Guía Freim para comprar viniles en línea

Música 05/04/2017

Guía Freim para comprar viniles en línea

El revival del vinil sigue caminando, cada vez con paso más firme, y aquellos platos de petróleo que fueran un signo de la nostalgia, hoy están reposicionándose como lo que siempre han sido: el medio de registro más fiel para disfrutar la música que nos gusta.

Aunque dicho sea al margen, no toda la música se aprecia bien en vinil. Hoy por hoy, después de dejarse ir por la ola, volver a leer los registros y comprar con cabeza fría, sabemos que un disco mexicano de los ochenta se aprecia más por su valor histórico o curiosidad nostálgica que por su calidad sonora, ya que buena parte de lo fabricado en la época es casi tan delgado como un flexidisco Verbatim (es un decir). También, por poner un ejemplo, buena parte de las reediciones que hay sobre discos que nunca fueron editados en vinil, o música de los noventa, no necesariamente gozarán del poder y fidelidad que el vinil brinda.

Ahora sabemos también que para que un vinil nos oferte sus jugos como se debe, hace falta una buena inversión en una tornamesa, un buen equipo de sonido y por supuesto discos en estado óptimo. A veces es mejor una reedición o la cosa nueva (por ejemplo, las reediciones remasterizadas de la primera etapa de los Tindersticks, o de Nick Cave, son una completa delicia), pero se sabe que si el vinil deja que la nostalgia gire como es debido, ese rock setentero es donde le debes trepar.

Cierto, hay mucho de pose, fetichismo y aspiración en convertirse en un coleccionista de vinilos hoy en día. No son prácticos, no son baratos y hay que tener un cuidado especial con ellos. Sin embargo, quien ya pasó la barrera de andar escarbando tianguis y emocionarse en las tiendas porque se encuentra una joya, sabe que el vinil embruja, te chupa y no te suelta. Una adicción por las portadas, las ediciones especiales, los sonidos análogos, los bajos gordos, la línea con pelos tridimensional a la que nunca se acercará la compresión digital ni de lejos.

Si ya eres un asiduo más o menos regular a los vinilos, y eres un comprador que se aprecia de seriedad y tiene claro lo que anda buscando, seguramente ya te diste cuenta que no vas a encontrar ni de chiste una primera edición de Velvet Underground en menos de 7,000 pesos en buen estado en la Lagunilla. El Internet te entrega con la facilidad del comercio electrónico todos los caminos para hacerte de esas primeras ediciones, tirajes limitados o ediciones especiales que, pareciera mentira, hoy en día aún no se arriesgan a traerlas las 10 tiendas de discos especializadas en la Ciudad de México.

A continuación te compartimos nueve puntos clave que te servirán de ayuda previo a tu aventura de “digger virtual” en pos de tu colección ideal. Ahora ya eres maduro (a) y sabes que esa edición mexicana de The Wall tiene un valor más simbólico que mercantil. Es hora de tener los discos que siempre soñaste con el poder de la web… y tu cartera.

 

1. Ahorra un chingo

Ya te diste cuenta que tu cartera se vacía y el anaquel apenas lleva unos cuantos platos. Más si son ediciones importadas, numeradas, especiales o rarezas. Paso a pasito, sin desesperarse, tienes que saber que así como los libros, nunca se tienen todo los que se quieren, ni se escuchan todos los que se tienen.

Aprende a escoger tus batallas y vuélvete en un comprador inteligente. Es fácil y rápido acabar en la quiebra, ya que esto es una golosina, más en internet que no ves el dinero, sólo sientes los intereses del crédito o sientes el sabor del atún en lata al fin de la quincena. Procura destinar un monto fijo para no gastar de más, o ponle un límite a tu cuenta de Paypal o a tu tarjeta de débito o crédito. En promedio, un buen disco nuevo oscila entre los 700 y los 1,200 pesos ya con envío. Sin embargo, esto se puede disparar si lo que quieres es un boxset de los Flaming Lips (2,300 pesos) o la colección de Desintegration Loops de Basinski (3,000 pesos). Sí, la realidad es que el coleccionismo es un vicio caro y hay que ahorrar. Es comprar arte a una escala más aterrizada, pero que se rige bajo los mismos principios de la oferta y la demanda.

 

2. Lee, lee, lee

En internet, así como en la vida real, abundan los coyotes y los abusivos. Un tío en España te va a querer vender su primera edición de Los Planetas, rayado, en un ojo de la cara, y tú desde este lado del orbe sólo pagarás 18 euros por el plato (una ganga) y 24 por el envío. El resultado puede ser fatal si no estás enterado. Procura investigar a profundidad sobre lo que quieres y lo que vas a comprar. Hay versiones de las cosas, las ediciones japonesas comúnmente son caras, pero un Julio Iglesias japonés vale realmente medio kilo de pepinos.

Procura conocer el valor de las cosas, si es una primera edición es más costosa, si tiene tracks ocultos y se tiraron pocos, o con un afortunado defecto de fábrica, la cosa se eleva aún más. Los discos de Swans que serigrafía a mano Michael Gira, generalmente cuestan una pasta pero aún te puedes hacer de una copia con unos pesos, por poner un ejemplo.

 

3. Escoge tus sites de preferencia

Nada como acudir a tu tienda de preferencia. Poco a poco te vas acostumbrando a los precios y a los métodos, es como ir a la cocina y saber que el pudín te espera en el lugar de siempre. Nada como sentirse en casa a la hora de comprar discos en internet. Sin duda alguna, la Biblia del coleccionismo sigue siendo ese monstruo de base de datos que es Discogs, plataforma en la que también puedes vender, y en la que encuentras los pormenores de la venta y las ediciones: qué versión es, cuántos lo tienen y cuántos lo desean, está dañado, se tocó una vez, está sellado, tocado por la mano de John Cage… lo que quieras.

Sin embargo, Discogs tiene la fama de ser muy caro, si no sabes la oleada te puede comer y puedes comprar un pastón por esa primera edición del Nevermind, que bien te pudiste hacer de una más barata en eBay o en un foro. Ante lo muy nuevo, vale la pena ir a revisar a la reedición, si lo que buscas es tener el disco y escucharlo, que sólo poseer una joya histórica.
También échale un ojo a Boomkat.com, el sitio para entrarle a las ediciones nuevas con singular puntualidad: preventas, ediciones raras, de colores, internacionales, electrónicos y rarezas varias para los coleccionistas contemporáneos serios. Boomkat suele estar tan o más caro que Discogs, pero en algunos casos no, y en otros tantos ahí es donde hay que aterrizar primero, ya que el precio caro de Boomkat puede ser una contraseña en comparación con otros, a la hora de sumar envíos e impuestos. Mucho ojo en las letras pequeñas.

Amazon es competitivo en este mercado por obvias razones, su servicio de primera y sus precios competitivos. Si tienes prime, rebasas los 35 dólares de consumo y tienen ese disco que quieres, ya la hiciste, puede que acá encuentres a mejor precio todo lo nuevo convencional: Run The Jewels, Radiohead, Kanye West, Rihanna, Jack White, etc.

Otras opciones son SoundStageDirect.com (para discos nuevecitos), VinylLoop.com es un lugar para encontrar buenas ofertas, bajo previo registro, y ForcedExposure.com tiene cosas buenísimas. Pero si lo que quieres es comprar joyas, cosa en serio, rarezas limitadas de música rara, date un chapuzón a Vinyl-On-Demand.com, para que te vayas de pompis.

4. No todo en la vida es reedición

No todo lo que brilla es oro, y no todo lo nuevo es mejor. Muchos de los viniles nuevos se fabrican con discos molidos. Si lo que quieres es una flamante reedición, que valga la pena y suene perrón, procura mucho que sea una cosa remasterizada, que se fabrique con vinyl virgen y tenga un grosor superior a los 180 gramos para que valga la pena, sobre todo si lo que vas a armar es rock o jazz en su vena más cochambrosa, ahí es donde vale mucho la pena la reedición. Ahora bien, si no te pudiste hacer de las primeras cosas de los Chemical Brothers o Portishead, las reediciones no salen tan caras y están jefesonas, aunque ya te puedes hacer de una copia sin gastar mucho por el envío en cualquier tienda de discos, algunos hasta en un MixUp. Quien esto escribe, prefirió una buena reedición del Pet Sounds, que pagar una millonada por algo que deprecia su valor cada que se toca ante un plato de más de 40 años de antigüedad. Ya tú elige.

 

5. Compara y aprovecha

Antes de comprar vete a dar un rol a otras páginas, pregunta en foros, ármate de varias Fanpages. Algunas veces el plato es más barato porque la edición es más pobre, pero te sale más caro porque lo pediste desde Alemania. Los caminos del tipo de cambio y los aranceles son canijos y se devoran al que se queda dormido en los laureles del click. Busca, compara, aprovecha ofertas, la paridad baja del dólar. Entérate y cala antes de dar el tarjetazo por esa edición bicolor de Third Man Records, man!

 

6. Crea un sistema

Como bien te recomendamos en el punto uno, ahorrar una suma determinada mensual te ayudará a seleccionar mejor y ser más ordenado en tus finanzas disqueras. Al igual, ya sabemos que quieres todo y tanto te gusta la primera chicha peruana original como el boogaloo más mantecoso. Aguántate y vete de a leve. Lo más difícil primero, lo que más quieres, lo que creas más difícil de conseguir. Genera un orden o una lógica propia en la que tu colección genere un sentido. En caso contrario vas a comprar mucho de todo y al final puede que te desanimes y vendas por no tener nada de nada, pura cosa conseguible que bien pudiste tener en Spotify o incluso gozabas más en CD.

 

7. Vuélvete estratégico

En discogs se vale esperar, en eBay se vale esperar y pujar hasta que salga la oportunidad, y en otros sites el restock viene acompañado de una sobredemanda que puede te convenga a futuro. Si ya sabes que ese disco no te gusta, pero lo puedes comprar y se está acabando en segundos, ve por él, que es la mejor moneda de cambio para darte esa primera edición de Nick Drake que tanto soñaste. Colmillo, estrategia, ajedrez y blofeo en el mundo de los discos. Al tiro.

 

8. Ten paciencia

Igual que en el póker, quien comienza ganando sale rápido de la jugada. Quien miente, pronto lo abren, a quien fanfarronea se le excluye por fantoche. La paciencia es un valor que se atesora. ¿Te lo venden en un ojo de la cara y sabes que es escaso pero conseguible? Déjalo ir, si es tuyo ese disco volverá, con un rebajón de locura si tienes suerte. No te desesperes y no te emociones con cada discazo que encuentres, hay que saber comprar.

9. Disfruta tu colección

Se vale ser el chicho de la cuadra que tiene todas las ediciones japonesas mamonas de la etapa psicodélica de Miles, pero al final el fetichismo y onanismo se vuelve trizas si ni siquiera te gusta lo que tienes. Un amigo tenía una primera edición del primer disco de Iron Maiden, banda a la que odia con fervor pero que no vende porque sabe que es un objeto codiciado. Sólo lo saca a presumir, como chamaco mimado, qué pesado. Es padre pensar que tu colección de discos no tiene venta porque habla de ti, es tu herencia, tu legado, tu radiografía sonora más precisa, tus bebés que disfrutas limpiar, escuchar y abrir cada que tienes tiempo, nostalgia o una buena compañía en casa. Compartir y disfrutar.

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