Retrato de la seducción musical. Memorias del primer encuentro

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Por Augusto Lecona

Muchos de los que conozco dicen que desde el seno familiar escuchaban rock, que sería algo como un insulto dejar que otro género entrara en su oído de gran purista de la música, sin embargo, muchos de los que conozco (salvo grandes excepciones) son parte de aquellos puristas bastardos de esos que abundan en esta ciudad por montones.

Yo recuerdo mis primeros encuentros con la música y no, no era Rock, aunque debo de asumir que en casa había un buen dote musical del género como: Creedence, Beatles, Bee Gees y un auto Valiant Volare gris que en su parabrisas tenía una leyenda que decía “The Doors”, sin embargo, no era Rock lo que abundaba en casa, era más bien música jocosa y tropical, de esa que se escucha en las fiestas y que se vuelve parte de un entorno popular que inundaba mi mente con un gusto mediático que alentaba mis sentidos para pensar en que eso sonaba bien y que quería algún día tocar un instrumento, la buena elaboración de aquellas notas era y sigue siendo única y aquel fue el ambiente en el que crecimos mi hermano y yo, seducidos por los saltos de Rigo Tovar, acetatos autografiados de la Sonora Santanera, Los Solitarios, Barry White y algunos otros autores que no eran propios del Rock & Roll, pero que siguen contribuyendo a la enseñanza musical de mi vida.

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Un día no lejano a mis 5 años, una canción en la radio llamo mi atención, no sabía inglés y sigo sin saberlo, pero aquel sonido se transformó en lo que para un niño como yo pretendía ser el primer encuentro con el rock, el coro decía:“I wonder how, I wonder why, yesterday you told me about the blue blue sky, and all that I can see is just a yellow lemon tree.” La rítmica de aquella vieja canción era y sigue siendo tan genial a mis oídos, transporta a ese primer recuerdo que conformaría mi llegada a la música que a su vez lo haría parte de mi estilo de vida, a este acontecimiento y casi por destino le siguió el descubrimiento una banda con un sonido y una letras increíbles en español llamada Caifanes.

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Aquel niño que creció en los noventas sabía que algo estaba por venir, si, los 90´s y Nirvana se encarnaron a mí, diversificaron ideas, el sueño y las ganas de no tener una vida normal, pues en gran mayoría cinco de siete nietos que nos reuníamos cada fin de semana en la casa de los abuelos no queríamos una vida simple, ¿Porqué? Porque ahí estaba la música, había llegado a nosotros en el mejor momento y con lo que a nuestro parecer eran las mejores notas que hasta la fecha nadie jamás podrá igualar.

Ahora caigo en que no se debe buscar a la música, ella llega sola y se coloca ahí de frente a uno, debajo de ese árbol de limones, vestida con el atuendo más provocativo, seduciendo sonido a sonido, acariciando, enchinando la piel… Entonces me invita un trago en la oscuridad, busca cualquier motivo para equivocar su camino y rociar sobre mi cuerpo aquella bebida, porque lo único que quiere es que la tome con fuerza y la haga mía…

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