Sexual Personae of Pop: Madonna

Música 12/09/2018

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Sexual Personae of Pop: Madonna

La Bowiemanía explotó por el mundo y llevó a David a recorrerlo hasta llegar a Detroit. Una joven nacida a unos padres católicos en Michigan acudiría a un concierto en la arena Cobo en Detroit. La ambigüedad sexual con la que jugaba Ziggy era algo que hipnotizaba a la puberta Madonna Louise Ciccone. Aquella noche, ellos no lo sabían, pero habían unido sus vidas por la eternidad. Tras la muerte de David Bowie, Madonna interpretó uno de los éxitos más grandes del británico, Rebel Rebel, que precisamente incluye la célebre frase: “She doesn’t know if you’re a boy or a girl” a la que después ella misma rendiría tributo en Vogue: “It makes no difference if you’re black or white, if you’re a boy or a girl”. Curiosamente, Madonna tomaría esa esencia cambiante que inmortalizó a David Bowie; pero esto fue lejos de un burdo copy-paste. Al igual que los inicios de Bowie, Madonna tuvo que crear su propio personaje, en el que el sexo y la provocación fueron clave.

El nombre Madonna tiene mucha carga por sí mismo. Considerando que su crianza fue dentro del seno de una familia católica de migrantes italianos, uno puede entender porqué una mujer con tal ímpetu podría haberse sentido alienada. La figura de la Madonna es virginal e inmaculada y protectora. Además de ser dadora de vida, se convierte en aquella guardiana dispuesta a pisotear serpientes con tal de proteger a su prole. Camille Paglia, también de ascendencia italiana, siempre ha sido una fiera crítica del puritanismo sexual imperante tanto en la iglesia católica como en la evangélica protestante, cultos que contrastan con las tradiciones paganas. El catolicismo conservó la estética y el arte pagano, completamente ausente en el protestantismo, sin embargo las despojó de su sexualidad.

Madonna entendió que hacer uso de la ambigüedad sexual, al igual que David Bowie, era necesario. Tras cosechar sus primeros éxitos con su álbum homónimo en 1983 con “Borderline”, “Holiday”, y “Everybody”, dos años después, regresó a los reflectores internacionales con su álbum. “Like A Virgin”. Lo primero que salta a la vista es la portada. Guantes de encaje, vestido de tirantes, un escote pronunciado y una mirada penetrante. La Madonna, vuelta Medusa, torna al espectador en piedra. Ese es el tipo de ambigüedad del que se apropia Madonna. Una extraña combinación entre la imagen virginal y el culto al sexo. Basta simplemente recordar el diálogo que abre “Reservoir Dogs”, ópera prima de Quentin Tarantino, donde Mr. Brown, interpretado por el mismo Tarantino, expone su controversial teoría sobre el verdadero significado de dicha canción:

“Like a Virgin” is all about a girl who digs a guy with a big dicks. The whole song is a metaphor for big dicks.”

Hay otras teorías más que involucran prácticas sexuales en las que no ahondaremos en este momento, pero este coqueteo con la mente del escucha es algo que ha caracterizado constantemente el trabajo de Madonna. Lo virginal e inmaculado confrontado con los “horrorosos rituales del sexo y la naturaleza”, como dice Paglia. Una simbiosis entre arte y pornografía. Ejemplos en la larga carrera de Madonna sobran. Paglia, en 1990, vio en Madonna al futuro del feminismo. Una mujer que no temía poseer su sexualidad. Sin embargo, el personaje construido por Ciccone no solamente hace uso de estos contrastes. Paglia visualiza a la Virgen medieval como una descendiente directa de Isis, la Gran Madre, pero desprendida de ese poder natural femenino, históricamente antagónico con la cosmogonía cristiana. Madonna toma esta imagen carente de erotismo y revive todas sus pasiones carnales, mientras que, al mismo tiempo, destroza esa visión baudeleriana del sexo como limitante para explotarlo a su favor. And it feels like home…

Madonna cambiará esa ambigüedad andrógina asexuada de Ziggy Stardust y la cubrirá con un manto de homoerotismo. Vogue hace uso de los mismos acólitos travestisas que servían de séquito a Judy Garland. Es un culto a la homosexualidad oficiado por la Reina del Pop. Vogue es la respuesta de Madonna a Let’s Dance. Mientras en 1989 había quienes aún querían seguir imitando lo que David Bowie había hecho una década antes, Madonna corta el hilo de la década de los noventa con este excelente sencillo, altivo y desdeñoso. Camille Paglia describe a las grandes divas de la historia de la talla de Marlene Dietrich, Bette Davis y Barbra Streissand como poseedoras de una “voluntad masculina”, auto-exaltante y egoísta que bien podría equipararse al arquetipo de grandes íconos homosexuales como Elton John, Boy George, George Michael y un largo etcétera. Este evidente amaneramiento ─exagerado a través de la coreografía─, representado en los como los modelos tanto del vídeo como de su hipnótica presentación en los MTV VMAs de 1990, contrasta con el exterior frío y estilo clásico y sobrio de la vestimenta. Madonna es juez y parte. Ella juega con la androginia portando un traje sastre, y haciendo uso de algunos ardides teatrales à-la-Marcel-Marceau, también alguna vez imitados por el mismo Bowie, y mezclándose con los demás modelos varones. Al mismo tiempo, es la sacerdotisa con los senos al aire. En este bacanal andrógino, Madonna que se rinde a los pies de la Gran Madre de la que es sierva y representante.

En otros VMAs memorables, en la cima de un pastel de bodas enorme, una silueta familiar apareció cantando la clásica Like a Virgin, pero no era Madonna. Era Britney Spears. Unos segundos después aparece Christina Aguilera. Solo faltaba la estrella principal. La Marcha Nupcial marcaría la entrada de la Reina que ya no aparecía en el rol de virgen, sino como el novio, la Reina se había convertido en el Patriarca. “Everybody comes to Hollywood”. Línea de entrada y el show comienza. Madonna marca los pasos y sus aprendices siguen al ritmo del compás ante la mirada escéptica de Justin Timberlake. Una danza sugestiva por el suelo. “They wanna make it in the neighborhood”. Madonna se inclina para retirar la liga de la pierna de Christina. “They like the smell of it in Hollywood”, ondea la liga y la arroja al público en extasis…

“How could it hurt you when it looks so good?”

La misma Madonna contestaría esa pregunta 13 años más tarde. En 2016, durante la ceremonia de Billboard Women in Music, Madonna habló sobre la terrible experiencia que sufrió en Nueva York cuando era solamente una adolescente a finales de la década de los setenta. Madonna habló sobre violencia sexual y liberación, misma que ella admite no haber relacionado con una cuestión de género. Madonna habló sobre su admiración por Bowie y la idea que le transmitió de pensar que no existían los límites y de la libertad que gozaba Prince de pasearse en liguero mientras increpó a los medios por el continuo acoso hacia su vida privada, principalmente tras el lanzamiento de su controversial libro “Sex” y por alentarla a sexualizarse mientras intentaban arrebatarle su derecho a explotar esa misma sexualización y erotización. Escupió sobre uno de los mandamientos de Hollywood: “Thou shall not age” (No envejecerás) y acusó la hipocresía femenina que señala con el dedo a la mujer que no teme externar su sexualidad. Según Madonna, Paglia la habría culpado de retrasar el progreso de las mujeres por vender su sexualidad y que ella, junto con otras académicas consideraban que era una “mala feminista”. Si bien Paglia ha expresado abiertamente críticas por un supuesto “aburguesamiento”, ella siempre ha aplaudido su fortaleza y reconocido su profundo impacto en la cultura pop que se extiende desde la música hasta el mundo de la moda.

La crítica originalmente emergió de una de las tantas corrientes del feminismo de la que Gloria Steinem es una de las máximas representantes. Esta corriente del feminismo tiene una postura predominantemente negativa del sexo y la pornografía. La misma Steinem comparó la primera obra de Camille Paglia e inspiración de esta serie, Sexual Personae, con Mein Kampf (Mi Lucha) de Hitler. Camille Paglia representa otra facción del feminismo, la que aplaude el erotismo de Justify My Love y rechaza al puritanismo imperante en los Estados Unidos de Ronald Reagan y el PMRC. Madonna abrazó la “ambigüedad, contradicción, conflicto y ambivalencia” normalmente presentes en la sexualidad humana, la despojó de máscaras mientras rescató de este toda la “belleza y el placer observable incluso en el reino animal”. I made it through the wilderness…

Por Héctor Hernández