Björk – “Vulnicura”: Lo Hermoso también duele

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Casi por terminar el primer mes de este nuevo año, llega a nuestras manos y oídos (antes de tiempo) “Vulnicura” el octavo disco de estudio de Björk.

Siempre es reconfortante cuando artistas de su talla, vuelven a la escena para volvernos a sorprender una y otra vez, y ésta no fue la excepción.

Duele escuchar “Vulnicura”, desde la primer pista hasta la novena que conforman el material te atrapa y te deja flotando entre la reflexión, sentimiento, dolor, desamor y una historia de trasfondo que te mantiene en una especie de limbo durante aproximadamente una hora.

Björk retoma nuevamente y con delicadez los arreglos con cuerdas, que se asemejan a lo que en años pasados como lo era con  “Vespertine” y “Homogenic”, siempre con su toque particular además de agregar ese sonido único que la cantante registra con su voz.

“Vulnicura” es un álbum dedicado al fracaso de su amor, al fin de una era, a la ruptura de su relación con el artista Matthew Barney que duró poco más de diez años. Y sin rodeos ni metáforas Björk se desnuda el alma y comparte su dolor con el mundo entero.

Atrás quedan las piezas bailables y las regocijantes canciones de amor, y desde ‘Stonemilker’ lo deja en claro, una canción llena de reclamo hacia su ex pareja donde exige explicaciones pero sobre todo respeto.

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Con ‘Lion Song’ la herida duele un poco más y ‘History of Touches’ es simplemente una canción que si no te toca el alma, quizá ni siquiera estés vivo, esta tercera canción es corta, penetrante, sencilla tal vez pero llena de sentimiento.

De repente llega ‘Black Lake’ con una atmósfera semejante a los pasados tracks, pero su duración de 10 minutos nos revela que habrá mucho más. La canción es poco más experimental, cuenta con cambios, beats y pequeñas pausas que ayudan a que la letra te sumerge al punto de apreciarla desde cualquier punto.

Cuando vemos un título como ‘Family’ pensamos que tal vez la “tragedia” ha terminado,  y que de ahora en adelante todo será positivo, pero dentro de “Vulnicura” no sucede. ‘Family’  nos cuenta sobre ese proceso donde el pilar de la familia, el padre, ya no estará jamás y del como ella como mujer y madre tendrá que reponerse ante esta adversidad, no solo por ella sino sobre todo por sus hijos.

‘Not Get’ sube el volumen, y vuelve a presentarnos una canción llena de más ritmos, y unos trágicos violines de fondo acompañan a lo largo de seis minutos uno de los puntos culminantes del disco.  Y ‘Mouth Mantra’ nos mantiene arriba por otro buen rato que a su vez nos hace recordar esa vieja Björk mezclandola con la nueva e innovadora.

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Algo de drum’n’bass llega para cerrar este hermoso pero doloroso capitulo, ‘Quiksand’ nos regala un momento de esperanza y súbitamente se cose la herida que durante 9 tracks se mantuvo abierta.

Cuando una artista del calibre de esta mujer , que en un momento dado parece ser un ser inalcanzable y magnifico se abre de esta manera, no puede haber error en ello, no puedes juzgar el sentimiento entrañable que plasma, por el lado tan humano y mortal que muestra, por lo tanto “Vulnicura” cumple el cometido de ser el álbum del regreso al mundo musical de la islandesa.

“Vulnicura” es el soundtrack de la ruptura amorosa, del desconsuelo y compasión, de levantar la cabeza y seguir adelante, del saber decir punto final, del adiós, del lado oscuro de de los cuentos de hadas, del lado gris de la vida misma.

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