Leyendas de terror mexicanas que te harán morir de miedo

Tendencias 15/10/2018
leyendas de terror mexicanas

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Leyendas de terror mexicanas que te harán morir de miedo

Halloween y Día de muertos  se acercan, el olor a pan de muerto, dulces, ofrendas, flores y los disfraces ya están a la vuelta de la esquina.

Algo que no puede faltar en estas épocas es una buena historia de terror, esas
historias clásicas, que a todos nos sacaban un susto de pequeños y nos quitaban el sueño por noche.

Para entrar en el mood, estas son algunas leyendas de terror mexicanas que tal vez no conocías, y de las cuales no sabías la historia completa.

 

Leyendas de terror mexicanas para contarle a tus conocidos

La Llorona

Cuenta la leyenda, que en un lugar lejano vivía una mujer junto a sus tres hijitos. A esta familia le iba muy bien, todos eran felices, y el amor se hacía presente siempre.

Un día, en una noche de invierno, se desató una gran lluvia y ocurrió algo terrible.

Aquella noche, el padre de esta familia regresó tras muchos años de haberlos abandonado. Sin él, ellos habían vivido muy felices, ya que este tipo siempre estaba gritando y andaba siempre en borracheras, por otro lado, castigaba sin sentido a los niños, así como también, a la madre.

La mujer rezaba siempre para que este hombre no regresara nunca más, pero lastimosamente sucedió lo contrario.

Cuando llegó este mal hombre, tiró la puerta de una patada, y gritó por qué no lo habían recibido. Los niños muy asustados, se escondieron y la madre por defender a sus hijos, se enfrentó a su esposo, pero lamentablemente, la mujer fue golpeada y se desmayó por varias horas.

Cuando ella despertó, buscó a sus hijos por toda la casa, pero no los encontró ni a ellos ni a su esposo. Decidió continuar con su búsqueda muy asustada, corrió fuera de la casa bajo la tormenta, llorando y gritando sus nombres por varios días, meses, años, pero nunca los encontró.

Un día, después de tanto buscar, la madre murió de tristeza, tampoco se supo nada de los niños, y nadie los vio jamás, no aparecieron sus cuerpos o alguna señal del hombre que se los llevó.

Desde aquel entonces, se dice que el espíritu de esta madre no descansa y todas las noches se le oye llorar y lamentar con mucha tristeza por los alrededores de los pueblos.

Las mujeres al oír los lamentos y gritos, corren asustadas tras sus hijos para esconderlos de ella, ya que se dice, que si los encuentra, La Llorona se los puede llevar para siempre”.

 

La ira de la muerte

Esta leyenda cuenta que un joven vivía a lado de su madre, él creció y decidió vivir solo, su madre al comprender su decisión se puso triste y se fue a vivir a otro lugar.

Una noche, tocaron la puerta de la casa del joven, pero como ya era muy noche, él estaba dormido, y entre sueños, escuchó que era su madre insultándolo y aborreciéndolo.

Al día siguiente, el hombre fue a preguntarle a su mamá de el porque se había comportado así, llevándose la sorpresa de que su mamá no había sido.

Entonces, la siguiente noche ocurrió lo mismo, él no hacía caso, pero a la tercera noche que su madre le decía que ella no había sido, decidió salir a ver quién era.

Al abrir la puerta se escuchó un fuerte ruido que despertó a todos, él estaba en su casa agonizando y con cara de mucho terror por lo que había visto.

Lo que se dice es que la muerte estaba buscando a su madre, y al no encontrarla se enfureció y se ensañó con él.

 

El Novio de la Muerte

Cuenta la leyenda que Verónica era una joven alegre, que era de novia de Fernando, habían planeado casarse y una semana antes, ella viajó fuera de la ciudad para entregar sus invitaciones.

Cuando llegó el día del matrimonio, ella aún estaba en otra ciudad, pero decidió vestirse ahí y llegar de frente al matrimonio.

Subió presurosa al auto y sin saber por qué, empezó a tener una extraña sensación que la puso un poco inquieta. Su tía que iba con ella, lo notó pero le dijo que los matrimonios siempre son así.

La mañana era triste y el clima muy malo, pues estaba lloviendo con regular intensidad, cuando ya estaban a 20 minutos de llegar a la ciudad, en un tramo lleno de curvas, el conductor, inmerso en la idea de llegar temprano a la boda, aceleró y no pudo controlar el auto que cayó a un barranco. La joven novia murió instantáneamente.

Años más tarde, un compañero de su colegio tuvo que viajar solo, por la carretera donde sucedió el accidente. Eran las 12 de la noche, y antes de pasar por la curva donde murió Verónica, miró por el espejo retrovisor de su auto, y no le fue difícil reconocer en aquella mujer que estaba sentada en el asiento de atrás. Era el mismo rostro de Verónica, pero éste estaba desfigurado. Sintió tal terror que le hizo perder el control de todo y se estrelló, muriendo en el acto.

Se dice que si viajas solo por esta carretera, no debes de mirar tu espejo retrovisor, pues Verónica siempre está sentada en el asiento trasero, tratando de conseguir victimas que sufran igual que ella.

 

La Pascualita

Detrás del aparador de un local llamado La Popular, una tienda de Chihuahua encargada de hacer los famosos vestidos de novia de la zona, está la Pascualita.

El maniquí permanece ahí desde 1930, cuando la dueña la adquirió luego de llegar de Francia porque además de ser sumamente bella y de aspecto realista, se parecía bastante a su hermana y a ella.

Según se cuenta, desde el primer día en que la novia de cera estuvo en la La Popular tuvo mucho éxito entre los transeúntes puesto que era distinta a los demás maniquís de la época: tenía un mejor acabado en la cera, sus ojos eran de cristal, su pelo y sus pestañas eran implantes de genuino cabello humano, y su expresión, a diferencia de las de tantos maniquís de mirada inerte, era viva y reflejaba emociones, como si tuviera alma.

En la década de los 70, surgieron rumores de que la novia de cera estaba viva y era capaz de moverse de noche cuando no había nadie en el local, o que sonreía a las personas que pasaban por ahí.

Los rumores se hicieron más fuertes cuando la dueña falleció, las personas dijeron que La Pascualita los seguía con la mirada o que por breves segundos le aparecían venitas rojas en los ojos.

Algunas empleadas renunciaron porque la vieron llorar o moverse, y otras se negaban a vestirla porque, supuestamente, le aparecían venas verdosas en las piernas, que posteriormente desaparecían.

 

Aquí te compartimos también un video con algunas otras leyendas de terror mexicanas