“Sequel to the prequel” de Babyshambles ¿Madurez o envejecimiento?

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por: J. Ismael Canales

 

Si ustedes rozan los 30 años de edad, sabrán lo que se siente dejar los veintes, dejar toda esa energía, todos esos deseos de poder comerte el mundo, toda esa impulsividad propia de la juventud y se habrán convertido en alguien mucho más calculador, más racional y más responsable…. Pues justamente esto le pasó a Pete Doherty y sus muchachos.

 

Babyshambles nos traen una nueva placa, alejada de temas energéticos de sus anteriores discos. La voz de Pete ya no se desgarra en las canciones, los riffs rápidos y las baterías furiosas han sido cambiadas por tiempos más lentos, melodías bien elaboradas (así, a secas) y buenos arreglos, que nos remiten al sonido clásico del BritPop.

Al iniciar el álbum suena ‘Fireman’ tema que nos remite a esos Babyshambles debutantes de hace ocho años, esos que hicieron de ‘Killamangiro’ y ‘Fuck forever’ un himno en el lejano 2005, comenzamos con el pie derecho.

El segundo tema ‘Nothing comes to nothing’ (que será presentado como el primer sencillo del álbum) tiene toda la esencia del brit de los noventas, una mezcla entre Oasis y Travis con la característica voz de Doherty, pero fuera de eso no tiene nada innovador, es la fórmula que los británicos ya tienen ensayada cuando quieren hacer una buena rola, a secas, son 3 minutos con 12 de esencia británica estándar.

Dejando a un lado este par de temas, la primera mitad del disco suena a la parte tranquila de los Babyshambles, esa faceta que conocimos en temas como ‘Unstookie titled’ y ‘Albion’ (y en ocasiones suena hasta monótono).

La segunda parte del álbum es la mejor, desde ‘Sequel to the precuel’ tema que tiene todos los elementos de los rockcillos clásicos de los 60’s, ‘Dr. No’ cuya linea de bajo es un jazzeado muy interesante que junto con las armonías vocales repitiendo el título de la canción, nos llevan a una escena de película antigua, a estar en la barra bebiéndonos un trago mientras en la pista bailan lento las parejas.

‘Penguins’ es un tema que va creciendo poco a poco, añadiendo a una balada lenta guitarras distorsionadas y coros, convirtiéndola en una de las mejores canciones del álbum. Los violines que acompañan de fondo a ‘Picture me in a hospital’ y las guitarras acústicas le dan un toque campirano/country a este tema, algo nuevo en los británicos.

‘Seven shades of nothing’ es de nuevo uno de esos temas “genéricos” de los Babyshambles, usan la fórmula que ya conocen y dominan. En cambio el tema que cierra el álbum ‘Minefield’ es una canción oscura con una guitara fría y un acompañamiento al estilo de Nick Cave, un tema que nos muestra que estos muchachos ya no son unos veinteañeros…

Lo malo de llegar a los treinta es que en ocasiones no sabes cómo tomarlos, puedes ser esa persona madura, reflexiva, metódica, perfeccionista o puedes caer en la paranoia y sentirte sin fuerzas, cansado, tedioso y aburrido, como un anciano.

Eso es lo que pasa con este disco, a pesar de tener buenos chispazos y momentos, principalmente en la segunda parte, “Sequel to the prequel” no es un álbum que nos demuestre el nuevo camino de Doherty y compañía, tampoco es el gran regreso que todos esperábamos después de 6 años, es un disco que nos deja con más dudas que aciertos, ¿Babyshambles alcanzaron esa madurez o ya se están volviendo viejos?

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