The Cure, ¿lo mejor de (casi) 40 años está por venir?

Música 10/04/2018

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The Cure, ¿lo mejor de (casi) 40 años está por venir?

Resulta increíble pensar que el primer disco de The Cure (Three Imaginary Boys) está a un año de cumplir cuatro décadas de haberse lanzado, y con ello celebrar el nacimiento de una de las bandas más importantes del goth rock inglés, aunque si somos rigurosos, hace dos años que The Cure cumplió esa edad como banda. A sus 58 años, y tras largos periodos de silencio y discos realmente medianos, Robert Smith no ha terminado por dar carpetazo a esa leyenda que encarna a una de las bandas con más culto del rock de todos los tiempos.

Si bien la banda ha editado múltiples lados b, rarezas, acústicos, reversiones, buenos en vivo (es una de las bandas con mejores “en directo” del mundo) y distintas joyas new wave, post punk y hasta rock pop, la repercusión y el prestigio de Robert Smith y su cambiante pandilla se apoya en 13 discos de estudios, de los cuales, habría que ser serios, no todos son buenos ni poseen el alcance de sus obras cumbres (normal).

Con la reciente noticia con la que despertamos esta semana que dejó ver un poco de luz sobre la esperanza de un disco nuevo de The Cure, echamos un vistazo a sus discos para escoger los ocho grandes de esos 13 y disfrutarlos a morir en lo que viene el número 14, el cual, de ser una realidad, sería el número 14 con el que celebraríamos 40 años de grabaciones memorables. Fans de hueso colorado, esto puede molestarlos. ¿Cuál es su favorito? Aquí los escogimos del menos consistente al más poderoso.

8. Bloodflowers (2000)

Bloodflowers es un disco importante en la carrera de The Cure por varios motivos, uno de ellos gira en torno al regreso de la banda a las letras oscuras y la atmósfera decadente, emparentado conceptualmente de alguna manera con el Pornography (1982) y el Desintegration (1989).

Smith tocó la trilogía en Berlín durante dos noches en 2002, argumentando que la triada se encuentra vinculada desde muchos ángulos. El disco también fue el último trabajo decoroso para cierto sector de los seguidores, sin embargo es un álbum sin hits, largo, pesado y que con el paso de los años ha dejado mejor parado a otros igual o más tibios que éste. Algo sucede, que para algunos es una maravilla y para otros no envejeció tan bien.

7. Wish (1992)

En plena efervescencia grunge y la cumbre creativa de The Cure, el noveno trabajo de estudio de la banda implicó un trago difícil de pasar: el disco sonaba por un lado más pop y sofisticado que nunca, con una producción prominentemente más fastuosa, pero al mismo tiempo carecía de tracks demasiado radiables (si acaso “Friday I’m In Love” y “A Letter To Elise”). Demasiados estilos y más luminosos que nunca, para algunos es aquí donde The Cure comienza con las concesiones pop.

6. Seventeen Seconds (1980)

En cierta sentido, los tres primeros discos de The Cure guardan la candidez, oscuridad y frescura de una banda joven en franco ascenso. El segundo opus oficial de la banda es un costal de canciones que no cupieron en el Three Imaginary Boys, pero que de alguna manera se las ingeniaron para que tuviera una cohesión estilística notable. Bajos post punk, desolación y melancolía.

Los pianos comienzan a hacer su aparición y Robert Smith está más intrincado que nunca en sus letras. A la postre, Seventeen Seconds es un disco personalísimo y tierno que lo disfrutan más los fans aguerridos, en su mayoría. Un gran trabajo, pero que aún no marcaba el rumbo de nada y tenía menos contundencia que el álbum debut.

5. Pornography (1982)

El cuarto disco de estudio de The Cure representó un salto cuántico. Aún jóvenes y con poco colmillo en el estudio, Robert Smith se enfrasca en los linderos de su cosmos creativo para desarrollar una obra increíble, que marcaría el prominente sonido de The Cure que sería el sello de la casa, lleno de agudezas agonizantes y sensualidad que arrastraba las letras, teclados y frecuencias metálicas, gélidas y tensas.

Con tan sólo ocho temas de largo aliento, Pornography sorprende por su vigencia, estilo inmaculado y aún ausencia de éxitos pop radiables, más cercano al rock gótico de la época que a los eventos multitudinarios de estadio.

4. Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me (1987)

El séptimo disco de The Cure representó la entrada triunfal al mercado norteamericano, el primer gran éxito en ventas y la llegada del hit comercial pop que tanto había venido trabajando Smith, tomando forma en “Just like heaven”. Aunque muchos lo catalogan de kilométrico y con poca cohesión entre temas, el álbum sigue siendo el tercer o cuarto álbum favorito de los conocedores de The Cure. Quizás uno de los discos más sensuales y “festivos” de The Cure.

3. Three Imaginary Boys (1979)

Los demos que fueron debut y que marcan no sólo el inicio de The Cure como una banda legendaria, sino que además es un disco destacado por su sonido, más cercano a los primeros días de Joy Division que al estilo pop-goth de décadas después. Aquí escuchamos punk, no wave, oscuridad inglesa y unos niños potentes con equipo reducido pero mucho potencial.

Rolas más, rolas menos, casi todo este disco posee temas contundentes de pe a pa, y pocos álbums de The Cure tienen esa impronta.  

2. The Head on the Door (1985)

Se dice con frecuencia que Desintegration es el clímax de la banda, sin embargo, previo a éste e incluso antes del éxito de Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me, la grandeza de The Cure puede explicarse con este disco, el cual representa la estrategia comercial de oro, su primer gran éxito en ventas y el equilibrio desgarbado de las rolas oscuras con la gran producción y los hits.

Aquí vienen “In Between Days”, “A Night Like This” y “Close to me”, más siete cortes más de una producción impecable y letras potentes, que lo mismo nos recordaban a bandas como Siouxsie and the banshees, que a otras como Japan. Este es el primer atisbo maduro de The Cure.

1. Disintegration (1989)

Como bien dijimos, el octavo disco de The Cure se ganó al viejo público por haber regresado bien y de buenas al goth rock, aventándose de paso unos hits pop y una producción impecable. Para los fans más exigentes es aquí donde comienza el declive de la banda.

Este ha sido el álbum más exitosos comercialmente hablando, y también el más redondo en términos de producción, ejecución e inventiva. Muchas bandas que abrevan del rock melancólico y desesperado en sus linderos, pasa irremediablemente por este placazo que despide la década de los ochenta.

Ahora, ¿qué es lo que viene para una de las bandas más importantes del mundo?