Reseña: Capital Sur – Plano Circular

plano

Por Davo Valdés de la Campa / @Davovaldes

 

En 2015 la revista Tierra Adentro se dio a la tarea de comenzar a trazar un mapa sonoro que delineara algunos puntos claves en torno a la escena musical en el país. Un buen número de expertos, periodistas, músicos y académicos eligieron un muestreo de lo que ellos consideraban algunas de las propuestas más fuertes del circuito independiente que se encontraban en vías de lograr un éxito mayor fuera de sus estados. Entre esas bandas se incluía a Capital Sur de Morelos. Sobre ellos la publicación dijo: “Desde 2011, Capital Sur centra su empeño en revisar con atención e inteligencia el pasado del rock para luego filtrarlo en la actualidad. En su búsqueda melódica, bien lograda en la canción «Empezar al final», encontramos evidencias que remiten a la obra del argentino Luis Alberto Spinetta (afortunada peculiaridad). En Plano Circular (2014), su primer disco, pueden ir del folk a despuntes de pop africanista (que hacen pensar en Vampire Weekend). Se hallan en ruta de consolidar su consistencia.”

Capital Sur es una banda mexicana de rock alternativo. El proyecto nació a finales de 2011 y está conformado por integrantes de la Ciudad de México y de Morelos. En su propuesta musical late una fuerte influencia de la larga tradición de rock latinoamericano, además de una fuerte voluntad de los integrantes por llevar su sonido hasta el sur del continente para conectar todos los puntos sonoros que los definen, es decir, para rastrear todas las influencias que marcan su propuesta. Bandas como La Barranca, Luis Alberto “El Flaco” Spinetta, Soda Estereo, Los Tres, entre otras, alimentan su sonido: un sonido limpio, melancólico sin dejar de ser energético, atmosférico, acompañado de una lírica conceptual, poética y profunda y de arreglos elegantes y evocativos.

La agrupación está conformada por Samuel Alazraki (guitarra), Jonathan Guevara (bajo), Pedro Mantecón (guitarra rítmica y voz) y Rodrigo Mercado (batería). Su disco debut se titula “Plano Circular” y surge como una pieza conceptual. Tanto la disposición de los tracks como las letras y las melodías están construidas para ahondar en una serie de ideas abstractas que se desarrollan a través de un personaje que se siente atrapado. El disco cuestiona el concepto de redondez en los ciclos personales e invita a contemplar desde diversos ejes y distancias la aparición de las cosas y el papel que juegan en la vida cotidiana.

“Plano Circular” es un disco que celebra su propia tradición. Cada melodía está habitada por sonidos de un rock elegante, melancólico, pero al mismo tiempo actual y fresco. Quizá porque asimilan lo mejor del rock argentino y lo más selecto del rock mexicano. En apariencia las canciones son sencillas, pero con atención cada una de ellas es una pieza única cuidada a detalle.  Arreglos atmosféricos, texturas, letras complejas que al mismo tiempo parecen aludir a sensaciones muy particulares e identificables, y finalmente una interpretación pulcra y acorde al tono de cada estancia por cada uno de los músicos, convierte a “Plano Circular” en un disco redondo, pensando en verdad en revalorar la experiencia de escuchar un disco entero para descifrar todo los misterios de su génesis.

El disco abre con “Lo que está arriba, lo que está abajo”, un track misterioso con algunos sonidos que somos capaces de identificar: el ladrido de un perro, una respiración pesada, quizá el oleaje del mar. Aunque al final la mezcla resulte abstracta y ambigua, parece en efecto una de esas canciones escondidas que aparecen al final de los discos, quizá tenga lógica si tenemos en cuenta que la primera canción es “Empezar al final“. La canción marca la pauta de “Plano Circular”. Letras herméticas, pero agradables de cantar, muy en la tradición genial de Gustavo Cerati, cantadas por la voz de Pedro Mantecón que deslumbra no sólo por su timbre, sino por la capacidad de dotar cada melodía de un tono entrañable: guitarras acústicas, riffs limpios, atmósferas y una línea de bajo que sobresale en diversos momentos, además de una batería que cambia a su voluntad el rumbo de las canciones. Sintetizadores, instrumentos de metal, efectos de voz, violines, son sólo algunos de los instrumentos que aparecen a lo largo del álbum en una fiesta musical que se regodea en su tranquilidad, es decir, en sostener una cierta tonalidad para después explotar en la pieza final, “Huracán”, canción que no sólo significa el clímax de “Plano Circular” sino la demostración pragmática de la calidad de cada uno de ellos como músicos.

El disco consta de 12 tracks que van desde el pop elegante, hasta el rock clásico, expuesto desde una finura interpretativa e imaginativa que deslumbran. Sobresalen también temas como “Norte”, “Triste río” y “Señales de luz”, además de las ya mencionadas: apertura y cierre del “Plano Circular”. Esta primera entrega de Capital Sur nos revela a una banda madura, entregada a su oficio de composición y en una búsqueda profunda por continuar un sendero que otros músicos comenzaron y que pocos se han atrevido a seguir.

Compártenos tu opinión:

share on: