La problemática de Trainspotting sigue vigente en Escocia

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La problemática de Trainspotting sigue vigente en Escocia

En 1996 apareció el filme Trainspotting, que estaba basado en el libro homónimo del escritor Irvine Welsh que publicó en 1993 y lo lanzó a la fama literaria gracias a su forma de relatar esta historia que 25 años después sigue impactando a las nuevas generaciones, porque plantea un problema real que aún no tiene final.

La historia Trainspotting es una de miles en Escocia

La trama nos narra la historia de Mark Renton, un veinteañero adicto a la heroína y su lucha por salir del mundo de las drogas. Durante esta batalla, nos va presentando a su grupo de amigos, la mayoría también dependientes de sustancias ilícitas, salvo Begbie (un alcohólico y adicto a la violencia) y Tommy, el sano deportista de la pandilla que debido al truene con su novia comienza a inyectarse heroína y que tristemente acaba descendiendo al peor de los abismos.

La película fue protagonizada por Ewan McGregor y gracias a ella la industria de Hollywood se fijó en el, porque realizó un trabajo excelente y mostraba tener un potencial digno de explotarse.

Trainspotting era el vivo retrato de una gris juventud escocesa sumida en las adicciones, Welsh sabía muy bien de lo que narraba, pues durante un tiempo también consumió aquel polvo que causó muchísimas muertes en toda una generación en Reino Unido. Cualquiera pensaría que este grave problema de salud ha quedado en el pasado, desgraciadamente estamos muy equivocados; pues en Escocia la heroína aún sigue siendo una silenciosa epidemia contra la que exheroinómanos ahora convertidos en activistas que la combaten desde sus posibilidades.

Tal es el caso de Calton Athletic Recovery Group, un centro de rehabilitación ubicado en Glasgow que fue fundado en 1985 por junkies recuperados que dentro de sus actividades tienen un equipo de fútbol. De hecho, ellos fueron los encargados de asesorar al elenco de la película para que las escenas en las que preparan e inyectan se vieran muy reales. Además, tuvieron una pequeña participación actoral en la que interpretaron al equipo rival con el que los protagonistas juegan un partido de fútbol.

Hay testimonios de ciudadanos escoceses que perdieron a casi toda su familia o personas queridas gracias a las drogas y eso les motivó a alzar la voz para denunciar la situación que el gobierno a veces prefiere ignorar. Tal es el caso de la activista y antigua heroinómana Fiona Gilbertson, quien en la década de los ochenta perdió a su novio punk Raymond, a causa del SIDA que contrajo gracias las agujas infectadas con las que se inyectó. Aunque el propio Irvine Welsh asegura que Margaret Thatcher durante su mandato fue la responsable de permitir la introducción de la heroína en Escocia, para acabar con la población de ahí, pero quizás suena a teoría de conspiración su argumento.