Let’s Go Sunshine de The Kooks: amor simple y minimalista

Música 31/08/2018

Let’s Go Sunshine de The Kooks: amor simple y minimalista

Ha llegado el día. The Kooks ha hecho su tan esperado regreso después de 4 años sin una sola pieza nueva.

El grupo había enloquecido a sus fanáticos desde el anuncio de este nuevo material que vería la luz bajo el esperanzador título Let’s Go Sunshine, y previamente había compartido algunos de los tracks que lo integraban: “All The Time”, “Fractured and Dazed”, “Four Leaf Clover”, “Chicken Bone” y “No Pressure”.

Pero, ¿qué es lo que podemos encontrar en esta nueva placa de Luke Pritchard y compañía?

El amor es homenajeado de la manera más pura en Let’s Go Sunshine de The Kooks

De entrada es importante mencionar que este disco está impregnado de madurez, de principio a fin. Let’s Go Sunshine ha venido siendo trabajado desde 2015, pero en cuanto estuvo listo a la banda no le encantó el resultado, por lo que tuvo que ser reescrito, tema por tema.

The Kooks no es una banda que a todo el mundo le guste y todo se resume a su sonido cálido y calmado, pero esto no es necesariamente malo.

El material se compone (principalmente) por piezas acústicas y tranquilas, una característica propia del grupo y sello que Luke Pritchard y Hugh Harris se han encargado de plasmar a lo largo de 14 años en la industria.

Sí encontramos arreglos fabulosos y excitantes, sin embargo de eso no va este álbum.

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Si estás esperando encontrarte con tracks como “Sweet Emotion”, “Bad Habit”, “Forgive & Forget”, incluidos en Listen del 2014, que son sumamente enérgicos y con tintes pop, te avisamos que eso no pasará.

La esencia de este quinto trabajo de estudio es puro rock alternativo con toques de pop/rock y seamos honestos, así es el alma de la banda.

Gracias a que esta entrega es más solida, es que podemos apreciar de manera más clara el trabajo de Alexis Núñez en la batería y de Peter Denton en el bajo.

Con Let’s Go Sunshine, The Kooks busca volver a sus inicios, pero no del todo.

A través de cada pista nos cuentan una historia, de amor principalmente. ¿Podría ser el mejor trabajo de la banda? Es subjetivo, y es justo como los ingleses querían, pero podríamos atrevernos a decir que sí.

La conexión entre canciones es casi mágica, la energía fluye de una manera impresionante, se han encargado de impregnarle todas sus influencias y de convertirlo en un “sube y baja” de intensidad que simplemente no decepciona, y lo más importante: la voz de Pritchard está en su mejor momento.

Canciones como “Kids” y “Pamela” son extremadamente divertidas de escuchar, pero se sienten demasiado familiares en el panorama musical.

Conforme el álbum va avanzando, la cosa se torna más romántica, y entonces llegamos a “Weight of the World”, tema con el que la sensualidad que se había ido asomando poco a poco, explota finalmente. Tiene una hermosa introducción de piano que fácilmente nos remonta una canción de amor de Elton John.

Todo culmina con “No Pressure” y un cierre lento, integrado por suaves aplausos.

Es entonces que todo queda claro: incluso en la música, siempre somos un público que escucha una historia.

Este trabajo de The Kooks se resume a una carta de amor que se puede bailar.