tocar con drum machines haciendo beats y después la evolución fue bastante natural.

Me gusta aplicar todo lo que hacía en batería en las máquinas ahora, es súper bonito porque siempre he sentido que el tocar batería se trata de servir a la música que hacen los demás y ahora cuando lo hago sola es como ser un director de orquesta. Yo tengo el control del comportamiento de cada uno y eso me ha llevado a hacer música tal cual como yo la escuchaba: yo tengo el control de la interpretación de cada uno y eso me parece muy bonito. Si ves a la banda como una orquesta ahora es una orquesta de maquinitas y eso tiene sentido para mí.

Lee también:  Wolf Parade está trabajando en un álbum de rencuentro

¿Cómo es tu acto en vivo como solista?

Uso las mismas máquinas que uso para producir, no uso computadora en vivo. Es una MPC vieja, una máquina de ritmos y sintes chiquitos, además canto obviamente. Tengo todas esas maquinitas que hacen cosas divertidas en vivo y que también tiran sorpresas. Como no son computadoras sino máquinas viejas, también cometen errores y hacen que cambie bastante el show.

Yo tenía miedo al principio, no sabía qué esperar porque parte de la esencia de Ela Minus era retarme a mí misma y algo que siempre criticaba mucho eran los actos solistas. Por años veía gente tocando sola y literalmente gritaba “busquen amigos!”, no entendía por qué tocaban solos y siempre los criticaba. Un día me escuché tocando a mí misma y me di cuenta que ni siquiera sabía lo que se sentía, me sentí súper mal conmigo misma. Entonces cuando empecé con Ela surgió la oportunidad de probarme, de saber si podía hacer algo que valga la pena sola. Al inicio pensé que buscar a más personas para que tocaran conmigo pero en los primeros shows experimenté tocando sola y hasta ahora me ha funcionado.

Un reto grande también fue el de decidir no usar compu. Yo llegaba a un venue con los ojos cerrados y podía escuchar las computadoras que siempre usaban, por eso es que era un reto ver si podía lograrlo sin una computadora en vivo. Todos eran retos, tenía miedo de cómo salir al show pero creo que a la gente le ha gustado porque yo la paso bien. Me emociono mucho cuando estoy en el escenario, puedo bailar y divertirme y eso a la gente le ha gustado, pero todavía tengo mucho que mejorar.

Hablando de esos retos, en este corto tiempo que llevas como Ela Minus produciendo y haciendo conciertos, ¿qué es lo que más te ha dejado el proyecto como persona y artista?

Uff! Me ha dejado tanto que ha sido como una montaña rusa de aprendizaje los últimos meses. Aprendí que si dejas todo ir (las expectativas, sueños y apegos) y solo te liberas, vives completamente en el presente y dejas ir el ego, la vida y todo se alinea. No sé cómo explicarlo bien, yo dejé el ego y el solo hecho de escuchar a mis amigos hablar de lo que hago me hace darme cuenta que la vida se trata de eso: de estar muy presentes todo el día y hacer todo lo que quieres hacer sin pensarlo, sin pensar en las consecuencias, sin ponerte trabas en la mente, vivir día a día y seguir tu corazón para hacer algo que tal vez no tenga sentido para el resto del mundo o ni siquiera para ti, pero si tienes un instinto de hacerlo, síguelo y el universo te lo agradecerá. Todo se siente como si estuviera en su lugar.

¿Qué le dirías a las personas que te verán tocando en México por primera vez?

Estoy muy emocionada de conocerlos, estoy muy emocionada de ir a México y voy a estar ahí completamente con ustedes. Ojalá los pueda hacer sonreír y bailar conmigo.

 

Compártenos tu opinión:

share on: