Asesinan a periodista y activista en Afganistán; ¿Y en México?

Tendencias 11/12/2020

Asesinan a periodista y activista en Afganistán; ¿Y en México?

La periodista y activista Malala Maiwand fue asesinada a tiros la mañana del jueves en un ataque al salir de su casa.  Malala viajaba a bordo de su auto, cerca de la provincia de Nangarhar, cuando un grupo armado de hombres comenzó a dispararle, según Attaullah Khogyani, vocero del gobernador de la región.

Mucho se especula sobre el grupo que se adjudica el atentado, todo apunta al Estado Islámico. Hoy, Malala Maiwand se ha convertido en un número más al conteo de periodistas asesinadxs en Afganistán, sumando 51 en total,  desde el derrocamiento de los talibán.

Ella no solo era periodista, comentarista de cricket, deporte muy popular en el país, también fue activista en pro de los derechos de mujeres y niños.

Los ataques dirigidos a periodistas y activistas de los derechos humanos han aumentado no sólo en Afganistán, también en México y muchos países de Latinoamérica.

“Activismo: Actitud o comportamiento de las personas que participan en movimientos de tipo político o social.” – Oxford Lenguages

Pareciera ser que el activismo es una sentencia de muerte en México. En un ranking de 180 países que calificaba la libertad de prensa, México calificó en el lugar 144.

Al iniciar el año, fue asesinada Isabel Cabanillas, activista feminista de Ciudad Juarez, en febrero de este año fue asesinado el activista muxe Oscar Cazorla, defensor de los derechos LGBT+. Otro caso de activismo que ha sido desgarrador por la crudeza de los hechos, es el de Marisela Escobedo, afortunadamente ahora, gracias al documental de Netflix, tiene cuerpo su lucha, ha sido visibilizada y nos deja clara la situación de sistema jurídico en México.

Muchas madres y padres, se ven en la necesidad de buscar a sus hijos e hijas desaparecidos, la creación de colectivos que acogen a estás personas y les dan apoyo emocional, económico pero sobre todo, aportan solidaridad y empatía, dejan en evidencia la realidad corrupta de la relación entre el Estado y la sociedad.

Además, el pasado 5 de noviembre, se confirmó la muerte de Juan Aquino, defensor nahua de los bosques del estado de Guerrero, él fue fundador de la Reserva Ecológica del Centro de Tecaballo de Guacamayas y Murciélagos. Actualmente el activismo ambiental es el más peligroso.

Estos son solo algunos ejemplos de los muchos que hay y aunque el homicidio es la agresión más grave a la que son sometidos aquellos que se unen a las luchas sociales, también se incluyen, amenazas, criminalización, hostigamiento, movilidad forzada, intimidación, desaparición forzada, robos, secuestros, entre otras. Estas personas son violentadas constantemente, tanto por el crimen organizado, como por el gobierno federal.

 

En varias ocasiones se ha señalado que los mecanismos existentes en México para proteger a los activistas y luchadores sociales son insuficientes, ineficaces e intangibles. El mecanismo de Protección para las Personas Defensoras de Derechos humanos y Periodistas, fue creado en 2012, aún así, no ha logrado reducir las agresiones. Todo esto se debe que dichos mecanismos son reaccionarios, no preventivos, es decir, no es hasta que ocurre una tragedia que los protocolos se activan.

Los tintes de colusión, corrupción e impunidad en el sistema jurídico y las herramientas normativas también juegan un papel importante en la ineficacia en la protección de activistas.

Pareciera que los intereses del Estado son opuestos a las demandas sociales de la población, lejos de mantener la necesidad primaria que es el cuidado, las respuestas a lo antes mencionado no son más que mecanismos deficientes, políticas públicas de asistencia inmediata, reactivas, carente difusión de causas y una impunidad estoica al pasar de los sexenios.

 

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