¡CALIENTE COMO EL INFIERNO!, LA DEVOCIÓN HACIA EL CAFÉ

POR MARTHA AMAYA NOGUEZ

Molido, fuerte, árabe, mexicano, colombiano, caliente o frío, de diversas formas y estilos, así disfrutamos de una de las más famosas bebidas ¿Gustas?

El ritual de las mañanas, siempre es el mismo: tomar café es una bebida placentera y necesaria para comenzar el día. Ya sea instantáneo o de filtro, si se toma sentado, parado o mientras caminas por el parque, el pequeño grano es parte de la vida cotidiana.

Como diría el politólogo francés Charles Talleyrand en 1838, “El café debe ser caliente como el infierno, negro como el diablo, puro como un ángel, y dulce como el amor”.

Pero ¿por qué nos encanta tanto? Trataré de responderlo.

En México, según el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, se tiene una producción promedio de cuatro millones de sacos de café verde y ocupamos el quinto lugar en la producción mundial con la más alta en calidad requerida. Eso quiere decir, que los mexicanos consumimos más café que en otros países e incluso continentes como Europa y Asia.

En fin, ¿de dónde viene nuestra obsesión por tomar café?

La historia del gusto por esta bebida, se remonta a Constantinopla (Siglo III), una época que castigaba a todo aquel asiduo al café, pues los hombres tendían a dejar de lado los deberes y sus plegarias siendo el castigo, sufrir de apaleamiento.  

Así es,  nuestro “néctar de dioses” sobrevivió una gran época de oscurantismo y fue hasta el siglo XVI en Roma, Italia, cuando al ser degustada por el Papa Clemente VII fue considerada como una bebida cristiana, pues era en ese entonces cuando se le conocía como el Vino de Satanás.

Lee también:  At the Drive-In estrena música nueva y anuncia una gira

¡El VINO DE SATÁNAS!  ¿Usted se lo hubiese imaginado? Hasta la fecha estoy segura que ese nombre llama la atención. Gracias a este simbolismo en 1600, el café ya se había convertido en toda una industria que recorría la India, hasta llegar a Francia.

La devoción hacia esta acción siempre ha existido. Durante la Edad Media, Johan Sebastian Bach influenciado por la dominación de esta bebida sobre la sociedad,  compuso la Catata al Café (http://www.youtube.com/watch?v=bOaADFq9yOg), una deliciosa sátira de esta adicción, entonces de moda entre los burgueses de la Alemania del siglo XVII.

En esta época, según menciona http://www.cantatasdebach.com/211.html las “Casas de Café”, con no muy buena reputación, le había abierto a Bach la posibilidad de crear una cantata, cuya historia habla de Lieschen, una niña caprichosa apasionada por el café que renunciará a su vicio sólo al contraer nupcias y se le escucha cantar:

 

¡Oh, cómo me gusta el café azucarado!
Es más agradable que mil besos,
más dulce que el vino moscatel.
Café, café, te necesito,
y si alguien quiere confortarme
¡oh, que me sirva café!

 

Actualmente, encontramos canciones como “Ojala que llueva café” escrita por el canta-autor dominicano Juan Luis Guerra e interpretada por Café Tacuba (http://www.youtube.com/watch?v=nWhDB8JME-g) con un estilo huasteco, propio de la cultura mexicana: “Pa’ que no se sufra tanto, ojalá que llueva café en el campo” canta Rubén Albarrán, vocalista del grupo.

Lee también:  Mira a 150 grandes personajes femeninos del cine recopilados en un video de 4 minutos

Y para seguir disfrutando…

Si usted pensaba que no existía una auténtica devoción por el café, o quizás no comprendía porqué, según a la Asociación Nacional de la Industria del Café, A. C., México es el séptimo productor a nivel mundial de grano verde  siendo Veracruz y Chiapas los estados con mayor producción, esta historia se lo puede dejar un poco claro.

Beber café puede ser considerado como una convención social, un ritual, una forma de vida, una excusa para platicar o verse. Las variantes son muchas y difieren del país; sin embargo, el americano y el expreso, siempre serán los clásicos y el capuchino uno de los más pedidos.

Hay muchos mitos entorno a los efectos sobre la salud son a la fecha una constante discusión. No obstante, se ha demostrado que se trata de  una fuente importante de antioxidantes alimenticios que ejercen efectos benéficos para el organismo, lo cual ayuda a proteger a las células de la degeneración.  Por lo tanto, los viciosos nos vemos más jóvenes.

En fin, cada vez que beba, recuerde al escritor español, Francisco Villaespesa, quién dice: “El café, néctar de dioses, ha de ser para ser bueno, ardiente como tus ojos, negro como tus cabellos, tan puro como tu alma, tal dulce como tus besos.”

Compártenos tu opinión:

share on: