#RSD19: 8 mitos sobre la fiesta global del disco

Música 09/04/2019

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#RSD19: 8 mitos sobre la fiesta global del disco

Este fin de semana se celebra la máxima fiesta de coleccionismo en torno a los formatos físico de música, sobre todo en vinyl: el Record Store Day, una iniciativa proveniente de las tiendas de discos independientes, principalmente en Estados Unidos, para incentivar el cada vez más alicaído mercado de compra y venta de discos en dicho país.

Desde hace ya once años, esta fiesta se ha ido diseminando a lo largo y ancho del mundo, de forma tal que hoy en día tenemos una parte significativa de esas deliciosas reediciones, ediciones especiales y codiciadas rarezas que son la delicia y la fiesta de los que aún tenemos el fetiche y le damos valor a un disco con diseño, portada, que amamos poner la aguja y ponernos a compartir un buen plato sonoro.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas, y ante el ruido mediático habría que ser sinceros y aterrizados sobre lo que ocurre en México en torno a esta fiesta, sobre todo en la Ciudad de México, y más en concreto en la colonia Roma, que es en donde se concentra más del 50% de las tiendas que le entran de forma seria a las actividades y venta de discos con esta etiqueta.

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Si eres de los que va por primera, recuerda llevar tenis cómodos, un gel antibacterial para las manos, una tote bag y mucha lana, pero sobre todo colmillo, ojo y paciencia, ya que si bien es una fiesta agradable entorno a lo que nos encanta, también será una jornada en la que más de uno se pondrá trucha para obtener la única copia que llegó a México de esa reedición suprema del Trout Mask Replica del Captain Beefheart, por ejemplo.

1. Encontrarás ese disco edición limitada de la lista gringa

Tienes que saberlo de una vez: poco menos del 20% de los discos que se ofertan en el sitio oficial del Record Store Day 2019 (este), los lanzamientos nacionales son sumamente escasos y hay que buscar con antelación qué hay en La Roma Records, que en Música en Vinyl, Retroactivo Discos o en Revancha DF. Por lo general todas están a reventar y es lógico que cuando llegues ya no haya nada, ya que son pocas las copias.

En 2017 se vendieron más de 42.3 millones de nuevos discos de vinilo en todo el mundo. Esto supone un 36.6% más que en 2016 y el 12% de la facturación de las tiendas de música a nivel mundial. Esto quiere decir que la venta de discos ha repuntado, pero el mercado sigue siendo de nicho en nuestro país, a eso habría que sumar que lo que más habrá es rock y sus derivados. Por lo que si andas buscando algo más específico (como esa reedición de blues abstracto hawaino) es más un azar que una certeza encontrarlo acá.

Te recomendamos ir más bien abierto a las posibilidades y con bajas expectativas para que la magia del RSD resulte realmente. La fiesta verdadera suele ser un mero pretexto en Estados Unidos para reventar cajas y cajas de botadero con joyas no participantes, incluso CDs grandiosos, pero eso ocurre muy poco en México.

2. Hay buenos descuentos

La media aplica casi en todas las tiendas, que en cierta manera tienen que mantener los mismos costos del mercado para ganar y no perder clientes: 10% de descuento en novedades y 20% en catálogo. Como siempre, al llegar hay cosas que no aplican y con frecuencia ese descuento de 10% comparado con otros lugares o en línea termina igual o más caro, sin haber un descuento significativo.

En este sentido, Revancha DF suele tener los punchs más acertivos en su caja de saldos, en donde encuentras descuentos de más del 20, joyas sin descuento pero a precio razonable, así como garbanzos de a libra que no encontrarás en el resto de las tiendas. Puedes checar sus propuestas del RSD acá.

3. Todas las reediciones exclusivas del RSD19 son únicas y limitadas

No necesariamente. Sucede también que si a una edición RSD le va bien, lo más probable es que se lance un tiraje nuevo. Es cuestión de sensibilidad y suerte, pero recuerda que nada es completamente es único y que el mercado es voraz como ninguno. Actualmente, con el microsegmento y la hipercompetencia, ningún sello, por mainstream o independiente que sea, perderá la oportunidad de que tengas toda la reedición de Frank Zappa en vinilo transparente de 180 gramos, numerados y gatefold edition con ensayo de la viuda en los inserts impresos en papel japonés artesanal.

Tranquilos todos, si algo nos ha enseñado sitios como Discogs es que todo existe, es prácticamente conseguible y tiene un precio. Una cosa es el disco, el objeto del deseo, y otra la fiesta, aunque sí es bonito ir de digging con el resto de ñoños desesperados igual que uno.

4. Hay más joyas que nunca

Sí y no. No en la proporción que uno quisiera. A veces, los que buscamos incunables o cosas descatalogadas sabemos que las revelaciones suelen estar lejos de las cajas de novedades. Los vendedores de discos son tipos hábiles, conocedores, fans antaños mayores que tú, y saben el valor y el costo de un primera edición, de una edición japonesa o de un limitado. No será fácil…pero esas cajas esconden tesoros que no están lejos del bolsillo.

Sobre todo Retroactivo tiene ese espíritu. Algo sucede con La Roma Records que aunque parece que todo está bajo control, hay una caja que siempre tiene un premio escondido, es bien bonito eso. No necesitas un RSD para saber que en metro Balderas encuentras ese disco de El Tri en menos de 200 pesos y no en 400 como te la quieren dejar caer. Ponte buzo y aprende a reconocer las joyas y su valor.

5. Es cómodo y divertido

¿Recuerdas que dijimos que las tiendas eran pequeñas? Pues ahora imagina a hordas de personas, unos cientos fluctuando del medio día hasta como por las cinco de la tarde, todos pasando discos, sacándolos, empujándose, comiéndose las uñas para que termines, hostilizándose en silencio. Ve preparado para estar de rodillas, de pie y en cuclillas un buen rato, que lo verdaderamente bueno es escaso y no está tan a la vista.

6. Compartes con verdaderos conocedores y apasionados de la música

Seremos francos. Mucha de la gente clavada de la música y que colecciona en plan serio son unos pesados, no comparten y mucho menos te dirán en dónde está la carnita. Hay timidez y nerdazgo supremo. Aunque también siempre hay alguien que te voltea a ver y te dice: “¿Te gusta Yo la Tengo? Escúchate este, mira”. La música es casi siempre una actividad íntima que hermana a multitudes, algo que no pasa de la misma manera con otras artes, gustos o disciplinas.

Recuerda que si sabes, el mejor regalo es ser generoso. Para todos hay. Y una cosa es cierta: es probable que los verdaderos conocedores vayan, compren y se retiren a abrir su pesca en casa para devorarla, seguro no los volverás a ver más que un sábado fortuito e el Chopo.

7. Puedes encargar todo lo que no hayas encontrado

Si no lo traen y tú no lo pudiste conseguir en Internet es muy probable que no te lo consigan. Y si sucede tal cosa, te costará un poco más que si lo haces tú solo, no lo dudes. Aquel que sabe y no le pesa comprar directo en Bandcamp, Discogs, Boomkat, sabe rascar en Amazon o en Forced Exposure, sabe que la paridad no es muy distante. Sin embargo, estar con los cuates, escuchar un DJ poner un killer de 45 revoluciones mientras te empujas una bebida refrescante y te encuentras ese de The Residentes que pensabas nunca verías, es gloria pura.

John Cusack and Iben Hjejle in High Fidelity.

8. Te quedan ganas de regresar el año siguiente porque conviene

Rara vez pasa, pero si logras ir con ganas y dinero el año siguiente es porque ya pasaste a barrera y estás abierto a las posibilidades. Bienvenido a la logia de los que no tenemos llenadera con los discos.

Toma nota y apunta por ahí que nada es una ley escrita, siendo que lo que te decimos aquí es una perspectiva de lo que ocurre, pero no hay nada como salir y desengañarte por pie propio.

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