Te Amo, David Bowie

bowies

“Wehad a friend, a talkingman
Whospoke of manypowersthat he had
Not of thebest of men, butOurs

Weusedhim
Welethim use hispowers
WelethimfillOurneeds
NowWe are strong.”

Cygnet Committee, Space Oddity, 1969

David Bowie.

¿Por qué nos duele TANTO la muerte de Bowie? Al principio pensé que porque lo conocíamos y lo comprendemos, porque todo artista en su obra muestra su alma y si uno entiende esa alma, la ama. Pero no me parecía suficiente para justificar TANTO dolor.

En mi TL de Twitter leí que Bowie nos enseñó a amar nuestras rarezas y eso tenía mucho sentido para explicar nuestro dolor. Nos enseñó a amar nuestras rarezas, pero no lo hizo como lo hacen otros, con discursos cursis de libro de superación personal.

Él no hizo una canción echa porras como Beautiful de Christina Aguilera, cuyo video está lleno de cosas que la sociedad ve como problemas (gordura, anorexia, adolescentes), ni nos dice “monstruos” como Lady Gaga llama a sus fans, ni “motherfuckers” como les dijo Madonna a los suyos al cantar Rebel Rebel en homenaje a Bowie durante su actual gira (por cierto, Gaga y Madonna, una a través del plagio y la otra explícitamente enunciado, no niegan la influencia de Bowie, de quien dicen les enseñó a ser ellas mismas).

Bowie no nos echaba porras, sólo era él mismo y lo disfrutaba y eso, tristemente, es ya bastante revolucionario en este mundo. E hizo algo más: creó un universo, sin duda extravagante, pero necesariamente ilusorio, es decir, no nos anima aceptar lo que somos señalando la realidad como los ejemplos citados, sino que nos invita a dejar esta realidad que es de hecho en la cual existen también quienes nos juzgan, en la cual nosotros no encajamos porque tal vez esta no sea nuestra realidad.

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Cuando Lou Reed murió, en este mismo espacio escribí que él le pintó el dedo a la sociedad con sus canciones, pero sus canciones eran parte de la realidad. La retratada, la criticaba, la negaba, pero estando en ella. Bowie, en cambio, se salió de este mundo, el universo que hizo, el mito de sí mismo ubica su origen fuera de la tierra. Por eso las convenciones terrestres no le iban y era más que humano, más que un hombre con lo que ese género manda. Tampoco era una mujer, un gay ni un travesti. Era David Bowie.

I will fight for the right to be right

El epígrafe al inicio de este texto pertenece a la canción Cygnet Committee, la cual se sabe fue escrita cuando Bowie se decepcionó de los hippies, según él mismo le dijo al escritor George Tremlett en 1969:

“Soy yo mirando al movimiento hippie, diciendo cómo todo empezó tan bien pero se fastidió cuando los hippies se volvieron como todo el resto, materialistas y egoístas” y que en ella ataca “a aquellos que no saben qué hacer consigo mismos, buscando siempre a gente que les muestre el camino. Se ponen la ropa que les dicen, y escuchan cualquier música que se les dice. La gente es así”.

En 1971 en otra entrevista diría que Cygnet Committee –para algunos su primera obra maestra y para mí su piedra de toque- era

“un grito a la jodida humanidad. (…) Amo a la humanidad, la adoro, es sensacional, sensual, excitante, brilla y es también patética a la vez. (…) Me gustaría creer que la gente sabía por lo que estaba luchando y por qué querían una revolución y exactamente qué es lo que no les gustaba. Me refiero a que sacrificar una sociedad o los objetivos de una sociedad es mandar al infierno a mucha gente, y eso me asusta, que deba haber tal división en la que un grupo de gente estén diciendo que otro grupo debe ser aniquilado. Sabes que no puedes rebajar a nadie. Sólo puedes intentarlo y entenderlo. El énfasis no debería estar en la revolución, sino en la comunicación”.

Creo que al final Bowie dejó de estar decepcionado de la gente e hizo algo mucho mejor: creó una cosmogonía para darles, para darnos, un lugar donde ser nosotros mismos, al menos por un día.

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