Juan Cirerol “KITSCHanilla y flor de azar”

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por: J. Ismael Canales

 

Hace unos años cuando era niño, escuché en algún lugar una plática intelectualoide donde dos personajes hablaban del arte kitsch. Esa palabra se me hizo muy curiosa y no dude en buscarla en el diccionario obteniendo esta respuesta:

Kitsch: Dicho de un objeto artístico: pretencioso, pasado de moda y considerado de mal gusto.

Como buen mocoso de 10 años me quedé con el significado de la palabra unos días y después la olvidé entre cosas de la escuela y juegos infantiles. Pasó el tiempo y hace poco tiempo me topé con esa palabra de nuevo, sólo que ahora se le había agregado un nuevo significado: una obra de arte o un suceso que tiene características vulgares, de mal gusto o popular. Lo que se define como kitsch, aunque de mal gusto, adquiere una valoración artística o por lo menos positiva.

Comprendí (más o menos) a lo que se refería el término, pero cuando pude entenderlo en su totalidad fue cuando conocí a Juan Cirerol, no hay mejor representante de lo Kitsch en México.

Hay quien dice que canta feo, que sus letras son malas, que su música es simple (u horrible) y hay quienes han dicho que son fans de él, porque es honesto, crudo, y sin pretensiones… Pues ¿qué creen? Ambos bandos tienen razón.

Cirerol apostó por un arriesgado estilo kitsch, que al igual puede llevarte a la cima o matarte musicalmente, afortunadamente para él, le resultó la primera, pero hay que tener cuidado porque todo exceso es malo.

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En su tercera producción “Cachanilla y flor de azar” escuchamos a un Cirerol desenfadado‘Eso es correcto señor (yo vengo de Mexicali)’ y ‘Cerca del mar’ son los tracks que inauguran esta placa, constan de rasgueos norteño-furiosos y acompañamiento de una armónica, la letra es pisteadora y describe la vida del cachanilla, como siempre, la entonación de la voz es lo de menos.

‘En dónde está el corazón’ y ‘Ahí te va a llegar el cheke’ son un par de temas simpáticos, la voz le quiere dar un aire (muy, pero muy lejano) a lo que hacía Don Eulalio González, mejor conocido por todos como El Piporro, aunque vaya, nadie llegará a ser como él.

La velocidad y el cotorreo bajan cuando se escucha ‘Amarte para llorar’ tema poco convencional de desamor, seguido de ‘El carril #3’ un narco corrido que trata del modo de vida de los capos de la droga norteños y su relación con las autoridades gringas, la letra más interesante y reflexiva que Cirerol ha escrito hasta la fecha.

‘Corrido de la desdicha’ es de nuevo un tema peculiarmente triste mientras que en ‘Perdido en Guadalajara’, ‘El regalo más  bonito’ y ‘El ochito de Chicali’ el cachanilla despotrica contra todos, lanzando una sarta de maldiciones y mandando a la chingada a muchos.

‘Los aguacates’ y ‘Dicen que no estoy despierto’ son tracks de los que podemos prescindir sin ningún problema, no hay nada que los haga destacar. En cambio en ‘La Meche’ la armónica y los rasgueos rápidos hacen una rola alegre que nos habla de la peculiar hija de Juan Cirerol“tiene 17 años, todo bien y nadie la puede tocar…” y ‘Hablando de Daisy’ es uno de esos temas de amor  Cicerolescos al estilo de ‘Rostros vendidos’ o ‘I love you’ pero sin alcanzar el nivel de estas dos obras maestras.

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“Cachanilla y flor de azar” es un álbum donde Juan Cirerol aplica de nuevo la fórmula que le ha conseguido éxitosólo que en el afán de ser más energético y expresivo, ignora por completo los pocos lineamientos musicales que seguía en anteriores discos su obra. Ignora la métrica en las canciones, no le importa si sus rolas tienen una melodía vocal aceptable, maldice más que de costumbre haciendo que ciertos temas suenen hasta vulgares y las letras (a excepción de ‘El carril #3’ no son tan pensadas como en su “Ofrenda al Mictlan” o el “Haciendo leña” discos que son mejores que esta tercera producción.

Juan Cirerol encontró en lo Kitsch su estilo principal y en sus primeros álbums lo explotó a la perfección, pero esta tercera placa se sale del esquema convirtiendo una obra de arte Kitsch en un disco más. Habrá que esperar y ver cómo reacciona la gente a este álbum, pero lo que sí  estamos seguros es que si los números son rojos, nuestro cachanilla favorito hallará la manera de recuperar el camino en su cuarto disco.

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