Cuentos cortos para esta Navidad con moraleja

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Cuentos cortos para esta Navidad con moraleja

Como es de saberse llegó diciembre y las vibras empiezan a sentirse diferentes. Fiestas, familia, posadas, unión y demás palabras podrían entrar en la semántica de “Navidad”. Sin embargo hay una bastante particular que siempre ha servido para unir a padres e hijos: “cuentos”. Y es que dentro de los cuentos cortos que hay relacionados a la navidad, siempre podemos encontrar reflexiones y más allá de eso, podemos identificar valores y moralejas bastante útiles para la vida.

Es por ello que dentro de este artículo podrás encontrar más de 1 cuento corto, para que puedas disfrutar con tu familia y con tus seres queridos.

Estos son 4 Cuentos de navidad cortos

‘El mejor regalo de Santa’

Aunque el saco de Santa Claus es mágico y está lleno de regalos, sus juguetes no siempre pueden animar a los niños que están tristes ni resolver todos sus problemas. De hecho, a veces el mejor regalo que un niño puede recibir es contar con un amigo con el que jugar, tener a alguien que le quiera o contar con el apoyo de los demás cuando lo está pasando mal.

Esa es la moraleja de esta historia, que encierra en pocas palabras una bonita lección sobre el valor de la amistad y la importancia de cuidar a los demás. Y que también puede ayudar a los más pequeños a relativizar la importancia de los regalos materiales que reciben en esta época del año. Es uno de nuestros cuentos cortos de navidad favoritos.

Tomte, el gnomo de navidad (Leyenda Escandinava)

Tomte es el gnomo que, cada Nochebuena, acompaña a Santa Claus en Suecia. Un ser pequeño y bondadoso, pero terriblemente tímido. Siempre ayudaba a encontrar a los animales o los juguetes que se habían perdido. Y cuenta la leyenda que, un día, paseando por el bosque, se encontró a un reno de nariz roja atrapado entre unas ramas, y a un hombre de enorme barriga y barba blanca que trataba de liberarlo sin éxito.

Tomte decidió ayudarle, y juntos consiguieron por fin soltar al reno. Gracias a ello, Santa Claus pudo cumplir su misión aquel 24 de diciembre y terminar de repartir sus regalos. Y desde entonces Tomte es feliz acompañándolo y ayudando a cumplir los sueños de los más pequeños. Una preciosa reflexión sobre el valor de la cooperación y la felicidad de hacer felices a los demás.

(Da click para visualizar “La leyenda de Tomte”)

‘El milagro de la Navidad’

Esta es la historia de un saco mágico lleno de juguetes, y del que brota uno nuevo cada vez que un niño que lo necesita se acerca a por el suyo. ¿Cuál es la lección que pretende transmitir este relato? Tú también tienes un saco lleno de cosas para dar que no se vacía nunca: tu amistad, tu cariño, tu tiempo, tu apoyo… Puedes leer aquí el cuento completo.

La brújula de Papá Noel

Era el 24 de diciembre en el Polo Norte y los elfos se apresuraban a empaquetar los últimos regalos. Papá Noel ya estaba preparado para partir en su trineo tirado por sus ocho renos y Rodolfo, el reno de la nariz roja. Comprobó que todo estaba listo, cogió las riendas del trineo y ordenó a los renos:

– ¡Levantad el vuelo, esta noche llevaremos regalos e ilusión a todos los niños del mundo!

Emprendieron vuelo entre estrellas fugaces y auroras boreales. Sin embargo, cuando Papá Noel sacó su brújula para comprobar que iban por buen camino, se dio cuenta de que se había roto.

– ¡No puede ser! – se lamentó desesperado. – ¿Cómo encontraré el camino en esta oscuridad?

Rodolfo salió en su ayuda:

– Con mi nariz roja podremos ver en la oscuridad y encontrar el camino.

Así pusieron rumbo a la primera casa, donde un niño esperaba ansioso su regalo.

A Rodolfo le costaba ubicarse en medio de la oscuridad, pero tenía tanta ilusión por llevar los regalos que dirigió el trineo sin problemas.

Empezaron a repartir los regalos. Llegaron a una casa muy pequeña donde había muchos niños, entraron por la chimenea y al mirar a su alrededor vieron un salón frío, con pocos muebles y en un rincón un pequeño árbol de Navidad casi sin adornos.

Papá Noel dio una palmada y dijo:

– ¡Que sea un salón perfecto!

Y al instante, aparecieron unos muebles preciosos y un gran árbol con adornos y luces de todos los colores. Entonces, dejó los regalos en el árbol y salió sin hacer ruido y continuó repartiendo los regalos por todas las casas de la ciudad. Entró por chimeneas grandes, pequeñas, altas y bajas, llevando la ilusión allí donde menos la esperaban.

Cuando terminó de repartir los regalos, Papá Noel miró a sus renos, les dio las gracias y le dijo a Rodolfo:

– Guíanos de vuelta a casa.

El camino de regreso se hizo muy corto y al llegar se encontró en la puerta a todos los elfos con un pequeño regalo. Papá Noel lo abrió y se rio.

– ¡Ja, ja, ja! Gracias por esta brújula tan bonita, pero tengo la mejor de todas: ¡Rodolfo!

El reno se acercó y le acarició el brazo con su gran nariz roja. Los dos sabían que a partir de aquella noche se volverían amigos inseparables.

Los cuentos cortos de Navidad pueden ser una preciosa manera de transmitir valores a los más pequeños y de reflexionar juntos. Pero, ¿y si mantienes esa costumbre el resto del año? Hay multitud de libros e historias que pueden hacerles pensar sobre las verdaderas cosas importantes en nuestra vida.