La fatiga y la desmotivación; las secuelas de una pandemia

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La fatiga y la desmotivación; las secuelas de una pandemia

Son tiempos difíciles, en medio de tanto bullicio que, a su vez viene cargada de tanta nostalgia por los viejos tiempos. Sin embargo, en mi opinión personal claro está, que la pandemia a mi manera de ver las cosas nos ha enseñado que ni aún así hemos aprendido a vivir, a valorar, a chingarle así de claro.
Hace un tiempo vi un video de un empresario mexicano llamado David Águila, fundador y director de PrintPartners que decía que, el mexicano está muy mal acostumbrado, se levanta tarde, asiste a la mitad de sus clases, prende la tv y le pone a la cadena de siempre, la que nos invita a conocer el estereotipo e idiosincrasia mexicana; el rico se queda con la pobre, o la rica con el pobre. David recomienda no echarle ganas como cualquier mexicano que es lo primero que piensa, sino que, le “échenle tiempo”; 1 hora repasa tus apuntes de inglés, u1 hora diaria para levantar tu alcoba, 1 hora diaria para analizar aún más tu carrera.

Es normal sentirse desmotivado y harto en la pandemia, pero tenemos que cuidar nuestra salud mental

Y es muy cierto, en lugar de aprender de la pandemia, pareciera que, en lugar de incluso estar atascados en un punto, estamos retrocediendo.

El respeto a la vida propia y a la ajena; he escuchado tantas veces durante esta época la frase “la vida es para vivirla”, y si, pero hay que saber vivirla, estamos en un tiempo histórico, más de 100 años tuvieron que para para que algo así sucediera.

Para mí, lo peor viene junto con las nuevas generaciones, no se acoplan, pero no se acoplan a nada, quejas y quejas de los gustos ajeno, pero no se quejan del sistema que los ha hecho pensar así.
Hace poco realicé un texto acerca de cuando acabará la pandemia, donde los expertos pronostican un mínimo de 2 años más, entonces, ¿Qué hacer los siguientes dos años?, o más bien, ¿cómo vivir los siguientes dos años?

Invertir en uno mismo, echarle tiempo diría David, no hay de otra, ahorrar, valorar y cuidar nuestros trabajos y para los que no tienen empleos, realizar acciones que no hagan los demás, que los separe del montón, si, ahí estarán los clásicos: “es que las empresas piden 5 años de experiencia”, lo sé, lo he vivido, lo he sufrido, pero también me he preparado, acudan a entrevistas presenciales y por videollamada, sean impecables, vistan impecables, destaquen, si piden una vacante estudien e indaguen sobre ella, quítense los pretextos de encima y, ni modo, aguantarse las ganas de salir y esperar el regreso de los viejos tiempos.

Ya los escuché diciendo: “suena tan fácil, es que solo los que tienen contactos, y es que esto, y es que aquello”…

El mundo tiene que empeorar para que pueda mejorar, lamentablemente así aprende el mexicano, hasta que no toque el suelo y los sienta hasta los huesos no la va a captar.

Vivir no es solo trabajar; “trabajan para vivir y no vivan para trabajar”, es una frase que duele tanto, porque es real. Trabajos con empresas tercermundistas en un país tercermundistas, por ello insisto tanto a mis conocidos, amigos y familiares y a los lectores que se preparen, que se amen a ellos mismos y que si quieren hacer un cambio en el mundo, primero hagan cambios en sus vidas, en sus círculos sociales, sonrían, sean agradecidos, abracen a sus padres, a sus hermanos motívense y motiven, busquen lo extraordinario, sean personas extraordinarias y sin salirme del tema, anhelen grandeza.

Quiero decir, jamás he entendido porque la gente ve tan lejana la posibilidad de cumplir los sueños más guajiros, jamás será fácil, obvio pero, ¿y si no lo intentas?, ¿si no lo buscas?

El mejor futbolista salió de los lugares más pobres de su país, el mejor cantante salió de el lugar más inimaginable, figuras internacionales tienen pasados llenos de esclavitud.

Estamos completos, tenemos vida, lo que no tenemos es tiempo, y no pongan como pretexto la pobreza, muchos menos la escasez de trabajo, cumplan sus procesos, sean auténticos, sean agradecidos, sean competitivos, iluminen sus propios mundos (sus familias, sus amistades), porque hasta para hacer amistades hay que se exigentes, duerman a sus horas, sean diferentes, luchen y aférrense a sus propósitos, llenen sus currículos, postúlense, llamen, manden el mensaje, persistan, sean tolerantes, llamen a sus amigos, a sus familiares que casi no ven, aprovechen la tecnología, hagan videoconferencias, sean positivos, sean el cambio, sean ejemplo, sean valientes, échenle tiempo al tiempo. CHINGUENLE.