Primal Scream y More Light: Cuando la banda se queda tocando, después de la fiesta

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Escrito por: Ricardo Pineda

¿Se puede ser hippie sin que parezca una pose trendy en pleno 2013? Primal Scream, como siempre, no dice ni que sí ni que no. Sólo grita “More Light”, el nombre de su nuevo disco, el más reciente en cinco años y el onceavo en estudio.

Lo malo de la nostalgia es que puede echarlo todo a perder, la última gira del aniversario del Screamadelica (1991) pese a que fue todo un éxito también dejó patente que Primal Scream creó algo tan increíble que nunca ha podido superar por mano propia. Los noventa se terminaron, la época del acid house mezclado con el rock, Glasgow y las tachas también. A cambio de haberse quedado hasta el final de la fiesta tocando, Primal Scream se ganó su lugar como una de las bandas más importantes del siglo pasado, ya sea con su rock a la rolling, sus pasajes psicodélicos y llenos de colores y viajes oníricos y densos.

Digamos que como Bobbie Gillespie, Mani y compañía no se han bajado de la fiesta, “More Light” es un disco apenas natural para Primal y su público, tiene todo lo que uno esperaría, de una forma sólida y bien trabajada. Un disco largo, para los tiempos modernos (poco más de una hora regada en 15 canciones), ergo, será sólo alabado por los iniciados. Sin embargo, hay algo ahí que lo hace uno de sus mejores trabajos.

“More Light” podría ser el disco más luminoso de Primal Scream a la fecha, la abridora “2013” nos lo dice desde el título, su épico pachequismo roquer de más de nueve minutos de duración, que quizás recuerde un poco a “When de Bombs Drops” del Riot City Blues (2006), lo cual si bien no es sinónimo de una novedad, sí lo es de calidad y goce Primal, ya que Bobby es de esos pocos frontmans que pueden darse el lujo de hacer lo mismo sin estar estancado o parecer obsoleto (quizás un parangón cinematográfico sea Bill Murray).

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Vamos, hay coros desmadrosos, preocupación social sin ser enteramente política (el filo en la composición aún no cae en la analogía obvia, aunque tampoco es que sea la eminencia de la composición), aún se le cree el discurso al origen mugrosón de Gillespie, quien sabe lo que es el mucho ruido con pocas nueces de haber tocado en The Jesus and Mary Chain, o de haber sido roadie.

Pasajes oscures, viajados y sesenteros a la menor provocación en `River of Pain´, la fabulosa `Tenement Kid´, donde Many hace lucir su bajo de la forma más clarita y sabrosa, o en la alucinante y malavibra `Relativity´, que tiene unos giros de rumbo bastante tripeantes.

Sin embargo, el tiempo no acaricia, y pese haber refinado su sonido y haber adquirido un estilo sólido como banda, lo cierto es que Primal Scream ya está un poco alejado de los bríos de `Swastika Eyes´, y más cercano a la vibra hippie post rave apunketado del “Beautiful Future“, que fuera uno de los discos más rompedores del 2008. “More Light” es un disco más centrado, lleno de texturas y lienzos ponedores, sensual a más no poder, pero ahora no es anarquía y follar como si no hubiera un mañana, sino navegar el aroma navegable de la noche, con todos esos temores que apenas nos permiten tocar.

Por otra parte, y a título personal, creo que el More Light es un álbum algo disparejo e inconsistente, pero tiene una vibra que lo hace entrañable, no al grado del Álbum Blanco de The Beatles, pero sí están estos temas desgarbados que sí le dan color al disco, pero que le desencajan por ahí conceptualmente hablando. Y parte de esos puntos que considero débiles está “It´s Alright OK”, que es justo lo contrario de lo que promete: nostalgia por “Come Together” y la fiesta agusto y en buena onda. Me parece que hay diez poderosas cartas distintas y distintivas que hubieran reflejado mejor el mood del álbum para intuir que estamos ante uno de los buenos del año, y hacer que no se perdiera un poco.

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Detrás de “More Light” está un disco redondo, genial, que genera un consenso brutal, al que le estorban cuatro ganas de éxito, huelehits; `I Want You´ quiere aferrarse al “Wild Thing” de Hendrix, aunque ¿estamos todos de acuerdo que estamos hablando de Primal Scream. Quiero decir, parece un disco regular de Primal Scream, y eso significa algo muy bueno. No se dan en los árboles esos trabaos. Y si además, uno descubre las claves de lo que pudo ser un disco más contundente, qué mejor, el balance es genial: Primal Scream sacó otra vez uno de los mejores discos del año, sin tanto glamour como en `Beutiful Future´, pero sin tanta grasa electro punk como en XTRMNTR (2000) o el Evil Heat (2002).

Me gustaría pensar que lo mejor de Primal Scream está por venir. Eso es tener algo de esperanza, de la cual no carece ni un ápice “More Light”.

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