Películas eróticas. 10 títulos indispensables

Entretenimiento 30/01/2018
películas eróticas

author:

Películas eróticas. 10 títulos indispensables

La historia de las películas eróticas va más allá de 50 Sombras de GreyNinfomanía Vol. 1 y 2 (Nymphomaniac, 2013), incluso mucho más allá del cine erótico comercial al que estamos acostumbrados y que en muchos de los casos han sido parte importante en el desarrollo de nuestras vidas sexuales. Es por eso que en Freim nos hemos dado a la tarea de visitar la sección de cine erótico de nuestro torrent más cercano para sugerirles 10 títulos poco conocidos. Buscamos no elegir los ejemplos clásicos, también pensamos en trabajos que combinan esa mirada erótica, que abordan el erotismo con algo más según nuestro subjetivo punto de vista. Bon appétit!

 

Una breve lista de películas eróticas

Ese oscuro objeto del deseo (Cet obscur objet du désir) | Dir. Luis Buñuel | 1977

Uno de los temas recurrentes en la filmografía de Buñuel es la relación entre un hombre de edad y una jovenzuela, como en la incestuosa Viridiana (1961) o la fetichista Tristana (1970). En su última aventura, el director español regresa al tópico dotando a la anécdota de un sugestivo toque surrealista. Un anciano conquistar se prenda de una hermosa mujer (la francesa Carole Bouquet y la española Ángela Molina) sólo para caer en una espiral de destrucción y deseos prohibidos.

Una película imperdible. Buñuel da pie a un juego no sólo de apariencias sino de perversiones –católicas, sexuales, psicológicas–. La última carcajada de un gran bromista.

 

Trilogía de la vida | Dir. Pier Paolo Pasolini | 1971, 72, 74

Tienen razón, meter tres películas como una es hacer trampa, pero pocas trilogías se sostienen temáticamente como la del maestro italiano, conformada por El Decamerón (Il Decameron, 1971), Los cuentos de Canterbury (I racconti di Canterbury, 1972) y Las mil y una noches (Il fiore delle mille e una notte, 1974). Para Pasolini, el sexo es un acto que celebra la vida y la muerte, es una contradicción que explora a lo largo de las tres películas. A su vez captura la manera en que la sexualidad es vista como un poder por los poderosos y un disfrute por los estratos más bajos de la sociedad. Hay horror y belleza en el placer genital.

 El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante (The Cook, the Thief, His Wife & Her Lover) | Dir. Peter Greenaway | 1989

La pasión consume, ese parece ser al mensaje que se desprende del sexto opus del cineasta galés. En esta representación todos terminan extinguidos por aquello que les provoca deseo: la comida, un restaurante, el sexo, la lectura o el poder. Todos sufren, viven y mueren por las pasiones que dan sentido a su vida.

Como aderezo la absorbente y plástica excelente fotografía de Sacha Vierny, junto al perturbador score de Michael Nyman. Por cierto, ¡qué bien estaba Helen Mirren!

 Anita, ninfómana sueca (Anita – Ur En Tonårsflickas Dagbok) | Dir. Torgny Wickman | 1973

Probablemente la inspiración cinematográfica más clara del díptico sexual de Von Trier sea este clásico del cine de explotación europeo. Para mayores señas, Stellan Skarsgard interpreta un papel muy similar en ambas.

Anita (la cautivadora Christina Lindberg) es una jovencita de unos 16 años que alcanzó la maduración corporal con soberbia divina, no así la mental. Incapaz de relacionarse sentimental, intercambia sexo oral por un momento de compañía y sexo por adoración física. Un joven estudiante de psicología (Skarsgard) intentará sacarla del camino de la gonorrea para convertirla en un elemento funcional de la sociedad. El director Torgny Wickman sabe que su trabajo es una cinta de explotación y nada más, además brinda a la trama de cierto tratamiento clínico que nunca se transforma en ambición artística.

 ¡Átame! | Dir. Pedro Almodóvar | 1989

Filmada en medio de un periodo de consolidación artística del director español, ¡Átame! cuenta la historia de un amor extraño, imposible si quieren, entre una atractiva actriz, Marina Osorio (Victoria Abril), y un paciente psiquiátrico recién liberado, Ricky (Antonio Banderas). Ése es el punto de partida para esta sugerente comedia negra, en donde el erotismo está sublimado en favor de los enredos y errores de sus protagonistas. Para Almodóvar el sexo, la pasión y el deseo no son más que un juego, imposible de ignorar si alguien quiere disfrutarlo.

 La sala de torturas chinas (Mun ching sap daai huk ying) | Dir. Bosco Lam | 1994

Pocas veces el sexo resulta tan divertido, loco y poco realista como en esta cinta hongkonesa sobre un rico príncipe que es engañado por su esposa, aun cuando él siempre le cumple con creces, y la fiel sirvienta enamorada del señor, acusada de asesinar a su marido para poder estar con él. Por cierto, el marido muere porque alguien le suministra un afrodisíaco tan poderoso, pero tan poderoso, que su pene explota. Osom.

La sala de torturas chinas nunca trata de pasar por otra cosa que no sea una cinta de corte erótico llena de situaciones disparatadas. Por eso, cuando un par de espíritus de la naturaleza vuelan por el bosque teniendo sexo a la velocidad de la luz no resulta extraño, incluso es lógico. Al ser consciente de lo presentado en pantalla, Lam evita perder el control. Sí, es ridícula pero eso es parte del encanto. Incluso en las escenas de tortura, prepárense para un rato de vil y pura diversión.

 

 Showgirls | Dir. Paul Verhoeven | 1995

Nomi (Elizabeth Berkley, Jessie de Salvados por la campana) es una inocente jovencilla que llega a Las Vegas tratando de triunfar como bailarina, pero la atmósfera llena de neón, drogas, tangas y dólares de la ciudad la absorbe hasta transformarla en una criatura totalmente diferente.

Acusada de banal e incomprendida en su tiempo, revalorada y dueña de un pequeño culto desde entonces, Showgirls presenta una mezcla interesante de vulgaridad y contenido, sí, hay pechos, pero algo se esconde detrás de ellos. Un coctel que sólo alguien como Verhoeven (Robocop, Total Recall, Basic Instinct) podría lograr. Esta fábula para adultos carece de un punto moral porque en Las Vegas no hay otra forma de ver la vida, la sexualidad es un arma y es necesario usarla como tal. Es un espectáculo tan intencionalmente vacío que la forma termina por volverse el fondo.

Además, cómo olvidar esa secuencia en que Nomi es bautizada en una alberca con champaña. Una de las mejores escenas eróticas.

Blind Beast (Môjû) | Dir. Yasuzô Masumura | 1969

La historia va más o menos así: un escultor ciego y su abnegada madre secuestran a una linda modelo para llevarla a su casa, un lugar lleno de esculturas de todos tamaños del cuerpo femenino. Nuestro artista está interesado en explorar al máximo sus sentidos y aunque la joven intenta escapar en diversas ocasiones termina por unirse a su búsqueda sensorial.

Los que se prendieron viendo el hielo contra la piel de Kim Basinger en Nueve semanas y media (Nine 1/2 Weeks, 1982), encuentren esta indagación de la sexualidad y el placer un poco perversa. Algunos dicen que forzada, por aquello del Síndrome de Estocolmo, Blind Beast presenta una sensual puesta en escena, por momentos casi surrealista, y deja una huella imposible de olvidar. Para bien o para mal.

 

 Quítame la calentura | Dir.  Ramiro Meléndez | 1994

Un centenario ricachón exhala su último aliento poco después de expresar su voluntad final: sus herederos –dos parejas recién casadas– deben contraer nupcias y soportar una temporada sin contacto físico mientras son tentados sexualemente en el Instituto de Sexología Aplicada S.A. de C.V. comandado por el Dr. Popochas. El que dé rienda suelta a la carne, pierde. El abogado del difunto, Julián (Alberto El Caballo Rojas), y su sexy secretaria Barbarita (Karla Barahona) –de increíbles pompas fúnebres– son los encargados de vigilar a los herederos. Mezclando verdadero comentario social –“Puro desempleado de la CROC”, ay ajá– con las clásicas escenas del Caballo sabroseando modelos de Sábado gigante –“¿Y cómo andan los burritos en primavera?”–. Quizá las muecas y cejas de Pepe Magaña les maten cualquier pasión, la diversión nadie se las quita.

 

 El romance y la culpa (Koi no tsumi) | Dir. Shion Sono | 2011

Para cerrar su “trilogía del odio”, Sono captura el descenso de la fiel esposa de un escritor a la prostitución y la liberación sexual. Mezclando el film noir con el hiperactivo estilo de su cámara y un caso de asesinato de la vida real, el director japonés estudia la relación entre el deber y la individualidad, junto a la hipócrita visión de la sociedad respecto al placer. Además, nos llegó este GIF de Sono explicando en set cómo se le hace el amor a su mujer, Megumi Kagurazaka, protagonista de la película.

 

¡Síguenos en Facebook y gana boletos para conciertos y festivales!

Y ustedes ¿Qué otras películas eróticas no comerciales recomiendan?