Ir más allá del momento: una charla con Debit sobre Animus

28/02/2018

Ir más allá del momento: una charla con Debit sobre Animus

El inicio de este 2018 ha traído varias sorpresas y lanzamientos nacionales de cuño sólido, dejando en claro que la evolución de la música mexicana actual continúa su firme expansión y mutante paso con propuestas que emocionan. Justo por estos días, la regiomontana Delia Beatriz, Debit, se encuentra ya con su primer opus en la calle, el cual lleva el nombre de Animus.

Editado como parte del catálogo del colectivo N.A.A.F.I, Animus se encuentra armado por doce cortes, breves la mayoría de ellos, los cuales van construyendo una narrativa que atrapa y no suelta y que explora linderos muy distintivos, dándole a la planilla del sonido N.A.A.F.I un buen rafagazo de renovación y frescura.

Beats para el baile en plan denso, oscuro y pantanoso son el portal a un ambient ingeniosamente pervertido, experimental y abrasivo. Animus es uno de los lanzamientos más contundentes en lo que va del año en el panorama sonoro local. Platicamos con Delia Beatriz, quien disecta junto con Freim su lanzamiento, el cual explora una parte que no le habíamos escuchado en las fiestas.

¿Cómo se construyó Animus?, ¿de dónde parte?

Ésta es la obra que tenía que crear en este momento. Había estado considerando seriamente el ritmo y el papel de éste desde que comencé a pinchar en el verano de 2016; quería explorar sus bases y crear algo que pudiera ser emocionalmente crudo aunque todavía estructurado, así que comencé a jugar con la noción de un latido primordial y los prototipos de música.

Han habido grandes olas en esta línea de preguntas, pero con un enfoque deconstructivo o anti-loop. No quería alienar a quienes no estaban al tanto, así que, en cambio, adopté un enfoque maximalista centrándome en pasajes más largos y un reenfoque de elementos de composición comunes, como el uso de bits melódicos extremadamente repetitivos y más pequeños para dar más espacio a los elementos atmosféricos y de ambiente. Quería hacer algo que todavía fuera familiar aunque transformado, y hacer que ese sentimiento fuera muy obvio.

Traté de adherirme lo más posible a ciertas reglas de la estructura de la música, de modo que éstas pudieran ser útiles para un DJ en una mezcla o en la pista de baile. Es un experimento, pero no tan experimental en cuanto a las estructuras de las pistas se refiere. El aspecto especulativo real del trabajo es más bien tratar de usar los géneros como herramientas narrativas y establecer una correlación entre ellos.

Paralelamente a este desarrollo comencé a hacer música ambiental y estaba surgiendo de mí como una respuesta clara a cómo estaba pensando en el ritmo. El ambient tiene una lógica interna diferente a cualquier otro género y me sentí realmente manifestada dentro de él. A través de este proceso comencé a perseguir un sentimiento, porque estaba haciendo el trabajo al mismo tiempo que las pistas de baile; todo se sentía relacionable sónicamente hablando. Una vez que aterricé los conceptos que estaba explorando, tenía sentido poner todo junto y enfocarme en el significado y la tensión que este acoplamiento podría generar.

Lo técnico queda relegado a la narrativa de nuestras oscilaciones entre polos y específicamente cómo reconciliamos lo personal con lo social en sociedades extremadamente codificadas. Estaba pensando en nuestras identidades y nuestros pasajes de género, cómo había internalizado tanto patriarcado y cómo mi masculinidad necesitaba ser reencontrada y reubicada, especialmente cuando comencé a entrar en mi propia sexualidad pública, algo que siento que había oprimido antes porque quería ser tomada en serio intelectualmente y nunca había logrado conciliar eso correctamente.

Animus es una palabra que puede aludir a varias cosas, incluyendo al espíritu viéndolo como el summum de algo o alguien. ¿Animus es la esencia de tu corpus sonoro o sólo una parte de ésta?, ¿a qué alude en particular el álbum y el concepto? Lo digo porque en el disco hay extremos, opuestos y ambivalencias en diferentes planos.

Animus es una gran parte de mi interioridad y cuerpo sonoro, pero una que abarca mi dualidad. Si bien no creo que el género humano sea binario, sí considero que todos poseemos ambas energías y tenemos que saber navegar ese espectro. Animus es la tensión y reconciliación de la energía masculina en un cuerpo femenino. El álbum alude en particular a esto, y cómo esta energía nos ayuda a situarnos en un patriarcado y a romper con cualquier estructura que nos reprima. Los extremos y los opuestos sonoros aluden a estos polos y la música pretende ser la banda sonora de esta experiencia.

Fotos: cortesía Debit

Dentro de la historia del catálogo de N.A.A.F.I siempre ha existido una paleta sonora que distingue a todos los discos. Esta es la primera vez que escucho estos elementos de forma más matizada, o en otro lugar. ¿Hubo una plática previa con el crew de N.A.A.F.I para que fuera así?, ¿o de alguna manera supone una evolución natural en cuanto a ese recurso del sello se refiere?

A lo largo de la creación estuve en diálogo con todos en diferentes momentos y para resolver diferentes trabas que se iban presentando. En cierto sentido la idea de unir los tracks de dance y ambient surgió de la mente colectiva. Fue fascinante experimentar mi proceso creativo de manera social con el crew, y en definitiva creo que marca una evolución en cuanto al recurso del sello. Sentí muchísimo apoyo creativo y una libertad total en lo que podía hacer para el label. Y esto es esencial si queremos hacer obras trascendentales que estén más allá del momento y lo trendy. Yo quiero que escriban de nosotros en los libros de historia de la música.

(Foto: Maria Fernanda Mollins)
(Foto: Maria Fernanda Mollins)

Son 12 cortes los que componen Animus, pero muchos de ellos son breves y de alguna forma van virando hacia lo ambiental y abstracto en la segunda parte, dándome una sensación extendida y reposadas, sin dejar nunca la oscuridad y la ambivalencia. Eso me parece muy valiente en términos creativos. ¿El álbum y los tracks fueron marcándote esta disección?, ¿o fue una idea plenamente preconcebida?

Gracias por considéralo valiente; era importante hacer una obra desde mis necesidades creativas y de manera auténtica. Fue un proceso; los tracks fueron marcando hacia dónde se dirigía el proyecto hasta que tuve ese momento de breakthrough, en donde lo vi en su totalidad y con bastante claridad. Después de este punto, el resto era definición y estilo.

Muchos ubican a N.A.A.F.I. dentro de una fiesta oscura en la que se suda y se baila. Sin embargo, algunos de los tracks en Animus pueden desconcertar a los que van en plan clubbing. ¿Hay planes de alguna presentación especial para escuchar Animus en vivo de forma especial?, ¿o retará al escucha en medio del dembow y los beats tribales?

La estructura de estos tracks considera la pista y la ciencia de la mezcla, les dejé mucho espacio sonoro para poder hacer edits o bien mash-ups (por ejemplo, en algunos tracks están más libres las frecuencias bajas o en otros hay más percusión y poca melodía, etc). Muchos de estos tracks ya los había compartido con algunos colegas y los resultados de los remixes son geniales, asumo por lo minimal de los elementos.

Animus está pensado para ser presentado en vivo, y tengo un live act desarrollado específicamente para la obra. También estoy trabajando con varios artistas visuales, en particular con Giselle Zatonyl en mi avatar y un mundo 3D que ella está construyendo, con base en los conceptos del álbum. En definitiva será un reto para el oyente contemporáneo, pero no estaría satisfecha si mi obra debut encaja inmediatamente y sin intermediarios. Era importante hacer algo que nos exigiera escuchar y pensar, aunque creo que tampoco es algo secamente intelectual; lo crucial para mí es hacer sentir al oyente.

¿Para ti cuáles fueron los principales aprendizajes de haberle dado forma a este disco?

Fue un experiencia súper interesante; me tomó un año entero completar la obra. Creo que es ambicioso tanto en su formato como en su temática, ya que no es el álbum más “marketable”. Tampoco estábamos pensando en ventas, puesto que hasta mis colegas que generan la obra más hit tampoco generan ingresos de la obra en sí. Entonces me liberé de presiones de venta y me concentré en hacer la obra que deseaba. Esto trajo en una serie de retos que no necesariamente quisiera enfrentar cada vez que tengo un release. Al final todo fue positivo y amo mucho a mis colegas de N.A.A.F.I por haberme apoyado en un proyecto tan de left field.

¿Qué sentido tiene para ti seguir generando música en formatos más o menos tradicionales como el disco, el álbum o el mixtape, en un contexto en donde los fragmentos, las divisiones y los tracks sueltos son los que han estado marcando la directriz de la escucha?

Cada formato tiene una semántica innata y me fascina poder explorar ideas dentro de cada uno. El álbum es el formato más extenso que podemos utilizar y no todo mundo se va sentar a escucharlo entero. Eso ya genera un público específico: los más clavados y dispuestos a escuchar.  

El álbum siempre será una de las oportunidades que tenemos para hacer obras que puedan llegar a un estatus artístico. Pero esto ya no es tan común, puesto que exige demasiado. El single es muy bueno para marcar nuevas direcciones o tener statements oficiales de en dónde estamos parados creativamente. El año pasado saqué un single y se me hizo lo correcto para ese entonces. De ahora en adelante voy a experimentar con formatos cortos y con más definición y sin tanta teoría. Me gustaría hacer cosas un poco más asimilables, y de pronto ya estoy lista para hacer obras con un poco más de appeal masivo y de mercado.