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Kaleidoscope, un gran álbum de Siouxsie and the Banshees

Kaleidoscope, un gran álbum de Siouxsie and the Banshees

Para inicios de los años ochenta los londinenses Siouxsie and the Banshees habían dejado el punk atrás, pues lejos quedaban esos tiempos en los que la frontwoman Siouxsie Sioux y el bajista Steve Severin formaban parte del Bromley Contingent, un grupo de jóvenes punks que eran fans incondicionales de los Sex Pistols y en el que también estaba el cantante Billy Idol.

Kaleidoscope, un disco clave del post punk

Justamente, a principios de agosto de 1980 fue cuando la banda publicó su tercer álbum llamado Kaleidoscope. Para esta época, sus coqueteos con la música de aires oscuros era más que evidente, ya que el post punk era la tendencia dominante de aquella época.

El disco podría decirse que marcó un antes y después en su trayectoria, porque había sufrido la marcha de dos integrantes, pero llegaron el baterista Budgie (quién, por cierto, también se convirtió en compañero sentimental de Sioux) y John McGeoch como guitarrista, este último le imprimió un sello muy distintivo a la agrupación y no por nada fue una gran influencia para gente de la talla de Johnny Marr.

La canción que nos da la bienvenida es el single Happy House, un hermoso tema cuya letra da a entender que habla sobre una familia disfuncional mientras es acompañada por un singular ritmo en la batería inspirado en el reggae. Después sigue Tenant, una pieza muy synth y oscura a la vez donde la voz de Siouxsie luce bastante bien, las siguientes dos rolas que son Trophy y Hybrid destacan gracias al sonido minimalista pero complejo que logran transmitir, justamente en la segunda mencionada el bajo juega un papel importante en su desarrollo.

Tampoco podemos olvidarnos de la mágica y misteriosa Luna Camel, en la que la voz de Sioux suena muy dulce, el track siguiente es Christine, sencillo que se caracterizó por ser tener una guitarra acústica. Algo sumamente diferente a Desert Kisses, dicha melodía recuerda a los inicios de The Cure y quizás, no estoy equivocada porque años después Robert Smith sería miembro de los Banshees.

Ya casi nos acercamos a la parte final, es aquí donde aparece la emblemática Red Light, en la que se escucha el sonido de una cámara y se trata de algo relacionado a la letra. Aún no terminamos, porque tenemos a la magnífica Paradise Place, otra canción muy post punk que suena muy The Cure o Echo and The Bunnymen, Kaleidoscope cierra con la extraña Skin.

No cabe duda que este fue un trabajo en el que Siouxsie and the Banshees demostraron su evolución musical y hasta donde eran capaces de llegar. Porque este LP es considerado como uno de sus mejores trabajos y no por nada, aparece reseñado en el libro 1001 discos que hay que escuchar antes de morir.