4AD. Música para dar consuelo y sentido a los años post punk
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Música para dar consuelo y sentido a los años post punk; Ivo Watts-Russell y 4AD

4AD post punk

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En su libro Facing the Other Way: The Story of 4AD, Martin Aston nos recuerda que el músico y escritor Momus, cuyo humor incisivo ha estado haciendo estragos entre las buenas conciencias desde hace más de tres décadas, estuvo ahí casi al principio, aún sin comulgar del todo con las ideas de su fundador Ivo Watts-Russell. El primer y único LP de su antigua banda The Happy Family – titulado The man on Your Street, de 1982, año en que Momus aún firmaba sus trabajos musicales como Nicholas Currie- lleva la rúbrica de 4AD. Primera y última vez que Momus grabó para el sello londinense. La inclusión de The Happy Family en la familia 4AD es vista por el mismo Currie como una anomalía, ya que lo que él hacía no encajaba en esa pandilla de bandas de sonido grisáceo a quienes este escocés tachaba de miserablists y cuya música -más densa que la peor de las nieblas londinenses- en ese entonces únicamente consumía un pequeño grupo de ingleses proclives al suicidio que vestían de largas y pardas gabardinas, siempre con un libro de existencialismo en el bolsillo.

¿Miserablists? Sí. Los primeros lanzamientos de Axis/4AD -1979-1981- fueron perpetrados por Ivo Watts Russell y su socio Peter Kent guiados por un instinto de búsqueda aún sin afinar. Se trata de un puñado de grabaciones demasiado sombrías aún para el público postpunk más nihilista, creadas por un grupo de extraños emuladores de Joy Division, del primer Public Image Limited y de Human League, quienes de entrada, nunca más habrían de volver algo en sus vidas. Salvo por supuesto Bauhaus, acreditados por la historia como los creadores del rock gótico y cuyo sencillo “Dark Entries” salvaría a 4AD de la ruina y el fracaso.

En la mente de muchos, adjetivos como sobriedad, elegancia, sofisticación, sensibilidad y etéreo definen los primeros veinte años de 4AD, así que es difícil imaginarnos a súper estrellas como Modern English -cuyo sencillo “I melt with you” se convirtió en un estandarte del movimiento New Romantic, vendiendo miles de copias- viviendo como ocupas y con las encías inflamadas y sangrantes a causa de sus precarias condiciones de vida que incluían una pésima nutrición, o a unos refinados Dead Can Dance subsistiendo austeramente a pan y agua (literalmente). Pero así empezaron las cosas para este label, sinónimo de gloria y refinamiento en la escena musical independiente de fines del siglo pasado.

Depresivo, reservado, imán de otros depresivos y reservados e infinitamente más interesado por los discos como productos terminados que por la actitud y la parafernalia de las “bandas de rock” -incluyendo las presentaciones en vivo, por ejemplo: las presentaciones en vivo de The Birthday Party en las cuales el frontman peleaba físicamente con la audiencia, resultaban demasiado para Ivo- Ivo Watts Russell pasó su juventud yendo y viniendo entre diferentes empleos en tiendas de discos y distribuidoras, y de hecho los Beggars Banquet fueron quienes dieron el primer banderazo financiero para la creación de 4AD, llamado originalmente Axis por el disco Axis: Bold as Love de Jimi Hendrix. Ese amor por los discos habría de explicar el eventual refinamiento de cada uno de los lanzamientos de 4AD, no sólo en su sonido, también en su apariencia.

Si había algo que Ivo -descendiente de una familia inglesa de cierto abolengo pero venida un tanto a menos- admiraba de los sobrevivientes genuinos del punk -clase trabajadora- era la determinación que tenían algunos para defender sus ideales creativos, lo cual explica varios de los primeros lanzamientos de Axis/4AD. Fichajes como los de los salvajes de Rema  Rema – un crudísimo comando entre Industrial y punk reacios por completo a dejar pulir su sonido por un productor externo y de cuyas cenizas habrían de surgir eventualmente los geniales Wolfgang Press-, Sort Sol, Modern English -en su estado primitivo, más parecidos a una mala y ruidosa copia de Joy Division que a todo lo que nos remite “Melt with You”- o In Camera -cercanos al espíritu de The Pop Group-, no contribuyeron en nada a darle a 4AD la credibilidad que la crítica periodística positiva construye para los sellos.

En realidad, en términos comerciales, los primeros aciertos de 4AD vinieron de la mano de los ya mencionados Bauhaus -quienes habrían de abandonar el barco rápidamente, sin que eso significara abandonar su amistad con Ivo, quien incluso aparece en los créditos de mezcla y producción del primer disco solista de Peter Murphy- The Birthday Party, Cocteau Twins, Modern English y Dead Can Dance.

4AD es reconocido como uno de los labels que dio forma y sentido a la transición postpunk, como sello buscó, no exento de momentos de dolor y frustración, impulsar una estética integral que hermanó como nunca antes en el mundo de los sellos discográficos lo visual con lo musical. A su lado marcharon principalmente Factory y también Mute, pero ahí donde el sello de Manchester tenía al frente a un personaje –Tony Wilson– obsesionado con el culto a su propia personalidad, Ivo era un tipo que rehuía de los reflectores, aunque terminó convirtiéndose en una leyenda para los fans de sus bandas. Sin ningún interés por plasmar las tendencias del momento, para él, el estandarte de 4AD habría de ser “no actitud, no polémica, no ideologías”. De ahí que al final del día el nombre de su creación no sugiriera prácticamente nada y no significara nada.

“El punk tenía que suceder”, dije a casi 25 años de 1976 la portada de la revista Uncut de junio de 2000. Cierto. Tan cierto como que tenía que disolverse, comerse a sí mismo y adquirir múltiples formas que al final del día representaron mucho de lo más digno del quehacer musical popular a lo largo de la década de los ochenta, mainstream o no. Curiosamente Ivo, estuvo en su momento poco interesado en las sonoridades del punk; su corazón estaba más alineado con los sonidos de Spirit, Tim Buckley, Nick Drake, Nina Simone, Big Star o The Mothers of Invention. Folk y rock americanos eran los dos grupos principales de su alimentación musical. Música que daba al joven Ivo “sentido y consuelo”.

Sin embargo, para gran parte del talento original cobijado por 4AD, el punk cambió sus vidas; no son pocos quienes en el recuento de su historia mencionan la llegada del punk como una especie de epifanía que los obligó a crear música. Y como prueba están los tatuajes de una adolescente enfermizamente tímida y reservada, a quienes los críticos bautizaron como “la voz de Dios”. Aunque nunca los he visto, se dice que en el cuerpo de Liz Fraser la tinta dio forma a Johhny Rotten y Siouxsie Sioux. Eventualmente la cantante escocesa habría de removérselos.

elizabeth fraser

Sonic miserablists. Y es que en términos políticos, económicos y sociales, el incendio de mediados de los setentas continuó en Inglaterra a lo largo de los ochenta. Con la odiada Margaret Thatcher al frente del gobierno británico, los brits venían de un escenario no del todo superado que hacía pensar a varios en  un inminente apocalipsis, o por lo menos, en una revuelta social de gran escala. Entrados los ochenta, la Guerra Fría alimentaba la paranoia atómica, los impuestos se mantenían a la alza al igual que la inflación – alcanzando un récord histórico de postguerra del 22%-, las huelgas seguían, al igual que el desempleo, y el rostro del gobierno era el del conservadurismo. Ese era el lienzo sobre el sonido de las primeras bandas de 4AD habrían de hacer sus trazos. Modernos primitivos, románticos fuera de tiempo. Bauhaus era teatralidad pero también ansiedad, Cocteau Twins tenía a la voz de Dios pero también oleadas de ruido violento, monumental y hermoso, Rema Rema nos dio un adelanto auditivo del apocalipsis en sonidos, The Birthday Party estaban lo suficientemente desencantados con el Reino Unido como para ver al público de sus conciertos como un enemigo a golpear, no sólo moralmente, también físicamente. Más punk ni los punks.

Durante los primeros años 4AD, pese a todos los desaciertos mercantiles de Ivo y el poco favor que la prensa especializada le hacía al sello, la credibilidad de 4AD comenzó a construirse a partir de búsquedas sonoras poco usuales capaz de sorprender hasta a los más escépticos desde el día uno. Ahí están los trabajos de Colin Newman y Graham Lewis con Bruce Gilbert, miembros todos de Wire, una banda cuya inteligencia creativa destaca por encima de sus contemporáneos post punks y art rockers; o el primer disco de un joven Matt Johnson, quien eventualmente habría de convertirse en The The.

Al lado de la visión de Ivo para firmar proyectos estaba su determinación a crear objetos -discos- seductores, deseables. Esta idea comienza a materializarse con la llegada de 23 Envelope a 4AD. Esta asociación del diseñador Vaughan Oliver con el fotógrafo y cineasta Nigel Grierson terminaría de construir la identidad de sello. Conforme pasaban los meses, más y más gente comenzó a interesarse en Europa por 4AD, pero también en Estados Unidos, en donde inicialmente no contaba con distribución, por lo que la gente veía intrigada los lanzamientos importados de un sello del que se sabía poco pero que comenzaba ya a cautivar oídos e imaginaciones.

El trabajo de Oliver y Grierson fue gran parte del encanto. 23 Envelope trabajaba a partir de texturas, de imágenes nes que más que tratar de describir el sonido de la música lo sugieren y bajo la inspiración de los cineastas Andrei Tarkovsky y David Lynch, las fotos de los músicos no interesaban. Trabajando extraoficialmente como director de arte, Vaughan llevó más allá para 4Ad lo que Peter Saville hizo por Factory records, volviendo cada lanzamiento no únicamente un producto de una marca reconocible, sino también un objeto de arte.

Ivo recorrería la década de los ochenta sembrando éxitos y fracasos, entre los primeros, la grabación de los álbumes de This Mortal Coil, un colectivo que agrupó en tres diferentes encarnaciones a miembros de la familia 4AD, en el cual Ivo -incapaz de tocar ningún instrumento- hacía las veces de director y productor – ”a pesar de no poder hacer música, puedo trabajar a partir de la manipulación de material provisto por otros” recuerda este no-músico y no -compositor inglés con un vasto listado de créditos de producción a su nombre- con el cual grabó algunas pocas piezas originales, muchos covers de su música favorita: Big Star, Colin Newman, Talking Heads, Pearls Before Swine, Tim Buckley e incluso covers de bandas del mismo sello. Con TMC 4AD anotó uno de sus tantos más significativos: la grabación y lanzamiento de “Song to The Siren” en voz de Liz Fraser, un cover que se ganó a la crítica, a la comunidad musical (la canción está en las listas de “canciones que salvaron mi vida” de Sinnead O’Coonor y Anthony Hegarty) y a artistas de la talla de David Lynch, quien ha declarado que es su canción favorita y pensaba utilizarla para el inicio de su cinta”Blue Velvet”.

Pese a que el nacimiento de TMC, él éxito de song To the Siren, la unificación de la identidad visual del sello bajo la dirección de Oliver  y la coronación de Cocteau Twins nos pueden hacer pensar en el 4AD de los ochenta como una gran familia feliz, la verdad es que todo esto trajo no sólo éxito y felicidad, también sufrimiento, intriga y dolor, lo cual se manifiesta palpablemente en el rompimiento personal entre Ivo y el núcleo creativo de los Cocteau, formado por Liz Fraser y Robin Guthrie, quienes recuerdan al inglés como un ventajoso empresario que apuñalaba las espaldas de sus músicos.

Otro momento cumbre pero igualmente polémico y extenuante fue el lanzamiento de “Pump up the Volume” por M/A/R/R/S (experimento formado por Colourbox y A.R. Kane). Este corte de house con matices de hip hop creado a partir de un majestuoso entendimiento del sampleo y la producción con medios electrónicos, fronteó las listas de popularidad y se convirtió en un clásico atemporal de la electrónica indie bailable. Sin embargo, los problemas entre Colourbox y A.R. Kane por los créditos de producción se volvieron áridos enfrentamientos, sumémosle los problemas legales que sucitó el track por el uso de sampleos no autorizados y este suceso tuvo para sus protagonistas el doble matiz de triunfo y tragedia. “Pump up the Volume” terminaba de una buena vez con la percepción de 4AD como un sello gótico y depresivo.

Con la firma de las bandas americanas Throwing Muses (1986) y Pixies (1987) – herederas ambas de la crudeza directa de Violent Femmes– el sello se anotaría otro éxito comercial que le daba presencia definitiva en nuestro continente, pero más allá de eso, 4Ad estaba de nuevo adelantándose y estableciendo una tendencia para el rock americano colegial o alternativo de los noventa. Así comenzaba la familia americana, y se ampliaría con His Name is Alive y Red House Painters entre otros, ambas bandas creadoras de discos fuera de serie.

Así fueron a grandes rasgos los primeros diez años de 4AD, durante los cuales se cimentó el legado de un hombre demasiado tímido pero que al final del día terminó convirtiéndose en el protagonista de una historia en la cual los fans preguntaban a las bandas constantemente: “¿Y quién es ese tal Ivo? ¿Ya tuviste oportunidad de conocerlo?”.

Eventualmente terminando el milenio, Ivo vendería 4AD y se retiraría a un auto exilio en el desierto de Nuevo México, desapareciendo definitivamente hasta ahora de la actualidad musical. Aún hoy el día el sello mantiene mucho del legado de Ivo: un roster ecléctico pero depurado de artistas, fuerte presencia de música creada por mujeres y diseño de arte sobresaliente.

 

Lecturas y referencias obligadas:

Facing the Other Way: The Story of 4AD de Martin Aston.

23 Envelope Documentary [4AD, 1980s]

Mis años 4AD, de Rafa Saavedra, aquí: http://bukonica1.blogspot.mx/2007/06/ensayo-mis-aos-4ad.html

“Lonely is an Eyesore” (playlist de Youtube con la única colección de videos comisionada por 4AD. Lanzada originalmente en VHS y aquí con videos de más)