Rumbo al Nrmal 2015: ¿Quién chingados es Swans?

swans

Por Christian Mendoza

 

Podría escribir una nota que se pierda entre todas las notas que comienzan a publicarse ante la proximidad del NRMAL. Podría enlistar los discos de Swans, adjetivarlos someramente y dar algo así como un contexto de su época. Pero todos podemos googlear. No los haré perder su tiempo. Además, la existencia de Wikipedia es algo para agradecerse. Es una razón para disiparme la pereza y comenzar a tener opiniones propias.

Me gustaría comenzar abordando algo que yo considero un problema no tanto de la crítica musical –la verdad es que dirigir nuestras quejas hacia las publicaciones con un credo mercantil es gratuito; basta con dedicarle más tiempo al googleo para encontrar buenos textos sobre música, incluso algunos que hasta rocen el límite de la especialización y del hermetismo-, sino de los juicios de valor de quienes consumen o desean consumir productos artísticos de cierta categoría. Esta es una época en la que hasta pintarse las uñas con esmaltes de varios colores es una expresión de la identidad propia: la búsqueda por la particularidad es una constante, y eso afecta nuestra elección de lecturas, películas, artistas, etcétera. Tan únicos nos queremos sentir que a veces caemos en el siempre temible purismo, y ponemos muecas cuando nos ofrecen algo que no consideramos lo suficientemente franco y valioso.

A decir verdad, encontrar buen arte estos días no es difícil. A nuestra época no le hace falta trascendencia: así como en la Francia en el periodo de entreguerras, nosotros también somos testigos de grandes empresas artísticas. Entonces, yo me pregunto, ¿por qué cuando estamos ante una obra ambiciosa y difícil, lo primero que aparece en nuestros labios –cosa extraña en esta época en la que a nadie le gusta lo simplón- es el qué mierda tan pretenciosa y tan de hueva? O bien, el no menos nauseabundo no mames ‘stóstá bien pinshe loco. Swans visitará nuestro país y he leído escritos que están tanto de un lado como del otro. Mi propósito no es analizar sesudamente la obra de Swans y quedar como un ser superior. Sólo quiero exponer por qué su música no es una tomadura de pelo; que no se trata de algo intelectualmente vacío y tampoco un mero pretexto para usar drogas recreativas. Estoy pensando en Swans a partir del My father will guide me up a rope to the sky. Y bueno, va mi distertación:

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-Mierda pretenciosa: Sí, estoy de acuerdo, cualquiera puede grabar una serie de ruiditos y después venderlos como lo más rupturista desde Shöenberg. El envoltorio rimbombante puede apantallar a algunos incautos. Pero el caso de Michael Gira es distinto. Sus capacidades como músico rebasan incluso a Swans. Ha producido discos con sonidos tan distantes de lo que él hace con Swans. Imagínense, trabajó el Cripple Crow de Devendra Banhart. Sí, ese disco que tiene sambitas y canciones de amor. También, con su sello Young God Records, produjo algunos discos de Akron/Family, banda cuya festividad la aleja abismalmente de obras como The Seer. Pero, ¿por qué Gira pudo trabajar con géneros que no son propiamente el suyo? Porque también puede componer cosas que no sean las minisinfonías de treinta minutos de sus últimas dos entregas. Pienso en Angels of Light, su otro proyecto; banda de country y folk. Así como se oye. Podemos inventar categorías estéticas como “dark folk” o “freak country” pero no, Angels of Light es una banda bien campirana y bien bonita; muy cercana, podría decirse, al Sufjan Stevens de cuando usaba sombreros de paja y tocaba el banjo. A lo que voy es que Gira puede trabajar en otros niveles además del suyo. Trabaja con el sonido en general. Tiene habilidades, tiene craft, y uso el anglicismo por sus connotaciones: quiere decir arte pero también artesano: alguien que hace, que construye material a partir de una disciplina.

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https://www.youtube.com/watch?v=UhhyMbM_K8Y

-No ma qué música tan viajada: En Swans no se encuentran los solos infinitos de guitarra y batería tan característicos de la psicodelia sesentera. Tampoco la extravaganza espacial de bandas como The Flaming Lips o Animal Collective. A un lado de estos sonidos, la música de Swans hasta puede resultar monótona: demasiadas repeticiones, poco despliegue de virtuosismo, nada de lucesitas en el escenario. Ya hablé muy por encimita del fondo en Swans, pero la forma es igual de importante. En los último tres discos Swans ha mantenido una poética algo densa para quien gusta de pasársela chévere. Gira aborda temas como Dios, el universo y la humanidad. “A piece of the sky”, contenida en The seer, es una verdadera plegaria. La letra, en términos estilísticos, contiene rimas bastante ingeniosas. A un nivel filosófico, personalmente me conmueve. “Some things we do” del To be kind es una lista bastante existencial de las cosas que los humanos hacemos. Sí, pensar en teología y en la angustia del Ser no es demasiado mame cuando de Swans se trata.

Una decisión bastante afortunada la de incluirlos en el NRMAL. Siento que será un concierto que pondrá a prueba la resistencia física del espectador. Nos esperan 2 horas y probablemente 4 o 5 canciones. Me ha pasado que cuando una banda comienza a agotarme físicamente, ya sea en un concierto o en mis horas de oficina cuando tengo los audífonos puestos, el cansancio mismo me demanda seguir poniendo atención. Y esa es la mejor manera, pienso yo, de escuchar a Swans. A lo mejor no entiendes, a lo mejor estás abrumado porque la canción está durando más de lo habitual. ¡Qué importa! Estás ahí, con los oídos bien puestos, dispuesto a escuchar de una manera distinta a la música en general.

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