Quemé mi dinero y le pegué duro al rockeo: entrevista con Belafonte

10480012_10152481937728351_1838182877_n

Por Xóchitl Rodríguez Quintero | Foto: Cortesía Discos Cuchillo. Autor Oscar Coyoli.

Dejó su trabajo, rompió su guitarra y se quedó sin internet. Un día, Israel Ramírez, mejor conocido como Belafonte, decidió renunciar a Código DF, radio en línea de la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, y dedicarse de lleno a la música. Desde entonces, bajo el Hazlo tú Mismo, el crear canciones con lo que tuviese a la mano, se convirtió en su lema y modo de vida.

Su primer contacto con la guitarra surgió gracias a unas atropelladas y repetitivas clases particulares, con un profesor que un día simplemente se desvaneció, al igual que su nombre. Con tocar en cada sesiónMoliendo Café’ de Hugo Blanco fue más que suficiente, “me quedé con esa enseñanza y nunca me interesó aprender más”. Sin embargo, la necesidad de crear piezas quedó abandonada… hasta que salió de la universidad.

Después de estudiar Ciencias de la Comunicación en la Universidad Tecnológica de México (UNITEC), el músico decidió no buscar trabajo, sino unirse a una banda cuyo fin era tocar covers de Interpol, The White Stripes y The Strokes. Después, pasó a ser parte de otros grupos como Días Malos, Postal Sonora y Peluca Telefónica.

Al principio, Israel no se concebía como músico, estaba en medio de una pelea interna por aceptar esta nueva faceta, por el miedo a considerarse mediocre, “siempre ha sido una lucha para demostrarme que puedo hacer las cosas”.

Pero no sólo comenzó a adoptar su función como intérprete, también inició a incluirse en el periodismo cultural mientras se desarrollaba Días Malos. Al haber realizado su servicio social en el Instituto Mexicano de la Radio (IMER), conoció a Patricia Pino Farías, quien fue su jefa durante ese tiempo en el Departamento de Programas de Contenido. Cuando ella decidió trasladarse a la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, consideró que Ramírez sería un buen asistente y lo invitó a trabajar en la nueva dependencia.

No obstante, la sorpresa fue que realmente no era bueno, “era muy malo, el peor de todos y por eso me mandó a prensa”. Su primera tarea consistió en armar la síntesis informativa del día; debía llegar temprano y recortar todas las notas que tuvieran que ver con cultura. Tiempo después, se convirtió en reportero y en fundador, junto con otros compañeros, de Código DF.

En retrospectiva, considera que fue un mal periodista y que por esa razón nunca decidió explotar ese oficio. Además, refiere que no había oportunidad de ejercer una crítica verdadera; la situación oficialista de la radio en línea no lo permitía, “era una situación estilo ‘no muerdas la mano que te da de comer’, no es lo mismo ser reportero en un periódico o una revista que de una oficina de gobierno”.

Al mismo tiempo que se desempeñaba en la radio, su camino musical mutó en Belafonte Sensacional. ¿Por qué Sensacional? La respuesta remite al ya extinto Myspace. Una vez que Israel decidió abrir una cuenta, se percató de que ya existía una banda llamada Belafonte y necesitaba agregarle otra palabra. La elección fue hecha inconscientemente pero el guitarrista admite que también es una influencia de su infancia, por cómics mexicanos como Sensacional de traileros y El libro vaquero. Ahora, dice, la parte “sensacional” son los integrantes del grupo.

Lee también:  “Entrevista con el vampiro” será una serie de televisión

belafonte-sensacional-01

Aunque inició como solista, las condiciones de desarrollo le obligaron a conseguir un equipo de trabajo, consolidar su proyecto como una banda. La manera en que algunos músicos se fueron uniendo a ella fue atropellada, pero exitosa: La primera presentación pública de este experimento fue en El Imperial, bar ubicado en la colonia Condesa. Sin embargo, Israel no contaba con músicos ni nadie que le ayudase a tocar en vivo, “en ese entonces, iba a sacar mi primer EP (Le petit riot) y nunca había hecho ningún concierto en mi vida”.

Fue así que en la primera presentación, estuvieron presentes Israel Pompa-Alcalá (bajo), Jorge Atristain (guitarrista) y Arturo Waldo (teclado). Esta alineación no se mantuvo por mucho tiempo, ya que dos de ellos tenían otros compromisos. La pandilla, como la denomina el músico, actualmente se compone por Israel/Belafonte (guitarra acústica y voz), Pompa-Alcalá, todavía en el bajo, Julio Cárdenas (guitarra eléctrica y xilófono), Luz Romo (segunda vocalista), Cristóbal Martínez (batería), Ale Guerrero (armónica) y Emmanuel ‘El Chobby’ García (trompeta).

Con el mismo orden nació Le Petit Riot EP, integrado por seis canciones como ‘Ojalá que la muerte llegue en tránsito ligero’, ‘No te mueras por favor’ y ‘Ternatona’. La melancolía y las reminiscencias al Distrito Federal han marcado el trabajo de esta agrupación. Israel Ramírez define su música como la mezcla de sonidos que componen a una ciudad del siglo XXI, como la Ciudad de México. Esa afirmación lo acompañó con su segundo material, su primer LP titulado Gazapo.

Fue en esta etapa donde Belafonte dejó de excusarse en el trabajo y decidió convertir su guitarra en su medio y fin a alcanzar. Antes, concebía a la estación como un medio para llegar a sus propósitos, sólo una etapa y forma de sustento. Sin embargo, ésta se convirtió en una zona de confort que, a la vez, no le permitía desarrollarse como compositor, “ahora sé quién soy y ya no voy a perder el tiempo haciendo otras cosas. Acabo de renunciar a mi trabajo y solo iré dos semanas más y listo”.

Además, ese sentimiento de mediocridad por su antiguo empleo, el término de una relación sentimental de cinco años y una gran tristeza culminaron con la destrucción de su guitarra, en una presentación el 23 de octubre de 2013, en El Imperial. Al definir que la actuación en vivo es “pura tripa”, aquello significó dejar atrás lo que Israel había sido hasta ese momento, explotar para reconstruirse.

Regresó a su vieja casa, en Iztapalapa, y ahí encontró aquel instrumento con el que había iniciado su vida musical, con aquel profesor desaparecido. Aunque se encontraba rota, la mandó a reparar, junto con otra eléctrica, que había sido comprada a un amigo, el cual le enseñó la música de Rockdrigo González. “Ahora toco con las dos y aquella situación fue una especie de ceremonia; como si esa vieja guitarra me obligase a reaprender”.

Gazapo, nombrado así en honor a la obra del escritor Gustavo Sáinz, representó para Israel/Belafonte un cambio y una nueva oportunidad para reinventarse. Su primera presentación fue en la Casa del Lago, lo cual significó el logro de una meta, al ser un hecho simbólico dentro de la historia de la banda. Días después, fueron los músicos invitados en la fiesta de relanzamiento de la revista La Mosca, famosa en los años noventa por su fuerte crítica hacia las manifestaciones artísticas del país. Ambas fechas resultaron ser un presagio para el buen recibimiento del álbum.

Lee también:  “Entrevista con el vampiro” será una serie de televisión

La producción está disponible en Soundcloud, plataforma electrónica que permite almacenar y descargar música. También saldrá en cassette, ya que representa un fetiche para el cantautor y resulta más económico sacar el LP en este formato que en acetato o en disco compacto, “le estoy apostando a que la gente lo tenga como un objeto, no como un medio para escuchar música porque para eso tienen la computadora”.

Musiquetta Promotora Cultural, empresa manager de Belafonte Sensacional, se encuentra en el proceso de realización del primer documental de la banda, donde aparecerán familiares de Israel, así como periodistas musicales como Hugo García Michel, Julián Woodside y Marcos Hassan, entre otros. Gazapo, de acuerdo a palabras de su creador, busca ser una experiencia musical que remonte a los escuchas a los secretos del Distrito Federal.

Entre las influencias de este material, se encuentran artistas como Bob Dylan, The Velvet Underground, Jack Kerouac, Bill Murray como Steve Zissou en The life acuatic with Steve Zissou (Wes Anderson, 2004), Johnny Depp, Olivia Newton John y Otis Redding. Todos estos personajes se encuentran, además, escondidos dentro de las canciones de Belafonte Sensacional, “los tracks son autorreferenciales y es por eso que están llenas de pedazos míos. Te menciono las más obvias pero me gusta que se mantengan ocultas las demás, para generar un lazo único con mis escuchas”.

Israel Ramírez, ahora integrado como músico, compositor y guitarrista de tiempo completo, refiere que sus obras suelen ser “ventanas al futuro”. Cuando escribió ‘Lo hice por el punk’ (que aparece en Gazapo), antes de abandonar su trabajo, era la señal de que pronto habría de cambiar su estilo de vida. En esa canción, Belafonte exclama “quemé todo mi dinero, le pegué duro al rockero y en la tarde apagué el computador”, que significó, meses adelante, dejar su empleo y su rutina diaria. También refiere que, por esa misma razón, algunas veces le da miedo escribir y teme que aquellas letras se vuelvan realidad.

Dentro de sus próximos planes, se encuentra la publicación de una revista/póster que se llamará La Verga y planea sacar otro cassette en solista que saldrá en este año, titulado Gabinete Maravilla. Mientras tanto, vive en la expectativa del día a día, “tengo que ganarme de una forma mi sustento y quiero que sea a través de la música; probablemente me salga a la calle a tocar, cuando no tenga dinero… Se está acabando”.

Compártenos tu opinión:

share on: