#HablemosDe La gran abolicionista, Harriet Tubman

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#HablemosDe La gran abolicionista, Harriet Tubman

Corrió hacia la libertad, ayudó a su familia y a otros 750 esclavos afroamericanos a escapar, apoyó en la lucha para que la mujer pudiera votar. Estas son solo algunas acciones que hoy en día le celebramos a Araminta Ross quién después sería conocida como Harriet Tubman.

¿Pero quién fue Harriet Tubman? Aquí te lo cuento

Sobre su historia

Nació en Maryland alrededor del año 1820 siendo esclava, al igual que su madre y hermanos.

Su infancia fue marcada por ser rebelde y obedecer de mala gana, hasta que a sus 13 años fue agredida cuando se interpuso entre una pesa de metal al intentar defender a otro hombre esclavizado. Esto le provocó secuelas, como alucinaciones que ella interpretaría como mensajes que Dios le enviaba.

Tiempo después John Tubman, un afroamericanos libre, solicitó permiso para casarse con ella. Planeaban formar una familia y creían que Edward Brodess, dueño de la granja donde trabajaba, cumpliría la palabra de su padre de dejarlas libres cuando la madre de Araminta cumpliera 45. Eso nunca pasó.

En 1849, después de que Edward Brodess muriera, su hijo planeaba vender a Harriet, esto significaría que no volvería a ver a su familia. Por lo que huyó sola, emprendiendo un viaje desde Maryland hasta Pensilvania, estado donde se aspiraba a abolir la esclavitud. Todo esto con ayuda del Ferrocarril Subterráneo.

La Moisés de su pueblo

Cuando fue libre, adoptó el nombre de su madre y el apellido de su esposo; Harriet Tubman nunca sería olvidada. A tan solo un año de acentuarse en Pensilvania, ella sola regresó para ayudar a escapar a sus hermanos. Volviendo a dejar atrás a su ahora ex esposo, quien había vuelto a casarse.

Harriet regresó en 13 ocasiones para ayudar a escapar a otros, brindando información a otros tanto para que pudieran escapar por su cuenta. Con tan solo un arma corta y su fe en Dios, logró conducir a 70 afroamericanos hacia la libertad.

Todo esto le bastó para que poco a poco fuera conocida como «Moises«, ya no sólo era Harriet, se convirtió en un símbolo de libertad y poderío. Era temida por las granjas de que se llevarán a los esclavos que habitaban en ellas.

«La maquinista»

Poco a poco entabló vínculos con otros abolicionista intelectuales blancos  afroamericanos, aunque Harriet fuese analfabeta, su conocimiento guío a la sociedad del Ferrocarril Subterráneo.

«Swing low, sweet chariot. Coming for to carry me home» (Muévete lento, dulce carruaje. Que vienes para llevarme a casa)

Esta asociación multirracial, aún presente en los coros gospel de la música, colaboró para liberar alrededor de 100,000 esclavos. Bajo la analogía, dónde el ferrocarril era la ruta de escape, los pasajeros eran los esclavos y quienes los guiaban eran los maquinistas, nuestra querida Harriet fue la principal maquinista.

La general Tubman

La Guerra civil fue inminente gracias a las leyes que permitían a los hacendados perseguir a los esclavos, pues los estipulaba como propiedad. Tubman sirvió al ejército de unión como soldado y espía. Su conocimiento del campo de batalla fue esencial para lograr sus propósitos.

En 1863, se encargó de dirigir una redada en el río Combahee liderando a 150 soldados afroamericanos. De esta forma liberó a alrededor de 750 esclavos, siendo así una de las pocas mujeres en la historia de Estados Unidos en liderar una expedición armada.

Pilar del afrofeminismo

Los últimos años de su vida los dedicó a luchar por los derechos de las mujeres, específicamente el derecho al voto. Ella viajaba narrando sus experiencias en la Guerra Civil y visibilizando la aportación e importancia de la mujer en la sociedad.

En 1886, dio el discurso de apertura para la Fundación Nacional de Mujeres Afroamericanas. Un siglo después, en la década de 1970, cuando la segunda ola del feminismo comenzó a cuestionar las diferencias raciales de sometimiento gracias a Bell Hooks, Angela David, Audre Lorde, entre otras, surgió el Colectivo del Río Combahee en honor a Tubman.

El 10 de marzo de 1913, La maquinista murió rodeada de su familia y mucha gente que fue liberada. Harriet Tubman fue despedida con el coro «Swing low, sweet chariot» mientras ella decía Voy a prepararles un lugar.