Patti Smith. Diez para el diez

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Muchas leyendas y máximas rodean a Patti Smith: que si es la madre del punk, que si es una de las poetas norteamericanas más granadas de su generación, que si es una de las artistas más grandes del rock occidental, una de las más comprometidas socialmente hablando, que si su relación con Fred “Sonic” Smith, que si su evidente conexión y herencia con los escritores de la Generación Beat (especialmente con Burroughs y Ginsberg), que si su amistad y eterno agradecimiento con Michael Stipe, etc. 

Lo cierto es que la fama y reconocimiento que han hecho de Patti Smith una de las figuras más emblemáticas de la cultura contemporánea no son para nada gratuitos, si hay una cantante que ha demostrado su honestidad y fragilidad artística es esta estadounidense que lleva más de cuarenta años en la escena, con largos periodos de inactividad, lo cual le ha granjeado un buen séquito de seguidores que saben que Smith es una roquera que se toma la vida con paciencia, que la vive intensamente, que entiende la correlación entre creación y filosofía de vida, que vuelve a México justo a casi un año de su primera presentación en nuestro país, ahora con un nuevo disco bajo el brazo: Banga.

Patti Smith es poeta, heredera de Baudelaire y Rimbaud, Corso y los beats, autora de una de las historias autobiográficas más hermosas del rock: Just Kids (2010). Es conocedora de la obra pictórica de Pollock, Rivera y Kahlo y musa milenaria del fotógrafo Robert Mapplethorpe, quien fuera su pareja durante buena parte de la segunda mitad de los setenta. Es también una de las figuras ineludibles de la escena neoyorquina setentera, aquella donde The Ramones, Television y los MC5 hicieran lo propio. Autora de once discos de estudio, experimentos sonoros, intérprete del clarinete, fan de los Rolling Stones, inspiración para The Smiths, Sonic Youth, PJ Harvey y cientos más. 

La fragilidad de Smith en las letras e interpretaciones puede sentirse dentro y fuera del escenario, es su fuerza y garra lo que la hace uno de los conciertos imperdibles para todo aquel que sepa que el rock es más que guitarras y desmadre. Este diez de mayo, Día de las Madres, Patti Smith dará un concierto en el Plaza Condesa, que seguro será inolvidable para todos los fans de “Because The Night”, su versión de “Gloria” de Van Morrison, “Rock and Roll Niger” y un racimo más extenso de corazón abierto decantado en canciones.

El setlist de Smith no varía demasiado desde 2007 a la fecha, pero no por ello es repetitivo. Acá les dejamos diez canciones que se reparten entre el repertorio clásico y los temas más atípicos que estamos escuchando últimamente en la redacción, con toda la emoción del mundo. Disfrútenlas tanto como nosotros.

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10.- “1959”. Peace and Noise (1997). Siete es número de buen agüero y uno de los mejores discos de Smith desde el Easter (1978). “1959” es un tema con fuerza y brutalmente honesto. Patti Smith en su faceta más roquer y ya entrada en ese estilo contemporáneo amable en el que han incurrido varios artistas de su generación. Pese a que pierde levemente en vitalidad y cochambre, esta rola es sencillamente potente en directo.

9.- “This is the Girl”. Banga (2012). Un tema evidentemente femenino, dulce y acompasado, relajado y sumamente emotivo. Con la guitarra acústica y limpia de su guitarrista de batalla, Lenny Kaye, este tema es francamente conmovedor. Si bien Banga no es un disco tan sólido y contundente como los viejos clásicos, vale toda la pena con temas como éste.

8.-  “Pissing in a River”. Radio Ethiopia (1976). Una de las canciones que el público asistente al pasado recital de Smith sintió que faltó. Poesía con maridaje letrístico, otro de los temas sosegados y profundos de la cantante, potencializado de emotividad conforme va avanzando, baterías que golpean de a poco hasta subir a un clímax irrevocable.

7.- “Spacey Monkey”. Radio Ethiopia (1976). Otro clásico e infaltable en el repertorio en vivo de Patti Smith, carroñero, con escencia bluesera sin ser un tema blues. Rock con coros y con preocupación crítica contemporánea, uno de los imperdibles y característicos de la estadounidense, lleno de versos poéticos y líneas líricas poderosas gruñidas.

6.-  “Rock and Roll Niger”. Easter (1978). Este tema también es cañonazo de rigor, también. Patti Smith suele comenzar esta rola con el intro de Babelogía, uno de sus poemas: “No he cogido mucho con el pasado, pero pienso hacerlo con el futuro… Jackson Pollock fue un negro…”. Una canción que es casi un himno, roquera, potente, vivaz y un homenaje a muchas elementos de la cultura norteamericana. Una salvaje declaración de principios juveniles. Ruidosa y extática en su forma y contenido.

5.- “Distant Fingers”. Radio Ethiopia (1976). El segundo álbum de Patti Smith es todo un clásico casi en su totalidad, básico en sus elementos, original y sumamente directo, fresco y encantador. “Distant Fingers” es uno de los primeros trabajos poéticos de la artista vuelto canción. Una canción de amor, equilibrada entre figuras discursivas e inmediatez carnal, con altibajos contenidos, dulces, fraseo y pasajes relajados, altamente disfrutable y una de las que puede o no cantar.

4.- “Redondo Beach”. Horses (1975). Segundo tema del primer larga duración de Smith. Básico, rico, coquetón. Muchos fans de las nuevas generaciones conocen esta canción por el cover que Morrissey hace de ella, respetándola en su forma y espíritu. Otra de las que pegan bastante en vivo y que a más de treinta años de haberse grabado, sigue teniendo esa inocencia lúdica y ricura lírica. El hipismo se murió pero el amor quedó vivo por siempre.

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3.- “Changing Of The Guards”. Twelve (2007). Desde sus inicios, Patti Smith ha rendido un homenaje personalísimo a la obra de sus artistas favoritos, a sus héroes, a veces descontextualizándolos lo suficiente como para hacer suyos esos temas especiales. El disco de covers de Smith abrió la puerta a nuevas generaciones, y su revisión a temas de Nirvana, Tears For Fears y The Doors si bien no es de lo más afortunado de Smith, sí es memorable por cosas como este cover a Bob Dylan, que yo me atrevería a decir que hasta lo mejora, despojándolo de esa producción pasteurizada llena de coros que posee la original. La guitarra acústica de Kaye empata a la perfección con el bajo de Flea de los Red Hot Chili Pepers y la voz poderosa y siempre emotiva de Smith. Una excelente versión que casi no toca en vivo pero que suelta de vez en vez.

2.- “Dancing Barefoot”. Wave (1979). Wave es quizás uno de los discos más accesibles de Smith, y “Dancing Barefoot” es uno de los primeros temas más convencionales y bien producidos de la cantante. Un infaltable en sus conciertos y uno de sus cinco temas más conocidos. No por nada grupos como U2 la han covereado y hecho suya. Otra vez la mujer como tema central, grave y poderosa como pocas, una estructura bastante armada y pop pero lo suficientemente genuina como para ser uno de los “grandes” temas.

1.- “Piss Factory”. Hey Joe (1974). Mucho antes de ser un icono del rock, Patti Smith estaba enfocada a ser una artista completa, pintora y sobre todas las cosas, poeta. En 1974, la cantante lanzó lo que fuera su primer disco con tan sólo dos temas, “Hey Joe”, cover a Jimi Hendrix y ésta como lado B. Con elementos sumamente básicos, apenas acompañada de una guitarra y un piano, “Piss Factory” fue la punta de lanza del estilo poetizado de Smith, que mama de la literatura beat, grave, recitada, apenas cantada, llena de grasa y sudor, anhelos y esperanzas. Otra declaración de principios, un canto a la ciudad, a la clase obrera y una oda que condensa perfectamente el espíritu de toda una generación. Aclamada como uno de los mil mejores sencillos de todos los tiempos, “Piss Factory” es el referente ineludible por antonomasia para entrarle a la obra de la cantante.

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