Elsa y Elmar sorprende en su concierto en el Lunario

Reseñas de Conciertos 10/10/2018

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Elsa y Elmar sorprende en su concierto en el Lunario

Debo admitir que conocí a Elsa Carvajal (Elsa y Elmar) a través de otros músicos y, en realidad, poco me había detenido a escucharla. Conocía alguna canción, su ritmo y ese aire tropical muy propio de Latinoamérica. 

Los alrededores del Lunario estaban rodeados de seguidores de los Caligaris, grupo que también ofrecía concierto ese 6 de octubre.

Supuse (y mal) que habría poca gente en el Lunario. Iba con tres canciones en la cabeza, esperando que las cantase.

En la entrada regalaban en la compra del boleto regalaban el disco que la colombiana presentaría esa noche.El espectáculo era para todas las edades, así que no era raro ver a niñas esperando ver su cantante.

Sobre las 20:00 hrs se detuvo la música de fondo que ya auguraba un concierto donde ibas a bailar o, por lo menos, te ibas a divertir. 

Estamos acostumbrados a que los teloneros sean músicos de la línea musical del cantante principal, sin embargo, este concierto inició diferente. Un hombre sale al escenario. Es un mago, ¿no les parece original?.

El Lunario si iba llenando a tal punto que, si te descuidabas un poco, ya tenías a diez a lado tuyo esperando a Elsa.

El show de magia continuaba sobre el escenario con algunos entusiastas de la magia que subieron a ser cómplices de los trucos: billetes rotos y recuperados, claves de teléfono descubiertas y bebidas transformadas eran parte de espectáculo.

La gente vitoreaba y estaba atenta para ver si podía pillar la trampa, era algo distinto y eso me gustó mucho.

Sobre las 20:50 Elsa y sus músicos salieron a un escenario adornado por una bola disco. La gente gritaba. La colombiana comenzaría a develar las canciones de su reciente material discográfico y recordar otras tantas de Rey, su primer disco. 

Sus músicos de blanco. Ella brillaba, literal y energéticamente; un top planeado de brillos y un pantalón negro resaltaban su alegría. Saludó y las pantallas de atrás mostraban imágenes que contrataban la presencia de Elsa y Elmar. 

Canciones como “Kmbiar”, “Planeando el tiempo”, “La ventana”, “Para mí”,  “Puntos medios”, “Payaso”, “No, no, no” o “Manera de amar”, entre otras, llegaron con su sonido fresco, bailable y con buena onda.

Ella se movía despreocupada, se la veía feliz y con una energía que contagiaba. La pantalla pasaba desde diamantes hasta alguna isla griega, de jaguares a corazones y rayas. Sus fans bailaban y cantaban o tarareaban las canciones que no conocían.

Algunos gritos de “te amo”, “eres la mejor”, “estás hermosa” fueron respondidos por la cantante de manera amable, contenta y con una sencillez que te daban ganas de abrazarla y bailar con ella. Así, desde la perspectiva de alguien que poco conocía su trabajo, me pareció la colombiana.    

Sus padres y abuelos la veían entre el público. Todos seguíamos sus pasos estilo Selena. Jugaba en el escenario y siempre tenía una sonrisa.

Bonito gesto regalar su disco y prometerle a sus seguidores más sorpresas, como la aparición de Daniela Spalla en un cover de la Factoria que nos transportó directamente a los 2000. Luces, papelitos y una suerte de aire comprimido inundaban la sala.

Era inevitable no bailar, reír y sentir cómo el cuerpo digería el ritmo latino de Elsa. 

Salí con un gran sabor de boca por haber visto un concierto ya en su inicio diferente, lleno de luces y energía. Creo que no fui la única, la vox popolli decía a la salida que fue un gran gran espectáculo, de calidad y que ella –Elsa– es absolutamente talentosa y bella.

Concuerdo. Ahora su música me gusta más y no deja de ponerme de buen humor. ¡En hora buena, Elsa, fue un gran concierto!

 

Fotos Cortesía: Diego Guillén