Vaya Futuro – Perro Verde Y Triste

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Hace falta escuchar tan sólo una canción del catálogo de Vaya Futuro para darse cuenta de que no es ninguna casualidad que actualmente se encuentren en un momento de omnipotencia independiente. No importa de qué época del grupo sea esa canción o a qué disco pertenezca, su música está talada de un árbol que creció a partir de un montón de influencias, pero que al final del día tomó una personalidad propia como pocos. Vaya Futuro es un grupo al que hay que aplaudirle por el simple hecho de manufacturar música salida directo del corazón. No es romanticismo moderno ni mucho menos, sino autenticidad de sentimientos y de percepciones por parte de quien la escucha.

Su nuevo disco, “Perro Verde Y Tristees una prueba más de todo lo dicho anteriormente. En su interior se encuentran las pruebas perfectas de que el grupo ha sabido construir una carrera sólida conforme el tiempo avanza sin poner en juego cualquier característica de sus primeros momentos. Son firmes en su manifiesto y lo exhiben cada vez de la mejor manera. Se trata de un disco que contrasta con el título que lo presenta. Puede escucharse ingenuo y simple en el nombre, pero sus entrañas son mucho más complejas que eso. Y es un verdadero placer sentirlo conforme avanza.

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El disco contiene muchos de los momentos que hacen de Vaya Futuro un grupo al que es imposible no guardarle un cariño especial. Aquí se encuentran aquellos pasajes interminables de melancolía existencial como la abridora “Distimia” o la bellísima “Auralado” que pareciera una versión mejorada de cualquier demo crudo de Kill Aniston. También contiene momentos de auténtico pop de alta manufactura como “Mal Sueño” que recuerda de inmediato a los experimentos más inocentes de Los Waldners o “Fisuraque lleva al “In Rainbowsde Radiohead. Es un paseo de recuerdos que corren mientras se cuestiona la existencia en conjunto y se alimenta una incertidumbre total hacia el futuro.

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Por eso tampoco sorprende que existan canciones como “Manos”, “Libélula” o “201” que se escuchan como descendientes directas de las presentaciones más agitadas de Deerhunter, mientras que se oyen versos como somos aire a punto de extinguirse” en “Piel” o “somos moldes para deformar” en “Moldes“. Tal cual el nombre lo indica, nadie sabe qué se encuentra delante del presente para cada uno de nosotros, ni tampoco de qué manera llegará. Pero eso no importa, porque por el momento uno puede seguir imaginando y cuestionándolo escuchando discos completos como éste una y otra vez. Un disco lleno de un corazón que palpita con una fuerza y una conciencia particular, digno de uno de los grupos más emocionantes que nos ha dado este país en vario tiempo.

 

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