Viernes de reconocimientos, diplomas y graduaciones: #XVL14 día dos

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Si bien la segunda jornada de cuatro de los XV años del Festival Vive Latino también fue diversa, maratónica y titánica como la primera, el viernes 28 de marzo fue el día de las pruebas de músculo, los reconocimientos y escaladas de nivel de artistas que han venido trabajando fuerte por años.

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Segregados VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Helado Negro VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Helado Negro VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
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Pellejos VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Polyphonic Spree VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Polyphonic Spree VL14. Foto: Miguel Ángel Luján

Directos desde las rejas de la periferia, Segregados abrió la calurosa y ardua jornada, llamando la atención de los curiosos de su historia, los ocasionales fans del ska y los ritmos afrolatinos. Carlos Marks dio muestra de su calidad y originalidad, con su propuesta lúdica y abstracta.

Mooi VL14. Foto: Fabián Zugaide
Mooi VL14. Foto: Fabián Zugaide
Ana Tijoux VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Ana Tijoux VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Juana Molina VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Juana Molina VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Caloncho VL14. Foto: Fabián Zugaide
Caloncho VL14. Foto: Fabián Zugaide

Fue un festival en el que los artistas que venían pujando fuerte se consolidaron (Juana Molina, Pedropiedra, Ana Tijoux, Camila Moreno y Furland), en el que las propuestas con poca difusión lograron atraer la atención y despertar los oídos de un público en apariencia ajeno al Vive Latino (Cómo Asesinar a Felipes, Daniel Maloso y Helado Negro), y en el que los grandes demostraron que aún continúan vigentes y con colmillo (Ely Guerra, Los Tres, Banda Bostik y The Polyphonic Spree).

Jumbo VL14. Foto: Fabián Zugaide
Jumbo VL14. Foto: Fabián Zugaide
Caballeros del Plan G VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Caballeros del Plan G VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Cómo Asesinar a Felipes VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Cómo Asesinar a Felipes VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Banda Bastón VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Banda Bastón VL14. Foto: Miguel Ángel Luján

Un cartel como el que apreciamos el viernes, pese a lo variopinto y extremo de género a otro, parecía impensable hace diez años, con una escena del hip hop cada vez más robusta, en plena forma y con fuerte conexión con su público (Banda Bastón, Caballeros del Plan G y Fermin IV, quien a pesar de su mensaje cristiano tuvo una recepción positiva). Un Vive Latino al que las experimentaciones sonoras no le son ajenas (Alex Otaola, URSS Bajo el Árbol o el atípico uruguayo Dani Umpi) o que guarda un respeto y paciencia mayor que en otras emisiones, una apertura más inclinada a disfrutar una experiencia y conocer, que ver a sus favoritos (aunque sí los hubo y por montones).

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Banda Bostik VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Banda Bostik VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Los Tres VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Los Tres VL14. Foto: Miguel Ángel Luján

Mientras Charly Montana (fantástico para muchos, una caricatura de sí mismo para otros) cerraba el tercer escenario, los australianos de Cut Copy calentaban el escenario principal con sus beats y estilo, que puso a bailar a toda la multitud, -que si bien tampoco abarrotó el Foro Sol sí fue de las presentaciones con mayor entrega “unánime” del viernes- que sólo contaba los minutos para el plato fuerte de la noche: Arcade Fire.

Love Of Lesbian VL14. Foto: Fabián Zugaide
Love Of Lesbian VL14. Foto: Fabián Zugaide
Ely Guerra VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Ely Guerra VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Ely Guerra VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Ely Guerra VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Cut Copy VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Cut Copy VL14. Foto: Fabián Zugaide

Los canadienses reafirmaron votos con su público mexicano, uno de entrega total y apasionada, y de paso demostraron por qué motivos una banda se gana el status de “headliner” en un festival de tales dimensiones, que mantiene el título de mejor banda de rock del momento y de paso, entrega una presentación por demás memorable.

Arcade Fire VL14. Foto: Fabián Zugaide
Arcade Fire VL14. Foto: Fabián Zugaide
Arcade Fire VL14. Foto: Miguel Ángel Luján
Arcade Fire VL14. Foto: Miguel Ángel Luján

El público coreaba todas las canciones, que desde el inicio no dieron tregua en cuanto a hits, emotividad y energía se refiere: “Reflektor”, “Flashbulb Eyes”, ya de por sí piezas consolidadas en el gusto de los fans, dieron paso a las enormes “Neighborhood #3”,  “Rebellion (Lies)”, “Joan of Arc” y “The Suburbs”. En cuatro discos, Arcade Fire ha refinado su sonido y madurado su set en vivo, el cual llegó a las diecisiete canciones, sin ningún hueco. Una presentación para el anuario, con sonido sólido, impecable y sumamente amarrado. Todos sus integrantes son grandes ejecutores en vivo, carismáticos, que con sus coloridos atavíos amasan un “todo” que detona con la compenetración de su público. Resulta un cliché decir que pocas bandas logran algo así en el escenario, hay que decir que si Arcade Fire despierta dudas en algunos escuchas de sus discos, en vivo las disipa todas. Se nota que alguien le aprendió muy bien los trucos a David Bowie y a los Talking Heads. Definitivamente el gran cierre de la noche, que va subiendo la intensidad y el tamaño de las sonrisas de los asistentes al festival; lo que la noche del jueves se llevó a casa Nine Inch Nails, Arcade Fire se empaquetó de vuelta el botín para dejar muy alto el estandarte a igualar los dos días restantes.

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Arcade Fire VL14. Foto: Fabián Zugaide
Arcade Fire VL14. Foto: Fabián Zugaide

Es cansado, sí, y logra perfilarse casi imposible en el plano general (¿bromean?, ¿cuatro días de festival?, ¿cuatro escenarios, más de 170 bandas en jornadas de más de diez horas?), pero el Vive Latino es el festival que es gracias a esos pies hinchados, esas gargantas afónicas y esas caras reventadas felices por el sol. Muchos siguen viendo un encanto refrescante en todo aquello, pese a todo y “todos”, creen que sigue valiendo la pena agotarse por aquello que le apasiona. Y eso perdura y trasciende gustos, modas y marcas, clima castigador y aglomeraciones multitudinarias. Que la música continúe agotándonos.

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