Ceremonia 2018: Soulwax, la rebelión de las máquinas belgas

Festivales de Música 20/03/2018
Soulwax. Sónar 2017

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Ceremonia 2018: Soulwax, la rebelión de las máquinas belgas

Hace cerca de quince años, los hermanos Dewaele le dieron un apretón de tuerca interesante a la música electrónica, demostrando un punto que lo mismo tenía de simple que de innovador: el rock y el punk más mugrosos (desde la actitud hasta la música) podrían tener cabida en la electrónica más fina y poderosa de la pista de baile. Tras liberarse de su primera etapa roquera (1996-1998), Soulwax había dado vida a más de una década entregada a la música más poderosa del mundo. Hoy, de cara a su participación en la edición 2018 del festival Ceremonia, los belgas vienen por su trono, con uno de los shows más deliciosos de la música contemporánea.

Si habría que ser fiel con la verdad tendríamos que recurrir al nacimiento del Nite Versions (2005), cuarto opus de Soulwax con el que conocieron todo el mundo ya sea en su versión banda en vivo, como a través de ese monstruo de dos cabezas llamado 2ManyDjs, registrando algunas de las mejores fiestas que haya visto México durante la década pasada. Rock con beat, electrónica con guitarra, cuerpos sudados y fiestas interminables de mano de Stephen y David Dewaele, quienes plantaron un estandarte muy difícil de destruir, incluso por ellos mismos. Eran sexys, peligrosos y sumamente recios arriba del escenario.

El periplo de Nite Versions (2005) a nuestras fechas fue intenso, poderoso y aparentemente tan interminable, que de forma razonada el tema comenzó a dar de sí: las visitas continuas seguían siendo maravillosas, mas no innovadoras. Soulwax seguía tocando increíble y potente en vivo, pero su set varió poco en cerca de diez años. Los años no habían pasado en balde.

Muchos crecimos con Soulwax y tuvimos un referente de lo que una buena fiesta con baile podía ser: bajos gordos, secuencias impresionantes y diversión a tope, sin puntos intermedios. Ver a Soulwax durante la segunda mitad de la primera década de los dos mil fue una experiencia de riguroso culto, un abrevadero de influencias y estilos bajo una misma luz; los mashups más brutales, las cuerpos más hermosos en la pista de baile y el eslabón perdido entre lo mejor de la música de guitarras de la década de los setenta y ochenta, en maridaje supremo con el house y el techno moderno más anómalo de su momento, los poseía la banda de los hermanos Dewaele, sin duda alguna.

Como pasa con todo fenómeno de relevancia, Soulwax fue perdiendo fuerza poco a poco, ante la ausencia de material de estudio nuevo y una renovación de set lo suficientemente notable como para volar cabezas. Muchos pensaron que el fin había llegado, dado que ¿quién en su sano juicio puede aguantar la fiesta por más de diez años? Si querían ser recordados con decoro, Soulwax sabía que el beat tenía que bajar o desaparecer, sí o sí.

Ante el beneplácito de los fans más aguerridos y sorpresas de sus detractores, el inicio de 2017 rompió con un silencio discográfico de más de diez años. Ante la expectativa de los años, la edad y la frescura de años anteriores de cara al futuro, From Deewee (2017) fue un album que si bien análogo, inteligente y potente a su manera, muchos no se entregaron por no albergar el dinamismo y “violencia” que en durante los años del Nite Version. La pulcritud y el colmillo en estudio habían sido el contrarreste de una disminución en el beat…aparentemente.

Contraseñas, claves, guiños. Todo ese disco nuevo fue una suerte de as bajo la manga para entrarle a la segunda década que se viene como mandaban los cánones mismos de Soulwax: adelantados y visionarios. Ni tarde ni perezosos, las primeras reseñas de la gira de From Deewee daban cuenta de una renovación brutal de los belgas en vivo, con sintetizadores análogos, tres baterías y hasta una bella cabeza-disco ball en el escenario, que son la escenografía de un show brutal como pocos.

Lo que vamos a presenciar el próximo sábado 7 de abril en el Festival Ceremonia es una muestra de uno de los mejores conciertos de música de los últimos diez años, sólo igualado por unos monstruos como lo son Soulwax en vivo. Quien no quiera creer que las máquinas belgas han regresado por su venganza y hambre de baile y sudor, que se atenga a las consecuencias. Venimos del pasado y del futuro a decirles que una parte del fin de semana en realidad está más viva que nunca. Avisados están.