De Hank Chinaski y rascarse los sobacos…

hank chinaski


“Si tenía un libro o un trago entonces no pensaba demasiado en otras cosas, los tontos crean su propio paraíso”

Charles Bukowski

Por Tai Cornejo

Creó los poemas idealizados para “máquinas-pensantes”; fue protagonista de un centenar de escándalos, compartió con el mundo más de 27 libros de poemas vehementes en lengua inglesa, algunas memorables como Música de cañerías” o “Se busca una mujer”. Esta máquina de follar, bautizado como Heinrich Karl Bukowski nació en 1920 en la época de la penumbra literaria, posicionándose como la figura central del realismo sucio.

Image and video hosting by TinyPic

¿Por qué el realismo sucio?

Hank, como lo llamaban sus allegados, realizó múltiples trabajos manuales, esculturales y artísticos, éstas no fueron ni por poco famosas. A la par, se hizo cliente asiduo de las apuestas en hipódromos y comenzó con la bebida a muy temprana edad. Sus dos pasiones se juntaban… dando como resultado un primer libro publicado en una revista en 1944. Aquel escrito, se caracterizó por su estilo brutal y llano comenzando a marcar la vida de lo que, tiempo después, lo hizo entrar en el círculo de autor maldito como Céline, Henry Miller o Carver.

En 1964, tuvo una hija, Marina Louise Bukowski, nacida de su relación con Frances Smith. Más tarde, Bukowski vivió en Tucson un periodo breve de tiempo, donde entabló amistad con Jon Webb y Gypsy Lou, quienes le animaron a seguir publicando sus obras literarias.

Image and video hosting by TinyPic

Pasaron casi diez años para que Hank escribiera de nuevo. La poesía de Bukowski, al que le gustaba vanagloriarse por haber escrito su primer poema a los 35 años, está marcada por un realismo descarnado y lírico a un tiempo, explícito, tierno en ocasiones y brutal en otras, abundante en datos autobiográficos, y lleno de desencanto. La prosa de Bukowski es más autobiográfica, en un 90% según el propio autor, que su poesía, y es la que impulso su carrera con un toque extra que le encantaría a la gente: Chinaski.

Henry Hank Chinaski es por mucho, un consumado antihéroe: alcohólico, misántropo, yendo de trabajo en trabajo y de mujer en mujer. Se trata del álter ego de Bukowski, aunque no estamos seguros de que sea así, ya que en las novelas donde el protagonista es Chinaski, la gran mayoría de los acontecimientos son autobiográficos, coincidiendo además los rasgos de personalidad de ambos.

Image and video hosting by TinyPic

Chinaski protagoniza novelas como “La senda del perdedor”, “Hollywood”,  “Factótum” y “Mujeres”, así como muchos de los relatos de Bukowski. Además, es mencionado en otros tantos, aunque no llegue a aparecer. “Pulp”, publicada póstumamente hasta 1994 es la única novela de esa época en donde no contamos con el personaje.

Otra de sus facetas, menos popular, es la escritura poética. Alabada por Jean-Paul Sartre, pues algunos de sus mejores textos se encuentran en las obras “Los días pasan como caballos salvajes sobre las colinas” o “El amor es un perro del infierno“.
Su primera novela, “Cartero” publicada en 1970, le ayudó a dejar la oficina de correos en la que trabajaba para dedicarse de lleno a la literatura. Después le seguirían otras cinco, todas protagonizadas por Chinaski, y dándonos el volumen más conocido, “Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones” publicado al comienzo de los 70’s, reuniendo los relatos aparecidos en varias revistas. En ese momento el escritor se casó en 1985 con Linda Lee Beighle, con quien había comenzado a salir tiempo antes.
Sus relatos describían realidades degradadas en realidad, sus novelas no son más que secuencias de narraciones breves unificadas por un “yo” narrador, reflejo de la monstruosidad de ciertos ámbitos de las ciudades norteamericanas, especialmente Los Ángeles, en donde creció.

Con motivo de ahondar en “Fanctotum” y su despliegue como algo más que un escritor basura, Sean Penn elaboró una entrevista en la que Hank describiría sus facetas más personales como el alcohol, las mujeres y su vida. Uno de los fragmentos mencionaba la primera vez que probó el vino, el cual fue robado de los barriles del padre de un amigo: “Era mágico. ¿Por qué nadie me lo había dicho? Con esto, la vida era maravillosa, un hombre era perfecto, nada lo podía tocar.” La entrevista con Sean Penn fue famosa por ser la primera persona a la que Hank dejaba entrar en su vida para exponerlo ante la suciedad.

Image and video hosting by TinyPic

El elemento autobiográfico es en el fondo el aglutinador del conjunto de la obra de Bukowski, quien se empeña en magnificar, incluso con recursos cómicos, su condición de bebedor y mujeriego empedernido, de habitante de submundos relacionados con sus numerosos empleos y ambientes deportivos como el de las carreras de caballos, el boxeo o el béisbol.

Considerado para muchos la escoria de la literatura de esa época, Bukoswi iniciaba un conjunto de series y obras que se empeñaba en magnificar, sus obras literarias inspiraban al mismo Marco Ferreri, el cual rindió tributo a Hank con la película Ordinaria Locura. En el año de 1989 le seguiría Barfly, de Barbet Schroeder mismo que contó con el guión del propio Bukowski.

Image and video hosting by TinyPic

Hank tuvo una hemorragia estomacal a principios de los noventa y estuvo al borde de la muerte. En el doctor le mencionaron que si tomaba un trago más, se moría. Y aunque tuvo un periodo en el que gozó de una dolorosa abstinencia, al final, decidió que había sido una exageración y siguió bebiendo y escribiendo todos los días, hasta el 9 de marzo de 1994 cuando perdió la batalla ante un diagnóstico de leucemia, tenía 73 años.

La obra de Charles Bukowski recibió tantas críticas negativas como positivas. Se le acusó de practicar ese estilo soez como mero exhibicionismo literario y de reiterar sus obsesiones de modo pretencioso. Otros críticos, en cambio, reconocieron y admiraron su autenticidad y su condición de escritor maldito. El “fenómeno Bukowski” irrumpió en Europa con impresionantes triunfos editoriales, pero permaneció prácticamente ignorado por los críticos y los lectores de su país. De hecho, el Bukowski poeta y Chinaski, gozaron de mayor popularidad en Estados Unidos que el en el viejo continente.

Para espanto de las ilustres academias y torres de marfil, Charles Bukowski fue y sigue siendo uno de los poetas más adorados del mundo.

Sus restos fúnebres fueron conducidos por monjes budistas ya que Hank creía que todo lo malo de este mundo podía lograr la salvación al final con una buena ceremonia póstuma. Pidió, como un gran cabrón, que nadie lo molestara cuando pasara a la otra vida, y en su lápida se lee el epitafio: “Don’t try” y bajo esta frase, entre las fechas de nacimiento y muerte, se encuentra la efigie de un boxeador lanzando un gancho al hígado.

Image and video hosting by TinyPic

Compártenos tu opinión:

share on: