Con Sponch el gris de la ciudad cambió

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El Distrito Federal, a lo largo de todo este tiempo, se ha convertido en una de las regiones más pobladas de todo el mundo y eso trae consigo bastantes situaciones a considerar. Desde que se trata de una ciudad llena de culturas, hasta que también se habla de una de las ciudades del mundo más contaminadas. No solo eso, sino que se ha visto a lo largo de todos estos años que, conforme el tiempo avanza, el Distrito Federal se ha convertido en una zona en donde la monotonía se desarrolla con facilidad, una urbe en donde la rutina parece gobernar la vida de la mayoría de sus habitantes convirtiéndolos en una especie de robots con actividades diarias específicas que pocas veces se dan el tiempo para admirar la belleza de los detalles. Por suerte existen momentos en donde todo eso logra cambiar.

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Con esa historia detrás, Sponch de Marinela decidió regresarle un poco de vida a la ciudad con una dinámica a la que toda la sociedad que la conforma estuviera invitada. Una actividad en la que la marca les devolvía muchas de las virtudes de la niñez y en la que se podrían divertir como pocas veces lo habían  hecho. Una activación perfecta para deshacerse de la rutina por un momento y apreciar las sorpresas repentinas que una ciudad como el Distrito Federal puede ofrecer. El gris de la ciudad cambió y lo hizo con muchas sonrisas en el camino.

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En tiempos en los que nadie mira hacia el cielo, Sponch creó el Fabuloso Sponch, una máquina que consistía en hacer que las personas recordaran un patrón de colores y lo reinterpretaran para que, en caso de acertar, se liberarán muchas sorpresas, regalos y detalles que harían que todas las personas que se congregaran ahí disfrutaran un día en la ciudad como se lo merecen. El resultado fue un montón de sonrisas en unan de las avenidas más importantes y un recordatorio de que la felicidad está en los detalles, solo hace falta voltear a verlos para darse cuenta.

 

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