Reseña: Chance The Rapper – Coloring Book

Música 07/06/2016

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Reseña: Chance The Rapper – Coloring Book

“I don’t make songs for free, I make them for freedom / Don’t believe in the king, believe in the kingdon”, dice Chance The Rapper en una de las líneas más poderosas de “Coloring Book”, su increíble nuevo mixtape lanzado hace apenas unas semanas. En esos versos hay una clara tendencia de espiritualidad de su parte, una intención firme de decirle al mundo que al paso de los años ha entendido que, tal vez, las cosas más importantes no se miden en cantidad, sino en calidad. Es decir, que aquellos bienes tangibles con el espíritu son los que realmente importan y aquellos que lo son con el tacto no son mucho más que simplemente eso. Es una línea que luce muy lejana a aquellas otras que recitaba en “10 Day” e incluso mucho más cesuda que cualquiera en “Acid Rap“. En un par de simples oraciones Chance exhibe su nueva vida, explora su nueva forma de pensar y anuncia (porque esa “Blessings” fue el primer sencillo) que lo que viene a partir de ahí es mucho más que un simple disco de rap.

Y lo cumplió. “Coloring Book” está lleno de palabras similares. Se trata de un disco que no solo cuenta con una exhibición de talentos por parte de su creador como perfecto compositor de rimas, sino también como una especie de predicador de una palabra de la que todos quisiéramos formar parte. Y es que, a pesar de que el mixtape está construido a partir de una clara devoción a Dios y al cristianismo, la manera en que Chance la asume es mucho más efectiva y menos ambiciosa. No importa si el que lo escucha es un ateo incomprendido o un fanático religioso de antaño, siempre existirá un corazón más grande que ellos en él, uno en el que el optimismo es la mejor manera de rebelarse y uno en el que las palabras importan cuando se dicen.

De ahí que también existan otras líneas dignas de citarse en un presente como el nuestro. Desde la imponente “Music is all we got” del inicio en “All We Got” hasta la mejor interpretación de “Losing My Edge” de LCD Soundsystem en una época como la que se vive actualmente en “Same Drugs”, una de las mejores canciones que se hayan hecho en mucho tiempo. Chance se comporta como un erudito de las palabras, como un perseverante reflexivo de su persona y de su ajuste con la sociedad que lo rodea y como un emocionante símbolo de rebelión de la misma manera que Kendrick Lamar, pero con un sentido mucho menos oscuro y más sensible a las bondades de la mente a través de las palabras. “Coloring Book” es todo un manifiesto espiritual, la versión contemporánea de aquella “sinfonía adolescente dedicada a Dios” que Brian Wilson soñó alguna vez. Es eso y, además, otras tantas cosas más.

Porque también está acompañado de una historia musical detrás siendo revitalizada de la mejor manera. Aquí se pueden escuchar rastros del trap más callejero al lado de Young Thug en la increíble “Mixtape“, música electrónica de club en “All Night” y baladas pop perfectas como “Juke Jam” al lado de Justin Bieber, “Summer Friends” que nos hace extrañar a Justin Vernon o “Smoke Break” con Future. Pero también hay rastros del mejor gospel de los últimos años en canciones como el reprise de “Blessings“, la tremendamente divertida “Angels” o la épica “How Great” en las que se puede hacer una remembranza casi directa a las voces angelicales del Southern California Community Choir de James Cleveland sin ningún tipo de problemas. Además, también hay mantras de la talla de “D.R.A.M. Sings Special” que parecen cantos para alimentar el alma y perfectas mezclas de todo lo anterior en otras piezas como la alucinante “Problems” al lado de Lil Wayne y 2 Chainz. No solo es un disco que habla con el corazón, sino también uno que piensa con toda una tradición sobre sus hombros.

Escuchar a Chance de inicio a fin en el mixtape es como si se tratara de un orquestador o algún tipo de presentador de un show propio. Uno dedicado especialmente a brindar una nueva perspectiva a cualquiera que lo escuche, no solo del rap como poderosa arma pensante y reveladora, sino también como un género con una historia que va mucho más atrás de delincuencia y vida de nuevo rico. De paso, también se trata de un disco que respira el mismo aire que los clásicos religiosos de alguien como Sufjan Stevens pero interpretado con un optimismo que cobija cualquier oído de inmediato. La palabra de Chance The Rapper no habla de castigos, ni de obligaciones como contenedores de fe, habla más bien sobre reflexiones humanas profundas, luminosidad alrededor de cada uno de sus miembros y celebraciones a la vida de la mano de rimas efectivas al unísono. Siempre la religión fue mucho más que simples dioses para adorar.

 

https://www.youtube.com/watch?v=mFYLd3FsxUg

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